HUAYNA CÁPAC NOVELA HISTORICA POR J. V. LARRABURE Monumento necesario. La historia antigua suele ser novelesca, o equivocada, en muchos de sus detalles y episodios: novelesco es el sitio de Troya; novelesco el simpático Guillermo Tell; novelescos muchos de los actos odiosos atribuidos a los Borgia; equivocada la era cristiana, seguida desde los Carolingios, y continuada hasta hoy, con error de varios años. La historia de los Incas peruanos, escrita por Cieza de León, por Herrera, Garcilaso, Montesinos, y otros, tuvo por fundamento la tradición conservada por algunos indios indoctos, y encierra, en consecuencia, muchas inexactitudes, como vicio de origen, y también como defecto propio de las historias antiguas; pero los hechos dominantes que relata son generalmente verdaderos. Partiendo de esos sucesos dominantes en la historia incaica, y evitando las responsabilidades del historiador, he escrito esta Novela histórica, en la que, con relativa libertad, refiero algunos hechos notables, dignos de recuerdo, de HUAYNA- CAPAC, el más importante de los Incas peruanos. La memoria de este antiguo soberano debe conservarse también la enseñanza que encierra su historia: la enérgica voluntad de un jefe, y la disciplina de un pueblo, son fuerzas poderosas que levantan a una nación. HUAYNA- CAPAC es una figura brillante en la historia de América, y la primera en la historia del antiguo Perú: su personalidad, simpática e impresionante, ha dejado profundamente impresa las huellas de sus pasos en medio continente. Los nombres geográficos de Yahuarcocha, Ingapirca, Tamboinga, Incahuasi, Laguna del Inca, puente del Inca, constituyen recuerdos indelebles de sus gloriosas campañas y de la majestad de sus visitas. Su historia forma parte de las historias de Colombia, del Ecuador, del Perú, de Bolivia, de Chile, y de la República Argentina. Fue grande para su pueblo; formó una nación poderosa con los pobres elementos que, hoy mismo, parecen de escasa importancia: con ellos conquistó un vasto imperio, y si fue severo en sus largas campañas, en cambio fue benigno en su Gobierno, civilizó y regeneró a muchos pueblos salvajes, mejoró sus costumbres y aumentó su bienestar. Sus banderas, con el emblema del arco iris, simbólico y sugestivo, insignia de su reinado, se pasearon por el continente, llevando a todas partes, no la desolación que siempre acompaña el conquistador, sino, rara excepción, los dones y favores de un gran benefactor. Justo es que levantemos un monumento consagrado a su memoria. HUAYNA CAPAC NOVELA HISTÓRICA CAPÍTULO I HUAYNA- CAPAC Terminando el ayuno propiciatorio, y concluidas las ceremonias piadosas establecidas por sus padres, se consideró HUAYNA- CAPAC bien preparado para asumir el Gobierno de su imperio. Trasladándose a Coricancha, gran templo del Sol en la ciudad de Cuzco, y cuando los rayos solares hicieron resplandecer con brillo deslumbrador la gruesa plancha de oro, que representaba al sol en la testera del templo, inclinó Huayna Cápac la cerviz. Acercándose entonces el Villac- Umu (Gran sacerdote), lo ciñó en la cabeza el llauto y la mascay-pacha (1) Adornado con 2 plumas del corequenque (2) sagrado; le entregó el tupac curi, o cetro de oro, y rompiendo el silencio religioso que guardaban todos los nobles congregados en el rico templo, dijo a grandes voces que fueron repetidas por los nobles en el interior, y por el pueblo reunido en la parte exterior del edificio: “Huayna- Cápac Inca sapalla, tucuy llacta uya”. (Huayna Cápac es nuestro único rey, todos los pueblos le obedecen). (3) ___________ Realmente merecía el nombre de joven poderoso (Huayna- Cápac, en quechua) el mozo que recibía la Real configuración. A los 28 años de edad (nacido en 1460, coronado en 1488) era el jefe absoluto del más poderoso imperio de América, del gran Tahuantinsuyo, que, a la muerte de Túpac Inca Yupanqui ilustre padre de Huayna Cápac, se extendía de la provincia de Cañar, en el Ecuador, hasta la provincia de Talca, en Chile, abarcando un inmenso territorio, densamente habitado por numerosos pueblos, que habían sido vencidos primero, y reunidos después bajo la sabia y severa ley de los Incas. En el momento de su coronación, HUAYNA CÁPAC heredaba junto con el vasto territorio conquistado por sus antepasados, (viracocha, Pachacútec, Tupac Yupanqui,) el prestigio acumulado por las victorias de la dinastía; temida en el exterior, una mente servida en el interior. ___________ Era Huayna Cápac de regular estatura, robusto y bien conformado; valeroso, sobrio en palabras, fecundo en hechos, ambicioso de gloria, decidido a engrandecer su imperio en extensión y en esplendor. Tenía las cualidades de los grandes hombres; discreción, arrojo, don de mando. era un rey galante, tan obsequioso con las mujeres, dicen sus biógrafos, que siempre les concedo lo que pides, madre; concedido, hermana; o concedido; hija, según la edad de la mujer. Huayna- Cápac había acompañado a su padre la visita a las provincias del Tahuantinsuyo, y en la conquista de los Cañaris en el Norte; se había distinguido en los combates, y su crédito de valeroso y prudente era tan justificado, que había inducido a Túpac Yupanqui a dejarle al frente del ejército Concedió cuanta petición le hicieron: las escuchaba con benevolencia, y después de un rato de reflexión, terminaba diciendo, puesto su diestra sobre el hombro de la peticionaria, concedo lo que pides, madre; concedido, hermana; o concedido; hija, según la edad de la mujer. Huayna- Cápac había acompañado a su padre la visita a las provincias del Tahuantinsuyo, y en la conquista de los Cañaris en el Norte; se había distinguido en los combates, y su crédito de valeroso y prudente era tan justificado, que había inducido a Túpac Yupanqui a dejarle al frente del ejército, en Tumipampa, cuando tenía solamente veinte o veintidós años de edad.(4) (año 1480). ___________ Para celebrar las fiestas de su coronación, Huayna- Cápac invitó a los nobles y a los personajes de su corte, al valle de Yucay, veinte millas al Norte del Cuzco. Este fértil valle, cultivado entonces con esmero, de clima delicioso, alegre, rodeado de grandes cerros nevados, era el lugar de recreo del Soberano: contenía hermosos palacios reales, un templo del Sol, los jardines del Inca, de una riqueza fantástica, en donde las plantas, las flores, los frutos, eran de oro puro, dando existencia real a los cuentos orientales de las Mil y una noches.(5) Allí se, congregaron el Inca Huayna- Cápac con sus mujeres, la bella Pillcu- huaco, la esposa primera, que había pasado a segunda categoría por su afrentosa esterilidad; la inteligente Rava- Ocllo, la esposa preferida, que pronto seria madre; la dulce Mama Runtu, prima del Inca, y otras pallas(6) de menor importancia. Se reunieron también los príncipes de la dinastía; Auqui- Tupac, Sinchi Runa, Cunti Mayta, Ninantahua; las ñustas, o doncellas reales, descollando entre todas la bellísima Viñay Cusi, la siempre alegre, solicitada por varios jóvenes de la corte. ¿Por qué razón esta princesa, ya de veinte años de edad, permanecía soltera, infringiendo las leyes del imperio? Era regla establecida que todas las muchachas, al llegar a 18 años, y los hombres a los 25, debían presentarse ante el Inca, o ante sus delegados en provincias, y recibir de la autoridad el compañero o compañera de toda su vida, adjudicada en vista de las conveniencias del Estado y del mejoramiento de las familias. La linda Viñay Cusi se había sustraído al cumplimiento de esta ley por razones especiales: amaba a Huayna- Cápac con pasión; le consideraba como un ser divino, hijo del dios Sol, y dios él mismo, de una grandeza sin igual; a su lado, los otros hombres le parecían humildes siervos. Había buscado el amor del inca, haciendo todos los esfuerzos posibles para conquistar su cariño. Risueña, siempre amable, siempre alegre, como decía su nombre,(7) procuraba estar frecuentemente a la vista del Inca, llamar su atención y hacerse querer de él. Huayna- Cápac advirtió las insinuaciones de Viñay Cusi; se había fijado en sus miradas cariñosas; había reconocido que era la niña más linda de la corte; pero cada vez que había pensado en hacerla su mujer, algún suceso extraño había estorbado su amoroso propósito. Un día fue el aviso urgente, dado al Inca, de la rebelión de su hermano paterno Cápac Guari al frente de la guarnición de los Charcas; otro día, cuando Huayna- Cápac comenzaba a hablarla de amor, un violento terremoto los separó bruscamente; últimamente el Inca se había acercado a la muchacha para decirla tú serás mi mujer; pero en ese momento ocurrió un eclipse de sol que los llenó de espanto. (8) Rava Ocllo, la Coya verdadera, la esposa preferida, advirtió el amor de la muchacha y la inclinación del Inca; celosa de la belleza de Viñay Cusi, temió que su influencia le arrebatase todo el cariño de Huayna Cápac. Desde entonces se propuso estorbar ese amor e impedir de todas maneras la unión de los dos jóvenes. Así, cuando supo que el eclipse de sol los había separado, corrió al lado del Inca, y le dijo: -----Viñay Cusi te trae la desgracia; su influencia dañina te hará mal; fíjate en que el mismo Sol, tu padre, los ha separado violentamente. Huayna- Capac temió; pensó que la belleza de Viñay Cusi era grande; pero más grande podía ser el peligro de asociarla a su vida; entonces resolvió casarla; allí estaban Sinchi- Paco y Cuti Mayta, dos jóvenes nobles, ya armados caballeros según las ceremonias nacionales, que habían solicitado del Inca la mano de Viñay Cusi. ¿A quién entregarla? Los dos jóvenes eran igualmente estimados del Inca, los dos eran dignos de ella; parecía justo de la misma niña eligiese a su esposo. ----Viñay- Cusi, la dijo, escoge tu marido entre Sinchi Paco y Cunti Mayta; ambos me han pedido tu mano; los dos son nobles, valerosos y bien formados; ¿a cuál de ellos prefieres? ---- Joven divino, contestó Viñay- Cusi, yo quiero vivir a tu lado para cuidarte; no me alejes de ti. Yo no soy digna de ser tu mujer; pero puedo servirte. --- Tú has visto, dijo el Inca emocionado, que mi padre el Sol se ha opuesto a nuestra unión; yo no puedo desobedecerle; tu eres ñusta, no puedes entrar al servicio. Elije a tu esposo. ---Si tú me rechazas; replicó Viñay- Cusi, mándame a Acllahuasi como virgen del Sol. (9) ---¿Por qué pides cosas imposibles? ¿Por qué me obligas a negar tu petición? Yo, que quiero complacerte, no puedo conceder lo que me pides; porque es contrario a la voluntad de mi padre el Sol, y es contrario a la ley de Acllahuasi. ¿No sabes que es prohibido consagrar, como virgen del Sol, a una niña mayor de diez años? ---Entonces, joven divino, contestó Viñay- Cusi, haz tu voluntad. El inca no insistió. ___________ Las fiestas de la coronación fueron esplendidas en el palacio de Yucay; los amautas representaban comedias ante el Inca, rodeado de los nobles, curacas y capitanes: los poetas, o haravee, recitaban y cantaban sus poesías acompañadas de los músicos de la corte. En fuentes de oro circulaban el zancu, la huminta, el mulli, manjares preparados por las vírgenes del Sol; y en grandes vasos de oro se distribuía, entre los asistentes, la nutritiva y saludable acca, chicha de maíz preparada en Acllahuasi. Entre tanto, Sinchi-Paco y Cunti-Mayta, ambos enardecidos con las libaciones de la acca, se presentaron humildemente a Huayna-Capac y le dijeron: ---Padre, queremos casarnos con Viñay- Cusi; ordena cuál de los dos ha de ser su esposo. ---Allí está Viñay-Cusi, contestó el inca; id a hablarla de mi parte; y que ella misma elija su marido entre los dos. ___________ Los jóvenes se acercaron a la niña, y le dijeron. ---Esto dice el Inca: hablaréis a Viñay-Cusi en mi nombre, y que ella misma elija su esposo. Hablarás, pues, niña, y a uno darás la vida, y al otro darás la muerte. ---Amigos mios, contestó Viñay-Cusi, yo no quiero casarme todavía. ---No puedes sustraerte a la ley y a la voluntad del Inca: tienes que obedecer. La joven quedó pensativa un rato, y luego dijo: ---Obedeceré; pero quiero tener a mi servicio a un curaca de los Purumancas: el que lo traiga, como regalo de mi boda, ese será mi marido. Circuló en seguida, entre los concurrentes a las fiestas reales, la extraña condición impuesta por Viñay-Cusi. Era un escándalo que una muchacha, aunque fuera princesa, impusiese condiciones a su futuro esposo. Llegó esto a oidos de Rava Ocllo, quien se indignó de esa gran insolencia, y fué a pedir al Inca que castigaase el orgullo de la muchacha altanera, que ponía impedimentos a la voluntad real. HUAYNA-CAPAC, que era de espíritú guerrero, y que tenía intenciones de emprender nuevas conquistas, rió de la ocurrencia de Viñay-Cusi, y confirmó a los dos jóvenes la condición impuesta por la ñusta. ---Mándanos, pues, a la guerra, dijeron los dos pretendientes. Rava Ocllo quedó desairada esta vez, y se apartó del Inca llevando la sonrisa entre los labios y un encono profundo en el corazón. Se retiróa a su habitación, llamó al hechicero Supay-Súa, y lle dijo con voz imperiosa: ---Viñay-Cusi debe morir, padeciendo primero angustias infernales. En olla nueva echarás la coca mascada y la enterrarás con pelo de Viñay-Cusi, envuelto en huijarros negros, para que nadie vuelva a verla; en seguida trabajarás para hacerla morir. ___________ Era Supay Súa un hechicero famoso: se decpia que con sus yerbas, sus bebidas, sus conjuros, rompía las amistades, esclavizaba los corazones; conocía el arte de infundir una trizteza mortal, en unos casos, de extraviar el juicios en otros, y aún se prentendía que su sola mirada paralizaba y hacía daño irreparable. La persecución de Supay Súa era amenaza de muerte. Supo Viñay- Cusi, por aviso de una amiga, la orden dada por Rava-Ocllo, y que era Supay-Súa el encargado de cumplirla. No había esperanza de salvación para ella, ni tenía objeto su existencia: la ilusion de su vida había sido el amor de Huayna-Capac, y tenía que renunciar a toda esperanza de amor del Inca; los otros hombres le eran indiferentes y hasta odiosos; solamente Huayna-Capac interesaba su corazón. Condenada a muerte por Rava Ocllo, y entregada a las malas artes de Supay-Súa, se encontraba indefensa y sin protección . Sus padres habían muerto, y ella vivia al lado de su tío Rucana, anciano achacosom incapaz de defenderla; y era urgente tomar determinación, porque el hechicero, poco después, fué a visitarla con sus malos propósitos. ¿Me mataré, pensó Viñay-Cusi, sin que un sólo día me haya amado el Inca? ___________ Terminadas las fiestas reales, regresó HUAYNA CAPAC al Cuzco con su noble y numeroso acompañamiento. CAPÍTULO II CUZCO Según la tradición, la ciudad del Cuzco fue fundada por Manco-Capac, primer Inca del Perú, a principiios del siglo XII. El gobierno benigno de este Inca, continuado por sus sucesores, atrajo gradualmente a sus dominios el territorio de las tribus vecinas: lentos fueron los progresos al principio, pero las ventajas de un gobierno justo y firme, y los castigos terribles, impuestos a los rebeldes, ensancharon poco a poco la extensión del reino, hasta formar un gran imperio. La ciudad del Cuzco, asiento del gobierno y de la nobleza, siguió en su desarrollo el progreso del imperio, llegando a ser, en el reinado de HUAYNA-CAPAC, una vasta ciudad, rica en monumentos, saneada por espaciosas plazas, provista de agua abundante por los famosos acueductos construidos por los Incas, y ostentando su hermoso templo, CORICANCHA, al que acudían en peregrinación los indios de todas partes del imperio; porque era Cuzco, no solamente la capital del reino, sino tambien la ciudad santa y sagrada del Tahuantisuyu. El Cuzco, según la feliz expresión del historiador Prescott, "era una miniatura del imperio"; porque así como el Tahuantisuyo designaba las cuatro partes que abrazaba el reino, así también la ciudad capital se dividía en cuatro grandes barrios, habitados, además de su población natural, por los mitimaes, individuos transportados de las provincias conquistadas. (10) Conservaban estos sus propios trajes y muchas de las costumbres de sus pueblos, lo que daba a la población un curioso aspecto por su relativa variedad. Solamente en el cumplimiento de las leyes, y sobre todo, en las practicas religiosas, debían someterse a lo establecido en el imperio; porque la adoración del Sol era la obligación ineludible. "La vida de un Inca dice Precoll, era una larga cruzada contra los infieles para extender el culto del Sol" (11). Las calles de la ciudad eran largas y estrechas, y sus principales edificios eran sólidos monumentos, construidos con grandes piedras labradas. Memción especial debe hacerse del templo y de la fortaleza ___________ Coricancha era un vasto templo, destinado al culto del Sol, padre del Incam y dios de su pueblo. Construido en el centro de la ciudad, frente a una ancha plaza, estaba cercado por un espeso muro de piedra, que encerraba, además del edificio principal. de 200 piés de largo por 52 de ancho, varias capillas y numerosas habitaciones. Las describciones hechas por Garcilazo, Cieza de León, y otros historiadores, detallando las riquezas acumuladas en ese templo, parecen relaciones fantásticas, o grandes exageraciones de la verdad; pero el mismo Prescott, más sobrio en sus detalles, dice qie "el interior del templo era literalmente una mina de oro" (12). ___________ Sacsahuaman era la fortaleza que dominaba la ciudad; tenía tres torres: una destinada al Inca, adornada con el lujo propio de las residencias reales, (13) y dos destinadas a la guarnición, comandada por un jefe de la familia real. Sus grandes murallas estaban construidas con hermosas piedras labradas: algunas de ellas tenían 30 piés de largo por 18 de ancho y 6 de espesor. Se dice que veinte mil hombres se emplearon en su construcción, trabajando durante 50 años. (14) Existen hoy ruinas extensas de esta fortaleza, demolida por los conquistadores. (15). De menor importancia, pero de igual riqueza interior, eram el palacio del Inca y las habitaciones de los principales personajes de la nobleza. Otras notables fortalezas de Tahuantisuyo eran la de Ollantay-tambo, 41 millas al N.E. del Cuzco y la de Tiahuanaco, 12 millas al Sur del lago Titicaca. (16) ___________ Los naturales del Cuzco tenían su vestido propio; una camiseta de lana que descendía hasta las rodillas, llamada uncu por los indios, y cusma por los españoles; el chucu, sombrero en forma de gorra; la ojota, calzado rudimentario de cuero; la yacolla, manta para envolver las piernas. Las mujeres usaban el anaco, tela de lana que envolvía su cuerpo de la cintura a los tobillos, ceñida por el chumbi o faja; y una manta, lliclla, que abrigada el busto, prendida con el tupu, ancho alfiler de plata o de espino. Con su cabello formaban dos trenzas, sujetándose el peinado con la vincha (cinta para la cabeza). Los nobles llevaban vestidos tejidos de lana de vicuña, grande aros de oro en las orejas, calzaban la usuta (calzado de pieles) y adornaban su cabeza con la paycha (borlas amarillas y coloradas). Hoy no es fácil imaginarse el aspecto que debío tener una gran población de indios, sin comercio, sin industrias, sin el espíritu de negocio, elemento del progreso moderno, que da animación a las ciudades. (17) La masa de pobladores del Cuzco no tenía otra ocupación que la agricultura, que era obligatoria para todos los vecinos. Probablemente la ciudad se vaciaba durante el día, en que salian a cultivar el campo hombres y mujeres, y quedarían en la capital el Inca y su corte, los nobles, los sacerdotes, la milicia, los enfermos, y los viejos hechiceros. Solamente en las grandes fiestas tendía la ciudad la animación propia de una gran población. En cambio, la vida en los campos era intensa, extendiendose el cultivo por todas partes, gracias a las leyes agrarias y al admirable sistema de irrigación de los Incas. Hombres y mujeres araban, sembraban, abonaban, y cutivaban la tierra, con instrumentos primitivos, pero eficaces para su constancia. (18) Enormes rebaños de llamas, alpacas, huanacos y vicuñas, pastaban en las tierras altas, conformándose con el escaso pasto de las punas; porque ese ganado era tan sobrio como el indio que lo cuidaba. La llama daba su lana y su carne al pueblo en las grandes festividades, y servía como bestia de carga durante todo el año. La alpaca, y especialmente la vicuña, suministraban la lana sedosa, finísimo material para los ricos vestidos del Inca. (19) ¿que población tenía la ciudad del Cuzco en tiempo del Inca Huayna-Capac? Es muy aventurado fijar una cifra; sin embargo, uno de los conquistores la calculaba en 200.000 habitantes, comprendiendo los suburbios; y el padre Valverde, que entró en ella con Francisco Pizarro, escribió al Emperador que la ciudad tenía tres o cuatro mil casas en la fecha de su ocupación, (Noviembre de 1533), y los suburbios de 19 a 20, 000 casas. (20) CAPITULO III INTI-CUSI-HUALPA Cuando concluyeron las fiestas reales, se dedicó Huayna-Capac, con todo el ardor de su temperamento, a debelar las conspiraciones que se habían organizado desde la muerte de su padre, y a dar leyes perfeccionar la administración de su vasto imperio. Todo quedó militarmente organizado en el gran Tahuantisuyo; todo se doblegó a la voluntad y a la ley del Inca. ___________ Cada indio, desde su nacimiento, entraba en la condición de pupilo del Estado: su padre recibía un topo de terreno (cerca de 40,000 varas cuadradas) como la legítima que correspondía al vástago por su patrimonio; se le entregaban las semillas para el cultivo; recibía, igualmente, en toda edad, el agodón y la lana necesarios para tejer sus vestidos; recibía cada uno, a su tiempo, la instrucción militar propia de ese pueblo; y al cumplir la edad fijada por la ley, recibía también la mujer que seria la compañera de su vida; todo lo recibía del Inca su obligación, su tributo al Estado, era el trabajo díario, primeramente en el cultivo de su propio terreno, luego en las tierras del Inca, y finalmente en las tierras del Sol. Las obras públicas ordenadas por el Inca, caminos, canales de riego, extracción de metales de las minas, &, corrían a cargo de numerosas cuadrillas de indios, a quienes el soberano alimentaba y vestía. No había pobres, no había ricos; no existía otra moneda que el ají para facilitar los pequeños cambios, y más tarde las hojas de coca; tampoco existía la propiedad territorial, pues todos los terrenos volvían al Estado a la muerte de sus usufructuarios. Pero cada indio tenia lo que necesitaba sin acudir al auxilio de otro. (21) Algunas lecciones podrían aprovechar los socialistas modernos del régimen político de los antiguos Incas del Perú. Es evidente también que los Incas peruanos dieron a su pueblo la organización que le convenía. Raza indolente, sin aspiraciones, inclinada a la pereza y a la borrachera, rutinaria, desconfiada, indiferente al progreso, necesitó vivir en constante tutelaje, bajo la presión de severa disciplina; y en esas condiciones, el indio, tímido, perezoso, incapaz de iniciativa, se convirtió en guerrero valeroso, conquistador invencible, diestro también en los útiles trabajos de la agricultura, de la arquitectura, de la ingenieria. Los Incas llevaron a sus pueblos a la civilización por el único camino que ellos podían recorrer con seguridad. Cuando HUAYNA-CAPAC calculó que había asegurado la tranquilidad de su imperio con las disposiciones que había dictado, se propuso visitar el reino, siguiendo la costumbre de sus padres; despachó correos a todas las provincias, avisando a los curacas su próxima excursión, y ordenando que tuviesen preparados los recursos que pudiera necesitar en su viaje. Ningún soberano de los tiempos viajó con magnificiencia igual a la desplegada por HUAYNA-CAPAC. A la cabeza de 30.000 hombres de guerra emprendió la visita, conducido en andas de oro, incrustadas de turquesas y esmeraldas, y cargadas por jóvenes nobles que se alternaban continuamente en la tarea. Los caminos habían sido preparados, barridos, regados de flores; los chasquis, o correos, apostados a la distancia de media legua uno de otro, corrían al puesto inmediato para avisar la llegada del Inca, y ordenar que preparasen su regio recibimiento; los curacas de los pueblos del tránsito se agregaban a la comitiva del Inca, para darle los informes que pidiera, y para acompañarle hasta la próxima provincia: en los tambos, establecidos de antemano a lo largo del camino, encontraba el Inca cuanto pudiera necesitar para si, para su comitiva y para su ejército, en tanta abundancia, dice Cieza de León, que era más lo que sobraba que lo que se gastaba. (22) El viaje del Inca a través de su imperio era una marcha triunfal, dice el ilustre historiador Gonzalez Suarez. Atravesó las provincias de Xaquixaguana y Andahuaylas, visitó a los Soras y a los Lucanas; dió orden para que sacasen oro de las minas de Chuquiabo, dispuso que trajesen plata de los Charcas, reiteró en todas partes el precepto del trabajo diario, y ya había dispuesto continuar su viaje a las provincias de Chile, cuando llegó un correo del Cuzco, trayendo la noticia del nacimiento del principe heredero, el hijo de Rava-Ocllo. ___________ Grande fué el regocijo de HUAYNA-CAPAC al recibir el aviso del nacimiento de su hijo primogénito; dispuso el regreso al Cuzco para celebrar grandes fiestas, y acordar el nombre que daría a su heredero. Volvieron las diversiones públicas a animar la población; enormes tinajas, llenas de chicha, fomentaban la alegría; se bailaba continuamente, de día y de noche; se hacían supersticiones augurios sobre la suerte y el destino del nuevo principe. Para solemnizar el nacimiento se su hijo, mandó labrar HUAYNA-CAPAC una gruesa cadena de oro, de 700 pies de largo, que hizo extender en Huacay-pala, plaza principal del Cuzco; dentro de ella bailaron los principes y nobles de la corte, y proclamaron a gritos el nombre del heredero, hijo del Sol alegre, Inti-cusi-Hualpa. Paseó el Inca por el sitio en que bailaban las muchachas nobles, y se detuvo a mirarlas. --- ¿En donde están las otras compañeras? preguntó: no veo a Viñay-Cusi entre vosotras. ---Hace días que nadie ha visto a Viñay-Cusi, contestaron las niñas; el mismo Rucana, su tío, no sabe en donde está. El Inca quedó mortificado por la ausencia de Viñay-Cusi; pero no quiso aumentar los celos de Rava-Ocllo, de quien ya sospechaba, y se abstuvo de hacer averiguaciones. El pueblo, que había presenciado la ceremonia de imposición de nombre al heredero real, fuera del recinto cercado por la cadena, no se conformó con el nombre impuesto por los nobles, y le llamó poéticamente Huáscar, derivación de huasca, la soga, o cadena de oro, que solemnizaba el nacimiento del Principe.(23) Después de poco tiempo, el nombre popular de Huascar prevaleció sobre el nombre oficial de Inti-Cusi-Hualpa. CAPITULO IV CAMPAÑA DE CHILE Tupac Yupanqui, padre de HUAYNA-CAPAC, había conquistado las provincias de Chile hasta el río Maule Durante su gobierno había conducido su ejécito a Atacama, y desde allí había avanzado, luchando continuamente con las tribus salvajes que encontraba a su paso, dominandolas con sus armas, o atrayéndolas amistosamente con regalos, promesas y enseñanzas útiles. siguiendo una hábil política, sacaba de los pueblos conquistados a los hijos de los jefes y a los personajes principales, y los trasladaba al Cuzco, o a las provincias vencinas, formando grupos con el nombre de mitimaes; estos eram reemplazados por los llactarunas, colonias militares que constituian la guarnición de los pueblos conquistados, en donde representaban la autoridad del Inca, encargadas a la vez de propagar la lengua y la civilización del Tahuantinsuyu. Avanzó Tupac Yupanqui hasta Copayapu, hoy Copiapo, en donde reforzó su ejecito con diez mil hombres que llegaron del Cuzco, y siguiendo adelante la conquista, aunque tropezando con muchas dificultades, sujetó la provincia de Coquimbo, y lanzó resueltamente su ejercito al sur, arrollando todas las resistencias, hasta llegar al rio Maule, em cuyas márgenes acampó. Después de un largo descanso, empleado en la organización de su vasta conquista, regresó al Cuzco, dejando fuertes guarniciones en Aconcagua y Coquimbo. A su regreso atravesó la provincia de Tucumán, que quedó anexada también a su imperio. HUAYNA-CAPAC siguió las huellas de su padre: al frente de un ejército de quinientos jóvenes, ágiles y diestros en el manejo de las armas, recorrió el mismo sendero trazado por Tupac-Yupanqui: atravesó sucesivamente Atacama, Copiapó, Coquimbom y las frías provincias del Sur, (Chiri o Chile); (24) a su paso mejoró los caminos, perfeccionó la recaudación de los impuestos, enseñó la extración del oro de los lavaderos, para que los indios conquistados pudieran pagar el tributo; les dió maestros que introdujeron la alfarería y enseñaron a utillizar la lana para hacer las telas y vestidos; hizo abrir canales para regar la tierra, enseñó los principios de la agricultura; introdujo el maiz y el poroto, y enseñó su cultivo; importó las llamas y las distribuyó para que aprendieran los indios a aprovechar de sus servicios; dictó la ley del trabajo, e impuso castigos a los holgazanes y a los criminales. ___________ Los indios chilenos, que antes no constituian una nación, sino tribus bárbaras, sin religión, si ley, sin más autoridad que el taqui o jefe militar, que vivian casi desnudos, alimentados de la pesca y de los frutos silvestres de su suelo; siempre borrachos, grandes holgazanes que dejaban todo el trabajo a sus mujeres, tuvieron que sujetarse a la ley severa del Inca, que los regeneró en parte, los convirtió en hombres útiles, les enseñó a vestirse, a cultivar los campos, regar las tierras, y ceder poco a poco a la acción civilizadora de la conquista. Entonces los soldados del Inca, los conquistadores, no cometían muertes, ni robos, ni ultrajes de ninguna naturaleza; al contrario, en las provincias escasas de viveres, el Inca ordenaba distribuirlos a los habitantes. (25) ___________ Comparemos ahora, haciendo una corta digresión, la conducta de los peruanos conquistadores de Chile, del siglo XV, que llevaron con sus armas la civilización y la riqueza a ese país, con los actos de los chilenos invasores del Perú, del siglo XIX, que trajeron a este lugar la extorsión, el ultraje y la ruina. Comparemos la labor provechosa del indio peruano, que llevó a Chile semillas, vestidos, industrias y cultura, con la acción devastadora del invasor chileno, que trajo al Perú incendio, destrucción y rapacidad. Este cuadro verdadero, cuyo colorido procuro atenuar, constituye la lección de la historia, y presenta al espíritu, de una manera evidente, la distinta condición de los dos pueblos, vecinos geográficamente, pero antípodas en otros conceptos. ___________ Al llegar al rio Maute, término entonces de ka conquista de los Incas, Huayna-Capac se detuvo, para preparar hábilmente su plan de campaña. Siguiendo la práctica incaica, despachó exploradores nobles para que estudiasen los caminos, los recursos del lugar, el número aparente de habitantes el encargo de atraerse a las tribus que encontrasen, con obsequios y promesas, y proponerles que se sometiesen pacíficamente a la ley del Inca en cambio de las ventajas que recibirían en recursos y cvilizacion. Llevaban chasquis, que eran despachados de regreso, de dos en dos leguas, y venían a dar aviso de lo que descubrían: regresaban llevando provisiones. Los Purumancas, nombre genérico que los soldados quechuas daban a los bárbaros Araucanos, que residían al Sur del río Maule, habían recibido, con anticipación, noticia de la venida del ejército del Inca, y se habían aliado todas las tribus de los Pincus, Mallecos, Cautines y Antallis, para combatir a los conquistadores. Rechazaron altivamente todos los ofrecimientos y los presentes de los soldados del Inca, y los desafiaron a batirse para el día siguiente. (26) Los exploradores regresaron al campamento del Inca, y explicaron que los Purumancas eran indios feroces, salvajes, que habían rechazado con altanería todas las propuestas de amistad y todos los presentes ofrecidos; que se habían aliado todas las tribus vecinas en número de veinte mil hombres, y que estaban preparados para la guerra; sus armas eran semejantes a las que usaban los soldados del Inca: flechas, picas, y macanas; que el país era pobre, sin caminos y sin agricultura. ___________ HUAYNA-CAPAC dispaso su ejército, fuerte de treinta mil hombres; lo dividió en treinta grupos de mil cada uno, bajo las órdenes de treinta capitanes; y rodeado de los nobles, y de los generales Sinchi-Paco y Cunty-Mayta, atravesó el río Maule, e invadió los dominios Araucanos. Después de varias horas de camino, buscaron los indios un sitio apropósito donde el Inca pudiera pasar la nochecon comodidad; fácilmente encontraron una hermosa plazuela, rodeada de árboles frondosos, que invitaba al descanso; el piso estaba cubierto de ramas, y aún se veía a trechos que estaba regado de flores. ---Seguramente, dijo uno de los capitanes aquí ha descansado un cacique purumanca. ---No, contestó un saldado veterano, que había pertenecido al ejército de Tupac-Yupanqui; los purucanas no tienen caciques en tiempo de guerra no tienen otra autoridad qu el taqui militar, pues el mismo ulmen, que tiene cierto mando durante la paz, lo piere en los días de guerra. Probablemente este sitio ha sido traidoramente arreglado de esta manera, y debe encerrar alguna estratagema de estos bárbaros. Salgan dos mozos valerosos para hacer un reconocimiento de este terreno. Em seguida avanzaron lo jóvenes Pumacha y Pinasca, y con autorización de sus jefes, fueron a examinar detenidamente el terreno sospechoso. ___________ ---Esas ramas y esas flores que cubren la tierra, dijo Pumacha a su regrreso, sirven de tapa a muchos hoyos profundos, abiertos en el suelo, y que están sembrados de estacas de madera, dura como piedra y de punta aguda como espina; el que caiga en el hoyo de esos, qued destrozado con anchas y profundas heridas. (27) Descubierto el ardid araucano, que más tarde volvieron a encontrar en muchas partes, estableció el Inca su tienda en una eminencia vecina. ___________ Poco después se encontraron los dos ejércitos, y comenzaron los combates, encarnizados y terribles; los bárbaros araucanos a la vez que atacaban con brío y ferocidad, desplegaban todas las artes felinas, los ardides ingeniosos de su conocida aptitud para la guerra. De un lado avanzaban falanges cerradas, de cuatro mil hombres cada una, al mando de los taquis Cayuto, Pacolo, Laucán, entraban al combate con gran denuedo, dando y recibiendo la muerte, y en lo más recio de la lucha retrocedían, no para huir, sino para reorganizarse nuevamente en la retaguardia, dejando el paso franco a la siguiente falange, que avanzaba rápidamentem cuando la formación de los anteriores atacantes. Los soldados quechuas recibieron terribles golpes en los primeros momentos de la lucha; pero eran tropas aguerridas, muy diestras en el manejo de las flechas y de las picas, y reaccionaban con rapidez. Los Araucanos les llevaba ventaja en el uso de la macana. HUAYNA-CAPAC observaba con intensa emoción la manera de combatir de los Purumancas; los vió vigorosos, de ancha espalda, de mirada y actitud ferox, haciendo contraste con el indio del Tahuantinsuyu, de mirada tímida y aspecto bondadoso; llos vió arrastrarse por el suelo, ocultarse entre las altas hierbas, saltar luego violentamente su enemigo, y derribarlo con los golpes de su macana. Estos hombres parecen jaguares, pensaba el Inca; y si en esta vez serán vencidos, gracias a la experiencia y organiizacióm de mi ejército, mañana pueden ser vecinos peligrosos. Preocupado estana el Inca con estos pensamientos cuando vió un grupo de Purumancas que cayeron en una zanjam cubierta de ramas. Avanzaron los Cuzqueños para atacarlos con ventaja, cuando salieran de la zanja, pero el Inca, que deseaba estudiar a los Purumancas en todos los incidentes de la lucha, ordenó a sus soldados que no atacaran, y que dejasen salir libremente a los caídos. Con alguna dificultad salieron los Purucanas del atrenzo, vieron a los soldaos cuzqueños que, tranquilamente, los dejaban escapar, y avanzaron hacía el Inca en actitud de paz. Creyó Huayna-Capac que venían a darle gracias por su acto generoso; pero de improviso, y rápidos como el tigre en su embestida, saltaron los Purumancas sobre el Inca, quebrantando con sus macanas los cráneos de los soldados avanzados de la guardía, siembran la muerte, y hacen un claro a su rededor, avanaza uno de ellos sobre Huayna-Capac, lo coje del cuello y se dispuso a matarlo, pero fulminado cayó el bárbaro a los pies del Inca, atravesado el corazón por un dardo. Repuestos los cuzqueños de su sorpresa, atacaron con denuedo al enemigo, y entonces se oyó la voz enérgica del Inca, que ordenaba: Matad, matad, porque estos son siempre enemigos, verdaderos enemigos (ari-aucca, ari aucca), y quedaron bautizados los purumancas con su nuevo nombre de Aaraucas, convertido después por los españoles en Araucanos. ___________ Cuando pasó el grave peligro, que tan seriamente había amenazado al Inca, preguntó éste con vivo interés: ---¿Quién ha sido el joven que me ha salvado la vida? ---Pumacha, contestaron varios soldados. Allí mismo dispuso Huayna-Capac que armaran caballero a Pumacha, le pusieron aros de oro en las orejas, (28) le invistieron el huaruco, y le asignaron sitio preferente en la guardia noble. Al ruido de la lucha, que seguía con furor, se unía inmensa gritería; un vocerío agudo de las mujeres y muchachos purumancas que, a corta distancia del campo de batalla, y seguros del triunfo de los suyos, esperaban el grito de Pruloncan (¡Victoria!) para lanzarse al saqueo del campamento enemigo. Sabían que el Inca viajaba con mucha magnificiencia , y en su campo hallarían telas, vestidos, vajillas y alimentos, un gran porvenir les esperaba. ___________ Tres dias durante los combates,sosteniados con denuedo de uno y otro lado,resistiendo los purumancas, y avanzan do el Inca hasta llegar a orillas del rio Biobio.Lucharon los purumancas con el furor que atribuye Ercilla al araucano Tucapél: A unos deja tullidos y contrechos, A otros para en su vida lastimados; A quien hunde el pezcuesto hasta los pechos A quien rompe los lomos y costados Cual si fueran de blanda cera hechos; Magulla, muele y deja derrengados, Y en el mayor peligro osadamente Se arroja sin tgemoar de amras y gente.(29) Al cuarto dia de combate estaban los dos ejercitos aniquilados: unos y otros habian perdido la mitad de sus fuerzas, y la otra mitad se componia de soldados heridos, machucaos, con los huesos rotos.Las tropas del Inca acamparon a orillas del Biobio, rio que no se atevieron a pasar, porque se encontraron débiles y rendidos de fatgia; los purumancas, empujados hasta la orilla opuesta, tampoco pudieron volver sobre sus enemigos, porque estaban destrozados.El Inca quedó satisfecho de haber aumentado sus dominios con la conquista de 45 leguas de terrenos, arrebatados a los bravos purumancas; estos también estan orgullos de haber resistido tantos dias a las tropas del Inca, y haberlos contenido en su avance arrollador. (30) Unos y otros habian tomado prisioneros, los incaicos habian apresado a 200 purumancas; estos cogieron a 300 indios peruanos;no aceptaron los chilenos canje ni avenimiento de ninguna clase; y sin cuidarse de la suerte reservada a sus compañeros, ataron a sus prisioneros a sus árboles vecinos, los entrengaron a la crueldad de sus mujeres e hijos, y cuando los vieron morir por fin, desollados, profanados los cadáveres, separaron a los mas jóvenes para asarlos y comerlos en el festin.(31)El Inca, habiendo resulto que el rio Biobio seria el limite meridional de su imperio, destinó los 200 purumancas prisioneros a levantar pucarás(fortalezaas) bajo la dirección de habíles maestros(32). -- Un año dedicó el Inca a la construcción de las fortalezas y a la organización de las nuevas provincias, y cuando consideró que quedaba firmemente establecido el gobierno del territorio conquistado, regresó al Cuzco escoltado por 5000 guerreros, dejando 8000 hombres de guarnición en el Biobio, a órdenes de los generales Sinchi-Paco y Cunti-Mayta, que quisieron quedarse con el propósito de apoderarse del curaca, o del toqui araucacano, pedido por Viñay-Cusi. -- Pero los astutos y vigilantes purumancas recibieron noticia de la retirada del Inca, y de la reduccion hecha en la guarnición del Biobio; despacharon mensajeros para dar aviso a las tribus aliadas, y después de dos años de descanso y preparación, se reunieron nuevamente en nùmero de 15000 hombres, y atacaron a los incáicos en su propia fortaleza. Cunti-Mayta resistió el ataque, y abandonando valientemente se reducto, avanzó sobre el enemigo y se apoderó del toqui Laucán, que luchaba ente los suyos.Envolvió a los purumancas que rodeaban a Laucán, y concentrando alli sus fuerzas,arrastró al enemigo con rapidéz,llevándolo lejos a la fortaleza.Los indios del Tahuantinsuyo, al ver la carrera de Cunti-Mayta, que parecia una fuga, se creyeron derrotados, y huyeron también, siguiendo los pasos de su general.Los purumancas emprendieron la persecución, y durante varios dias siguieron avanzando hasta llegar al rio Maule, en donde los incáicos encontraton refuerzos y protección.Los purumancas, detenidos ante la nueva fortaleza, habian recuperado gran parte de los prisioneros atrasados por Cunti-Mayta; pero no pudieron rescatar al toqui Lancán, encerrado en el fuerte del Maule,este rio volvió a ser, ya y definitivamente, el limite de la consquista de los Incas en el sur de su Imperio.(33) En esta vez no quedaron burladas las esperanzas del saqueo.La fortalezadel Biobio y las habitaciones de los incáicos fueron barrridas por una ola humana, más impetuosa que el mayor aluvion.Volvamos a Ercilla, que describe los hechos araucanos con maestria: No con tanto rigor el pueblo griego Entró por el troyano alojamiento, Sembrando frigia sangre y vivo fuego, Talando hasta en el último cimiento: Cuanto de ira, venganza y furor ciego El bárbaro del robo no contento, Arruina, destruye, desperdicia, Y aún no puede cumplir con su malicia. ___________ Quien sube la escalera, quien abaja, Quien a la ropa y quien al cofre aguija, Quien abre, quien desquicia y desencaja, Quien no deja faedel, ni baratija; Quien contiende, quien riñe, quien baraja, Quien alega y se mete a la partija; Por las torres, desvanes y tejados Aparecen los bárbaros cargados. ___________ Alguno de robar no se contenta La casa que le da cierta ventura, Que la insaciable voluntad sedienta Otra de mayor presa le figura: Haciendo codiciosa y necia cuenta Busca la incierta, y deja la segura, Y llegando el Sol puesto a la posada Por mucho rebuscar, quedó sin nada. ___________ También se roba entre ellos lo robado, Que poca cuenta y amistad había, Si no se pone en salvo a buen recado, Que allí el mayor ladrón más adquiría: Cual lo saca arrastrando, cual cargado Va que del propio hermano no se fía: Más parte a ningún hombre se concede De aquello que llevar consigo puede. (34) CAPITULO V SINCHI - PACO Cunti-Mayta y Sinchi Paco regresaron al Cuzco con pequeña escolta: el primero llevaba bien asegurado al toqui Laucán, precio de la mano de Viñay-Cusi, el segundo preparaba su venganza y la ruina de su rival, despachando secretamente un chasqui, que llevase a Rava-Ocllo la noticia detallada del último combate. Los dos jefes atravesaron la enorme distancia que separa el río Maule de la ciudad del Cuzco casi sin hablarse, evitando todo contacto, y urdiendo cada uno distintos medios de perder al contrario, y de librarse de sus asechanzas; pero Cunti-Mayta se consideraba victorioso: había cumplido la condición impuesta por Viñay-Cusi, y en caso necesario ocurriria al Inca para llenar su compromiso; sería el marido de la bella ñusta, que el mismo Huayna Capac no había podido poseer. En su opinión, la había ganado con su esfuerzo: testigo era el ejército de la lucha que había sostenido con Laucán, y testimonio de su valor eran las heridas, no bien cicatrizadas, que estentaba con orgullo. Con estas seguridades llegó a la ciudad capital, y fue en seguida a saludar al Inca; pero también fué Sinchi-Paco, sin dejarse tomar la delantera por su rival, y anticipandose a este para contestar las preguntas de Huayna-Capac, le dijo: ---Señor, yo acuso a Cunti-Mayta como traidor a ti, joven poderoso, y como traidor a sus propios deberes: olvidando la confianza que hiciste de él, al ponerle al mando del ejército, pensó solamente en apresar a un taqui purumanca, para traerlo a Viñay-Cusi; ha sacrificado tu conquista, ha abandonado la fortaleza, ha huido cobardemente cuando apresó al toqui Laucán; por satisfacer su pretensión y su capricho ha perdido las provincias que ganaste con tus brillantes vistorias, y ha oscurecido el brillo de tu prestigio ante los bárbaros purumancas. Desalentó al ejército con su carrera, y arrastró en su fuga a soldados que habían sido invencibles. Castigalo, Señor, es reo de muerte. ___________ La indignación del Inca, ya advertido anticipadamente por Rava-Ocllo del combate de Biobio, fué muy grande: prohibió hablar y defenderse a Cunti-Mayta, y ordenó que le encerrasen en la fortaleza de Sacsahuaman. Era reo de muerte realmente; pero sus anteriores servicios habían sido importantes, y esta consideración mantuvo indeciso a Huayna-Capac- --La verdadera culpable es Viñay-Cusi, le dijo Rava Ocllo; su insolencis y su orgullo han sido la causa de la pérdida de tu conquista. Ella es la que debe morir. --¿Que hablas de Viñay-Cusi? preguntó el Ynca. Sabes que ha desaparecido esa niña, probablemente ha muerto, y aún dicen que tú la has hecho matar. --No digas esas cosas, porque me harás morir. ¿Porqué haría matar yo a Viñay Cusi? Ordena que venga Rucana, su tió, y oblígale a confesar en donde está su sobrina. El Inca hizo venir a Rucana, y con voz alterada por las diversas emociones que sufría, le preguntó con gesto amenazador: --¿En donde está Viñay-Cusi? Qué has hecho de tu sobrina? ---Señor, contestó temblando el anciano Rucana, Viñay-Cusi ha desaparecido; los malos espíritus deben haberla arrebatado: ella no ha muerto, porque su cuerpo no se encuentra en ningún parte; no se ha ido, porque todos sus vestidos están en la casa, sin que falte uno solo; si ella hubiera fugado, o estuviera escondida, habría llevado algún vestido consigo. Temo también que los hechiceros la hayan convertido en algún animal; tal vez la han cambiado en vicuña; porque la última vez ,que la vi una vicuña salió corriendo de la casa y se dirigió a la puna. --Eso no es posible, replicó el Inca; seguramente tú la has hecho matar y quieres engañarme como a un muchacho. --Señor, insistió Rucana, yo no soy capaz de cometer un crimen. Allí están en mi casa las muchachas del servicio; todas aman a Viñay Cusi, todas lloran su ausencia, y ya me habrían acusado, si la más ligera sospecha pudieran tener de mí. Yo no le engaño: yo vi salir corriendo de casa una vicuña, la he seguido a la puna, y he visto que sus ojos son los mismos ojos de Viñay-Cusi. Yo he visto también a Supay-Súa que daba vueltas al rededor de mi casa, antes de que Viñay-Cusi desapareciera; y seguramente tú sabes. Inca poderoso, que Supay-Súa es un hechicero temible, capaz de las más grandes maldades: a él debes obligar que confiese la verdad. --Estás diciendo necesades, observó el Inca; pero no sé hasta donde puede llegar la malicia de los malvados. Busca la vicuña de que has hablado, y al traerla, llama también a Supay-Súa. ___________ Días después se presentó al Inca el anciano Rucana, conduciendo una vicuña y acompañado de Supay-Súa. El Inca vió con interés la presiosa vicuña, de ojos de gacela y de sedosa lana. --Examina esa vicuña, ordenó a Supay-súa, y tú, agregó a Rucana, explicale tu opinión al hechicero. Los dos indios hablaron entre sí con animación, y el hechicero, sacando de su vestido varias plumas de diversos colores, rojas, amarillas, azules y blancas, formó un ramo con ellas, y agitandolas en la mano, se acercó a la vicuña. Este animal, que es naturalmente curioso, se quedó extasiado contemplando las plumas. Supay-Súa la observó largo rato, y guardando las plumas, dijo a Huayna-Capac: --Señor, este animal es una vicuña como cualquiera otra. Yo no conozco tampoco ningún hombre que tenga poder bastante para convertir a una mujer en un animal. Viñay-Cusi debe estar escondida en casa de alguna amiga suya. Y creo también así, porque he hecho la prueba de las frutas, y de ella ha resultado que Viñay-Cusi está escondida. --¿Qué prueba es esa? preguntó el Inca. --Señor, para saber en donde se encuentra una persona que se ha perdido, se averigua que fruta está comiendo, y por la contestación se puede comprender en donde se halla. Yo eché la suerte (misanacuy) entre varias frutas, y la suerte me contestó que Viñay-Cusi está comiendo pacay, por consiguiente Viñay Cusi está escondida. (35) El Inca oyó con desconfianza la relación de Supay-Súa y le dijo: --Si Viñay-Cusi llega a morir, yo te haré enterrar vivo. Despidió luego a los indios, y ordenó que guardasen la vicuña en el interior del Palacio. Hizo llamar en seguida a Sinchi-Paco, y le dijo: --Te concedo a Viñay-Cusi por esposa; pero ya sabrás que ha desaparecido, y no se la encuentra en ninguna parte. Búscala, y si la encuentras, cásate con ella. Sinchi-Paco se retiró contento, y dispuesto a buscar a la ñusta hasta el centro de la tierra. ___________ Rava-Ocllo se alarmó con el sesgo que tomaron las cosas; temió la reaparición de la princesa, y llamando secretamente a Supay-súa le preguntó: -- ¿Porqué no has cumplido tu compromiso? en dónde está Viñay-Cusi? --Coya, dijo el hechicero, Viñay-Cusi ha desaparecido; ¿qué más quieres? En donde quiera que se halle, estará sufriendo las penas del infierno: ¿no fué eso lo que pediste? Viñay-Cusi no vé al Inca, no vé al Sol, no vé la luz; no asiste a las fiestas, no canta, no baila; ella es el triste encierro en que vive no hace más que llorar y sufrir, y aspi continuará hasta que muera. ¿Qué más quieres? --Vete, embustero, le dijo Rava Ocllo; pero te advierto que Sinchi-Paco está buscando a Viñay-Cusi, y el día en que ésta parezca, en ese mismo día morirás tú. ___________ Supay-súa era un indio ingenioso, charlatán, acostumbrado a engañar a sus clientes; de muchos recursos para salir de dificultades; pero en esta vez se alarmó; porque las amenazas del Inca y de la Coya no eran vanas palabras; estaba condenado a la muerte en todo caso sea que Viñay-Cusi muriera, sea que Sinchi-Paco la encontrase viva: y seguramente la encontraría, si se obstinaba en buscarla. Este peligro era el más inmediato, y era necesario evitarlo. Buscó a Sinchi-Paco, le saludó con mucha deferencia, y después de mirarle de hilo en hilo, le dijo: --Tus ojos me anuncian que harás grandes hazañas, que tu nombre será celebre, y que, después del Inca, serás la persona más grande del Tahuantisuyo; pero es preciso que te ejercites mucho para los combates, y que prepares tu cuerpo y tu espíritu para la guerra. --Tú eres un viejo mentiroso, contestó Sinchi-Paco; yo no necesito ejercitarme, porque soy bastante diestro para la guerra; lo que necesito ahora es encontrar a Viñay-Cusi, y tú vas a ayudarme en ese trabajo. --¿A Viñay-Cusi? ¿Tú buscas a Viñay-Cusi? Jóven imprudente, ¿no sabes que Viñay-Cusi llevaba la desgracia al Inca cada vez que se le acercaba? ¿no sabes que Viñay-Cusi ha traido desgracia a Cunti-Mayta, que hoy está encerrado por su causa en la fortaleza de Sacsahuamán? Joven imprudente, ¿quieres atraer también sobre ti alguna desgracia irreparable? Si quieres mujer, pide al Inca alguna ñusta, que hay tantas jóvenes y bonitas, y te la dará con gusto; pero no te empeñes en llevar a tu casa la mala influencia de Viñay-Cusi. --El inca me la ha dado por mujer, y yo estoy enamorado de ella. --¿Enamorado? preguntó Supay-súa; estás hablando como un muchacho. Solamente se enamoran los hombres insignificantes, los que no sirven para nada; pero los que llevan en el pecho el calor del sol, esos no se enamoran; esos tienen noble ambición, luchan, trabajan, vencen a los enemigos, ensanchan el imperio del Inca; y cuando están llenos de gloria y de méritos, entonces, por pasatiempo, se ocupan de amor, como se entregan al baile los mozos en las tardes, cuando han terminado sus labores en el campo. ¿Cuando han terminado sus labores en el campo? ¿Cuando has visto, Sinchi-Paco, que un joven enamorado sirva para nada? ¿A quien han cubierto de gloria sus amores? ¿Quien se ha hecho poderoso, temido y grande, por el amor entra al corazón de un hombre, pasa lo mismo que cuando entra el ichu en un maizal: se extiende a todas partes, ahoga las plantas, mata las cosechas y si se consigue algún fruto son granitos vacíos, que no sirven para nada. No, tú tienes un brillante porvenir: lucha como hombre durante tu juventud, deja el amor a los pobres haravex, y pon tu fuerza, tu calor, tu inteligencia al servicio de las grandes obras, Yo quisiera ser joven para comenzar de nuevo mi vida, para consagrar todos mis esfuerzos a dar más brillo y más poder al Tahuantinsuyo. Estoy convencido de que esa es la obra más grande que puede ejecutar un hombre. Te repito que en tus ojos veo el porvenir que te espera: si eres prudente, serás el hombre más grande despues del Inca. Sinchi-Paco se retiró preocupado con la amosnetación de Supay-Súa, y especialemente con su advertencia sobre la desgracia que perseguia a los enamorados de la ñusta. CAPITULO VI PACHACAMAC (Hacedor del mundo) Como emisario de paz y de amistad había enviado Tupac Yupanqui, en años anteriores a varios de sus capitanes al territorio de los Guancavilcas; (36) pero estos indios, que odiaban al Inca y a su pueblo, asesinaron a los capitanes cuzqueños, celebrando luego salvajes fiestas. No tuvo tiempo Tupac Yupanqui para castigar ese crimen; pero encargó Huayna-Capac que no dejase sin castigo ese ultraje, para escarmiento y para ejemplo (37). Recordó HUAYNA-CAPAC el encargo de su padre, y resolvió abrir campaña contra los Guancavilcas y sus aliados; pero antes de marchar quiso conocer la opinión de sus consejeros. Reunió a los jefes del ejército, a los principes, y al gran Sacerdote, y les dijo: --Mi padre Tupac Yupanqui, momentos antes de morir, me encargó que castigase a los Guancavilcas, que asesinaron a sus capitanes. ¿Creeis que ha llegado el momento de castigarlos? ¿Creeis que puedo continuar mis conquistas militares? Los nobles reunidos estudiaron detenidamente el grave problema que se les había propuestos, y convinieron en que debía castigarse a los Guancavilcas, y debían continuarse también las expediiciones militares, que tanto lustre habían dado al imperio: Castiga con tu mano, dijeron al Inca; pero consulta antes con el Sol, tu padre. Alentado por esa opinión autorizada, el Inca preparó nuevamente su ejército, fuert de cincuenta mil hombres, contento y dispuesto para una nueva expedición; pero antes de marchar, quiso hacer sacrificios al Sol, y celebrar la fiesta llamada Yntip-raymi. ___________ Rodeado de los principales personajes de la corte, todos en traje de gran ceremonoa, y en medio delas riquezas acumuladas en el templo de Coricancha, celebraba HUAYNA-CAPAC la fiesta nacional, dedicada al Sol, con el ritual acostumbrado. Desde la madrugada, y antes de salir el sol, comenzaba las preces e invocaciones, con los cantos alternados del Inca, del gran Sacerdote y de los principes allí reunidos. A la salida de su astro divino, una explosión de alegría estallaba en el templo y en su contorno, en donde millares de indios, agrupados, recibían la luz del día, con gritos y cantos, con inmensa emoción, como si aquella fuera la vez primera que veían brillar al sol. Poco a poco se calmaba el vocerío, y entonces el Inca, después de derramar en los canales del templo un vaso de la chicha sagrada, salía para hacer su plegaria con más fervor a la puerta del templo, en donde recibía mejor el calor y la luz del Sol. Así lo hizo en esta ocasión, y largo rato se quedó contemplando al astro luminoso, en medio del asombro de los concurrentes, hasta que el Gran Sacerdote se le acercó, y le dijo en voz baja: --¿Qué estás haciendo Huayna-Capac? ¿Cómo te atreves a mirar al Sol, cometiendo una irreverencia y escandalizando a todos los asistentes? Bajó los ojos el Inca, y contestó al Gran Sacerdote: Escucha lo que voy a decirte. Mi padre el Sol hace todos los días el mismo camino, desde la ,mañana hasta la noche, sin descansar; parece que obedeciera la orden de un superior, que le manda trabajar sin descanso. Si el Sol fuera soberano, haría su voluntad, y alguna vez dejaría de trabajar; existe pues algún dios superior al Sol, (38) y con ese quiero consultar mi viaje y pedirle su protección. ¿Cuál es ese dios? El gran Sacerdote quedó pensando largo rato, sin poder contestar; pero al fin preguntó a su vez: --¿Vés en el cielo algo mayor que el sol? ¿Vés acaso alguna cosa que sea má útil y más benéfica que el Sol? --Yo no veo, dijo el Inca; pero debe existir algún ser poderoso a quien el Sol obedece. --Yo no sé, replicó el gran sacedote; pero hay en la costa un templo consagrado a PACHACAMAC, el hacedor del mundo; con él puedes consultar tus grandes proyectos; hay también allí cerca un oráculo, llamado Rimac, es decir, el que habla, que puede contestar lo que quieras preguntar. Poco tiempo después salió HUAYNA-CAPAC con su ejército, rodeado de su guardia noble, y se dirigió por el camino de Cuntisuyo, que conducía a la costa. Umasapa, célebre hechicero, acompañaba al Inca en esta expedición, con el encargo de explicar todos los presagios que dedujera del estudio de las nubes, de las aguas, del vuelo de las aves, y de otros fenómenos naturales o extraordinarios. ___________ Umasapa llenó su encargo a satisfacción del Inca: presagió un feliz viaje, agradable, sin contratiempos, y todo pasó como lo había anunciado el hechicero; solamente al bajar la cordillera, ya en territorio de la costa, una lluvia copiosa sorprendió al ejercito, por ser fenómeno muy raro en esos lugares. Todos los ojos se volvieron a Umasapa, exigiendo una explicación: el hechicero explicó en seguida el fenómeno --Hemos entrado, dijo, en los dominios de Pachacamac; suspendamos nuestro viaje, y ofrezcámosle sacrificios durante un día, para que el Inca sea recibido como amigo, y no como extrangero. El Inca detuvo su marcha, y dedicó el día siguiente a los sacrificios. Delante de un altar, formado de piedras, se quemó una gran cantidad de coca, en el momento en que soplaba viento de la cordillera, para que el humo sagrado se dirigiese a la costa; se sacrificaron seis llamas en honor de Pachacamac, y se levantó una pirámide formada de grandes piedras. Terminadas las ceremonias propiciatorias, fueron el Inca y sus acompañantes a tomar las aguas del río vecino, siguiendo los consejos de Umasapa, para saludar la nueva región que visitaban, y hacer alianza con sus dioses tutelares. Pareció al Inca que Pachacamac había aceptado los sacrificios, porque el viaje pudo continuarse con un tiempo delicioso. Al día siguiente, las brisas marinas llevaron al Inca y a su ejército frescos efluvios salinos, saludo de Pachacamac, según explicación de Umasapa. ___________ Grandioso recibimiento se hizo a HUAYNA-CAPAC cuando se presentó en el tambo preparado en la costa: los caciques de los valles del Rimac, de Lurín, de Chilca, y Mala, acudieron a rendir homenaje al soberano; los numerosos pueblos, esparcidos en esos valles, quedaron vacios, porque toda su población se trasladó a saludar al Inca. Ocho días duraron las fiestas, en medio de banquetes, cantos y bailes: las grandes proviciones del tambo, y la contribución voluntaria de los vecinos de la costa, que llevaban a HUAYNA-CAPAC frutas, flores y peces, permitieron atender a todos los visitantes, quedando en esos lugares un recuerdo profundo de la visita del Inca, recuerdo imperecedores, porque el alojamiento de Huayna-Capac recibió el nombre de Tambpinga, tambo del Inca, nombre que conserva todavía, después de cuatro largos siglos trascurridos desde entonces. Terminadas las fiestas, se dirigió el Inca a visitar el templo de Pachacamac. HUAYNA-CAPAC estaba acostumbrado a la riqueza fabulosa del templo del Sol en el Cuzco; allí las cuatro paredes principales del edificio estaban cubiertas completamente con planchas de oro; los cadáveres embalsamados de los Yncas anteriores estaban colocados en sillas de oro, formando calle dentro del templo: todo era allí de oro, de donde le venía el nombre de Coricancha (39). No había esa riqueza en el templo de Pachacamac; pero encontró. Huayna-Capac un edificio soberbio, muy superior por sus dimensiones al templo del Cuzco, sin que le faltasen del todo los vasos y adornos de oro y plata. (40) Después de atravesar una ancha calle de gruesos paredones (que en parte se conserva todavía) llegó el Inca a una pequeña eminencia, en la que se levantaba un hermoso templo de siete grandes puertas, con el frente al valle de Lurín y la espalda al Oceano Pacífíco. Apesar de que el fanatismo y la codicia de los conquistadores se asociaron para destruir los templos de los indios, quedan todavía importantes restos, que atestiguan la solidez y magnificencia que tuvieron esos edificios. No estaba aislado el templo de Pachacamac: en plano inferior se levantaba el templo de las Mamacunas, con un arco abovedado que se conserva hoy mismo en buen estado; y al pié de los templos había numerosas habitaciones, destinadas a los sacerdotes del culto, y que hoy están en ruinas. (41) HUAYNA-CAPAC hizo todas las ceremonias que acostumbraba en el Cuzco, y también las que halló establecidas en Pachacamac; obsequió ricos presentes al templo en vajlla de oro, y consultó a los sacerdotes el resultado que tendría su proxima campaña. Consultó igualmente al oráculo del Rimac, funancia dado a pocas leguas de distancia. Recibió de unos y otros la contestación que deseaba:podía emprender las conquistas que quisiera, pues de todas saldría victorioso. (42) Así, a la distancia de muchas leguas, y de muchos siglos, los Incas peruanos se preparaban para la guerra con ceremonias religiosas, semejantes a las que usaron los griegos y los romanos en los tiempos del culto mitológico. Muy contento HUAYNA-CAPAC con la favorable contestación de los oráculos, hizo muchos obsequios a los curacas del valle, y salió con su ejercito a visitar las guarniciones de Jauja y Cajamarca, para dirigirse en seguida a Tumbes. Su largo viaje, sin incidentes extraordinarios, robustecia su autoridad en los pueblos del tránsito, deslumbrado a sus habitantes con el brillo de su pompa y majestad: soberbio y magnifico como en la travesía de un dios. (43) CAPITULO VII INDIA PERUANA La mujer del Tahuantinsuyo tenía cualidades muy recomendables: era abanegada, laboriosa, de fidelidad conyugal ejemplar; en las clases elevadas, la mujer hacia el encanto de la vida en el hogar por su ternura y fidelidad; en la clase popular, la mujer era la compañera heroica del varón, abnegada, soportando con gusto todas las penalidades y sacrificios, para ver a su marido contento, descansado, provisto de cuanto pudiera apetecer. Si el indio era naturalmente inclinado a la pereza, su mujer era incansable en el trabajo, para servir a su compañero; dispuesta a soportar todas las cargas de la vida, lo que felizmente permitía su robustez natural. No les faltaba ingenio, y tenían destellos poéticos de la mayor delicadeza. Bien conocida es la exclamación de una madre quechua ante el cadáver de su hijia, muerta a los quince años de edad: una amiga fué a visitarla, y encontrándola llorosa y muy atribulada, ¿qué tienes, la dijo, que estás tan aflijida? La madre, sollozando, la muestra el cadáver de su hija, que estaba cubierto con un paño, y exclama poéticamente: Chaupi punchaupi tutta yarccay, A la mitad del día le anocheció. Como era natural, tenían las indias varios defectos; eran generalmente hipócritas, desconfiadas, mentirosas, y terribles en sus celos. De todo eso había en el real palacio del Cuzco: allí vivian muchas de las mujeres del Inca, sus predilectas, todas en la mayor sumisión, por grande que fuera su valimiento; pero en ausencia del Inca, disminuida el respeto mutuo entre ellas, surgian dificultades y rivalidades, y desaparecía la apacible tranquilidad de ese lugar, apesar de la autoridad de la Coya. ___________ Eso ocurrió en esta larga ausencia de HUAYNA-CAPAC: existían varios motivos de odisgusto entre las mujeres del Inca, que se manifestaron en esta ocasión. La bella Pillcu-huaco, hermana y primera esposa del Inca, era la Coya legítima; (44) pero su desgraciada esterilidad la había llevado a segundo término en el amor de HUAYNA-CAPAC, en beneficio de Rava-Ocllo, segunda esposa, pero madre de Huascar, el principe heredero. Un odio profundo había surgido entre las dos mujeres, que deseaban separarse para no verse nunca, y deseaban vivir unidas para hacerse todo el daño posible. La tercera esposa, en categoría, era la dulce Mama-Runtu, prima de HUAYNA-CAPAC, y madre del principe Manco: esta joven se jactabaimprudentemente del cariño del Inca, que la llamaba Urpi, mi paloma. y tambiém estaba orgullosa por su hijo, que sería Inca un día, despúes de HUAYNA-CAPAC. Creía esto porque, habiendo consultado con Sapay-Súa sobre el porvenir del chico, el agorero la dijo que el niño tenía señales de llegar a ser Inca algún día. (45) Cuando llegó a oídos de Rava-Ocllo la jactancia de Mama-Runtu, se encolerizó terriblemente. Haré matar a Manco, la dijo para que no creas torpeza, y tú misma, gran hipócrita, no eres paloma, sino perversa serpiente. Desde entonces la llamó Amaru, serpiente, nombre que podía venirle tambien de herencia, por ser hija de Auqui-Amaru-Túpac, tío de HUAYNA CAPAC. Otras mujeres del Inca habían sido compañeras y amigas de Vinñay-Cusi, y desaparecida esta completamente, atribuian su desaparición a maldades de Rava-Ocllo: esto produjo un continuo murmullo de descontento. Así se formó la división entre las mujeres del palacio; unas apoyaban a Pillcu-huaco, como a la Coya legítima, considerando a Rava-Ocllo como a una usurpadora; otras seguían a esto que, como madre del principe heredero, era la verdadera reina; otras simpatizaban con Mama-Runtu, menos orgullosa que las otras dos, y parienta de Viñay -Cusi. Las rencillas fueron en aumento, llegando un día en que de las injurias y los gritos pasaron a los araños y los golpes se empeñó una lucha material, en que tomaron parte todas las mujeres. Fué necesaria toda la energía de Rava-Ocllo, y la intervención de Huan-Auqui, hermano y representante del Inca, para restablecer el orden. ___________ Mama-Runtu y su hijo fueron trasladados a otro palacio, y Rava-Ocllo resolvió hacer morir a Supay-Súa que, con sus pronósticos, había introducido la mayor de las rivalidades; pero quiso proceder con alguna seguridad. Llamó a Sisca-ruca, otro de los famosos adivinos de los indios, y le hizo las siguientes preguntas, que debería contestarle en breve término, después de un serio estudio de los puntos consultados: --¿Vive Viñay-Cusi, o ha muerte? ¿Llegará a ocupar el trono Manco, el hijo de Mama Runtu? Y tén cuidado, le agregó, con lo que vas a contestar, porque si me engañas, te haré matar. ___________ Como todos los adivinos indios, Sisca-ruca era un hombre muy listo, conocedor de las propiedades de varias yerbas, y a la vez un gran embustero. Tenía antigua enemistad con Supay-Súa por rivalidades de su oficio, y buscaba la ocasión de hacerle daño: la consulta de Rava-Ocllo podía dar la oportunidad buscada. Visitó a Rucana, se informó de todos los detalles de la desaparición de Viñay-Cusi, pidió pedazos de sus vestidos, y algunos objetos de uso personal de la ñusta; y provisto de todo ello, se marchó a combinar su plan. Los hechiceros indios, que tenían la costumbre de engañar a sus clientes, llegaban a veces a persuadirse de sus propias mentiras, porque sucedía, de tarde en tarde, que acertaban casualmente en sus contestaciones. Algo de eso ocurrió con Sicsa-ruca en esta ocasión. Formó un muñeco, que debía representar a Viñay-Cusi, lo adornó con pedazos de vestidos de la ñusta; lo perfumó con estoraque, y envolviendole las piernas con hojas de coca, y de la misteriosa yerba Ccasca-ccora, levantó frente a su casa una apacheta, (montón de piedras pequeñas), colocó encima al muñeco, adornado con vistosas cintas; regó con chicha, y, ya en estado de beatitus, se sonrió ante las bellas esperanzas que le presentaba su imaginación, y se quedó dormido. Un muchacho de la vecindad, que acertó a pasar frente a la casa del hechicero, vió wue este dormía junto a la apachela, recién construida; y en parte envuelto en hojas. Se acercó cautelosamente, y observando que el sueño del indio era profundo, se apoderó del muñeco, y lo llevó a su casa, en donde lo escondió. Cuando Sisca-ruca despertó, ya libre de los vapores de la chicha, recordó en seguida el encargo de la Coya, y buscó al muñeco por todos lados. No lo encontró, se molestó, gritó, amenazó a los vecinos, pero todo fue en vano. Entonces comenzó a discurrirse sobre el hecho mismo: si nadie había visto al muñeco, y éste, que representaba a la ñusta eb ese experimento, había desaparecido, era claro que Viñay-Cusi no había muerto, sino que se había marchado a otra parte; porque los muertos no se mueven; y ya esta conclusion fué pra el agarero un hecho comprobado. Esta solución era también la conveniente, porque si optaba por la muerte de Viñay-Cusi, favorecía a Supay-Súa en el concepto de la Coya. Entonces no dudó: la ñusta se había marchado, y seguramente había seguido a Huayna-Capac en su viaje. En cuanto a Manco, el hijo de Mama-Runtu, ¿qué cosa podia contestar a Rava-Ocllo? Supay-súa había dicho que el muchacho llegaría a ser Inca; pero, entre estos hechiceros, que se conocían bien, como mentirosos y embusteros, la palabra de uno de ellos no hacía impresión en el otro. Contestaría que según las revelaciones de las esrellas, (Ccoillor-huillasca) el hijo de Mama-Runtu moriría antes que HUAYNA-CAPAC, y por consiguiente nunca podría ser Inca, contradiciendo así al pronóstico de Supay-Súa, qye calificaría de falso y criminal. Después de meditar varios días en las conclusiones a que había llegado, logró persuadirse de que esa era la verdad, y fué sin vacilaciones al palacio real, para contestar a la Coya sus preguntas. Por poca fé que tuviera la Coya en el agorero, quedó muy contenta cuando le oyó asegurar que al niño Manco moriria antes que HUAYNA-CAPAC. En cuanto al viaje de Viñay-Cusi, siguiendo al Inca, le pareció muy probable; pero era necesario convencerce de ellos. Resolvió que Sisca-ruca se marchara a buscar al Inca, como chasqui, despachado por la Coya, y procuraría acompañar a Huayna-Capac hasta descubrir a Viñay-Cusi; le hizo luego obsequios en premio de sus servicios. Respecto a Supay-súa, que la había engañado, y había cometido el crimen de pronosticar el reinado de Manco, moriria emparedado. Y en seguida se cumplió la voluntad de la Coya, antes que algún acontecimiento viniera a estorbar su decisión. ___________ CAPÍTULO VIII LA PUNA, LOS PICHUNCHES Llegó el Inca a Tumpiz (hoy Tumbes) despúes a recorrer gran extensión de su imperio, dejando en todas partes profundas huellas de su paso. (46) En Tumbes hizo construir fortaleza, templo y casa para las virgenes del Sol. (47) Sostenían guerra los vecinos de Tumbes con Tumbala, reguló de la isal Puná, y llevaban los tumbesinos la peor parte en los combates. Huayna-Capac ordenó que cesace la guerra, y que viniera Tumbalá su consejo, y le expuso la intimación del Inca. Yo soy Rey, lo mismo que él, les dijo, y no quiero humillarme ante su soberbia; haremos la guerra al Inca, mandaremos a Tumbes nuestro ejercito, y pediremos apoyo a nuestros aliados de Guancavilca (Guayaquil). Los jefes del ejército de Tumbala discutieron el proyecto de su rey, y lo desaprobaron; porque no era posible combatir con las tropas aguerridas de HUAYNA-CAPAC, que no permitirian a los isleños ni desembarcar a la costa. Esta es cuestión de astucia, y no de fuerza, le dijeron; y después de acordar detenidamente todos los detalles del nuevo plan que propusieron, enviaron una embajada a Huayna-Capac, con ricos presentes de la isla. Tumbala enviaba decir al Inca que la guerra con los de Tumbes quedaba terminada para complacerle, que deseaba recibirle en su palacio regiamente, como correspondía al hijo del Sol, y que tendría la gloría de rendirle homenaje, junto con todos los personajes de la isla; que La Puná era un lugar delicioso, de buen clima, y provisto de los frutos más delicados. ___________ Todos los pronósticos del hechicero Umasapa se habían cumplido hasta aquí: había anunciado viaje feliz, victorias, días de alegría, y el Inca estaba satisfecho del acierto de su agorero; pero en esta ocasión Umasapa se acercó a Huayna-Capac y le dijo: --Señor, no vayas a La Puná; todos los signos son malos; quieren engañarte y asesinarle. --Embustero, le dijo el Inca, ¿no sabes que el oráculo del Rimác me ha anunciado que triunfaré en todas partes? Los años te están volviendo cobarde y estúpido; ¿has olvidado que anunciar la desgracia es llamarla? Regresa hoy mismo al Cuzco, y dile a la Coya que el Inca continúa su viaje con toda felicidad. Y Umasapa tuvo que regresar al Cuzco inmediatamente. HUAYNA-CAPAC aceptó la invitación de Tumbala, y se dirigió a la Puná con su guardia de nobles, y acompañado por cuatro mil hombres de su ejército; porque era su sistema presentarse en todas partes con gran majestad. No dejó de influir algo en esta determinación la advertencia de Umasapa, que el Inca había desdeñado en aparencia. Tumbala se esmeró cuanto pudo en sus agasajos al Inca: le cedió la residencia real, le entretuvo con bailes y banquetes, manteniendo la isla a continua fiesta. Los soldados fueron agasajados por los vecinos de La Puná, indios socarrones, que se dieron cuenta muy pronto del candor y falta de malicia del indio cuzqueño; allí se marcaron claramente las diferencias entre el indio de la costa y el indio de la sierra: el primero despierto, listo y avieso; el segundo más resistente en el trabajo y en la lucha, más reservado y más leal. Días alegres pasó HUAYNA-CAPAC en la isla; pero su natural desconfianza, y la advertencia de Umasapa, que siempre recordaba, le dicidieron a regresar a Tumbes. ___________ Prepararon los isleños grandes balsas, en las que embarcaron a cien nobles de la guardía incaica, y a 500 soldados peruanos, tripulando las embarcaciones con los pilotos más diestros y los mejores nadadores de la isla. Salieron las balsas de la costa de La Puná con mar movida, en una bella mañana de Febrero. Los vigorosos remeros que impulsaban las embarcaciones, acostumbrados desde su infancia a navegar en esas agua en todas direcciones, avanzaban contentos , al ritmo de sus cantos favoritos, gozando con la brisa marina, con el bello paisaje, y con sus perversas intenciones; no pasaba lo mismo con los soldados y jefes cuzqueños: navegantes primerizos, se marearon desde la salida, y desfallecidos con sus angustiosas náusas, buscaban con su mirada triste y apagada la anheledada playa en donde debían desembarcar; muy lejos estaba; pero si era imposible distinguirla claramente, era cierto que se acercaban a ella, porque ya se perdían de vista las risueñas costas de La Puná: esperad un poco, pobres cuzqueños, engañad vuestras angustias con el canto monótomo de los remeros. De repente a medio camino, se oyó un grito agudo que partió de una de las balsas: al momento dejaron su tarea todos los indios isleños, y dirigiendose a los cuzqueños, les dijeron: no os movais: vamos a ajustar los palos de las balsas, porque se han aflojado. Rapidament cortaron las amarras, separándose los palos en seguida, y cayendo al agua todos los hombres. Los cuzqueños desparecían uno tras otros, sin poder sostenerse a flote; los isleños, diestros nadadores, se apoderaron de los palos suelltos, y hundieron a golpes a los cuzqueños que todavía flotaban; ninguno de estos salvó: los cien nobles de la guardia de HUAYNA-CAPAC, y los quinientos soldados de su ejército, perecieron ahogados por la traíción de los isleños. Regresaron estos a su isla, ora nadando, ora con el auxilio de los palos de sus balsas. Al día siguiente salió de las islas la segunda partida de la comitiva del Inca, compuesta de otros cien nobles y otros 500 soldados, indios inocentes que tuvieron la misma alevosa muerte que sus compañeros. Al tercer día debía salir la tercera fracción de soldados del Inca; pero comenzaron a circular rumores de la traición de los isleños: algunos remeros se habían emborrachado en la noche, y celebraban ruidosamente su criminal hazaña. Varios soldados cuzqueños, que regresaban a su cuartel, atraidos por los cantos y la música, se acercaron y les oyeron cantar: Cuzqueño tonto, En mar te bañarás ; No saldrás más. Indignados los cuzqueños, que sospercharon la perfidia , pensaron castigar a los remeros borrachos; pero recordaron la prevención de sus jefes, de evitar toda molestia con los isleños. Siguieron su camino, y avisaron a su cápitan lo que habían oído. Lo supo HUAYNA-CAPAC, y ordenó en el acto tomar a los pilotos, y los sometió a un severo interrogatorio. Después de oír muchos embustes y contradicciones, el Inca puso en claro que 200 hombres de su guardía, la flor de su corte, y 1000 soldados de su aguerrido ejército, habían sido traidoramente asesinados. La cólera del Inca no tuvo límites: reunió los restos de su comitiva, atacó con ellos furiosamente a la guarnición de la isla, y durante dos días hizo pasar a cuchillo a todos los varones adultos de la Puná, dejando con vida a ocho mil entre mujeres y niños, de los doce mil habitantes que había tenido la isla. Tumbala juró al Inca que era inocente en ese crimen, que él no había ordenado, y libró la vida por sus humildes protestas. Dispuso también el Inca que se formase una relación de la traición de los isleños, y del castigo que habían recibido; que se adaptase música a esa relación, y que esa canción se repitiera diariamente por las mujeres de la isla, para recuerdo de su crimen. (48) Inmediatamente después se dirigió HUAYNA-CAPAC a Tumbes con su gente, y despachó al capitan Tucay con fuerza sobre los Guancavilcas, para castigarlos por el apoyo que habían prestado á sus aliados de la Puná, y para vengar a la vez la muerte de los capitanes de Tupac-Yupanqui, que fueron asesinados, años antes, en ese territorio. Los isleños de la Puná tenían reputación de guerreros muy valerosos; así, cuando los Guancavilcas supieron que habían sido exterminados por HUAYNA-CAPAC, perdieron completamente el ánimo, y se sometieron a todas las condiciones que impusiera el Inca: éste se compadeció de ellos, y ordenó que se matase solamente a los capitanes de su padre, y que a todos los otros jefes y personajes de los Guancavilcas le arrancasen cuatro dientes de la mandibula superior. Esos hombres, que esperaban un castigo más severo, quedaron muy contentos de la bondad de HUAYNA-CAPAC. (49) ___________ Estando en Tumbes supo HUAYNA-CAPAC que la provincia de Chachapoyas se había sublevado, matando a los soldados y capitanes llactarunas. Envió mensajeros y tropas a Chachapoyas para castigar a los rebeldes; pero, por dos veces, el ejército del Inca fue derrotado. Indignose HUAYNA-CAPAC de ver que sus soldados no podían vencer sino bajo su dirección personal; organizó nuevamente su fuerza, y marchó sobre los sublevados. Un gran río (el Marañon) detuvo su marcha; los jefes de la expedición prepararon una oroya, o tabarita, para atravesar el rió; cuando estuvo terminada, avisaron al Inca, pero este les dijo: --Imbéciles, ¿creeis que soy un mono para atravesar el rio en esa maroma? Yo pasaré con la majestad que me corresponde: formad balsad, y haced un puente con ellas. (50) Así se hizo con increibles rapidez, y HUAYNA-CAPAC atravesó el rió sentado en su litera y conducido por sus nobles. ___________ En Cassamarquilla encontró gran parte de las fuerzas rebeldes; las atacó con impetú, las derrotó, y castigó rudamente a los principales de sus jefes. Descansaba allí de las fatigas de la campaña, cuando se presentaron en su campamento muchos indios de Chachapoyas, que venían con el pretexto de proveer de leña al ejército, y traían el encargo de asesinara. HUAYNA CAPAC: por indiscreción de uno de ellos fueron descubiertos, y en castigo, a unos les sacaron los ojos, a otros les cortaron las orejas y las narices, y así mutilados, les hicieron regresar a su pueblo. Ya tenían noticias en Chachapoyas de la derrota de sus soldados en Cassamarquilla, y cuando vieron llegar a sus emisarios mutilados, se llenaron de terror, y huyeron lejos a los montes, quedando en los pueblos solamente los viejos y las mujeres, que no pudieron huir: entre estas vivia Chunca-palla, noble y respetada matrona, que había sido una de las mujeres de Tupac-Yupanqui. Toda la población fué a rogarla que saliese a ver al Inca, antes que éste llegase a la ciudad, y le implorase el perdón del pueblo, para que no fueran todos exterminados. Salió la matrona, acompañada de otras mujeres principales, y encontró al Inca a poca distancia de Chachapoyas; se postró a los pies del soberano con sus compañeras, y llorando con la mayor aficción, le dijo: -Valeroso joven a quien puedo llamar hijo mío, porque he sido mujer de tu padre; el gran Tupac-Yupanqui conquistó esta provincia con sus armas y su valor, y tú padre; y si tal cosa hicieras, mañana que te pase la cólera, sentirías pesar y arrepentimiento, y desearías no haberlo hecho. Perona las ofensas de estos pueblos; pero si quieres castigarlos, principia por castigarme a mi, y a las mujeres que me acompañan. El Inca calló largo rato, escuchando los gemidos de las mujeres-, dirigióse luego a CHUNCA-PALLA, y levantándola del suelo, la dijo: -Bien dices, madre, que si hoy destruyó tu provincia, mañana me pesará: te concedo el perdón que pides. (51) Dictó luego las medidas necesarias para restablecer el orden y la obediencia en Chachapoyas, y regresó a la costa. ___________ Después de un corto descanso en Tumbes, marchó el Inca a la conquista de las provincias de los Chimbos, los Pichunches y los Puruhaes: encontró alguna resistencia en todos los pueblos de esa región; pero los sometió facilmente y trató de organizarlos según las reglas de su gobierno; pero los encontró tan degradados y tan opuestos a todas reforman, que muy poco logró mejorarlos. (52) Corría allí la tradición de que, en años anteriores, habían llegado a esa costa unos gigantes blancos, sumamente corpulentos y vigororsos, con quienes era imposible toda lucha: todos los pueblos vecinas tuvieron que someterse a la voluntad y al capricho de esos gigantes. Tenían éstos hombres costumbres depravadas, tan groseros e impúdicos que corrompieron á sus vecinos. Vivieron allí algunos años, ostentando sus prácticas abominables, hasta que un día, en medio de sus fiestas, llovió fuego del cielo, y murieron todos abrasados, como los habitantes de Sodoma, cuyos vicios tenían. (53) Desaparecieron los gigantes; pero quedaron sus vicios radicados en esos territorios, como una enfermedad endémica. Cuenta una tradición, que cuando llegó HUAYNA-CAPAC al país de los Pichunches, y se informó de los malos hábitos de sus vecinos, dió orden a sus delegados de que matasen a todos los hombres viciosos. Años después volvió el Inca a uno de esos pueblos, y salieron a recibirle muchas mujeres y muchachos. Mortificóse el Inca y preguntó: -¿En dónde están los hombres de este pueblo? -Señor, contestó el curaca, aquí no hay hombres; todos han muerto por tu orden. El Inca recordó sus anterior mandato, le pesó la severidad de su sentencia, abandonó aquel pueblo, y nunca más volvió por allí. (54) Afirmó su gobierno HUAYNA-CAPAC fijando colonias militares en todas las provincias conquistadas, y después de mejorar las costumbres de esos pueblos con la aplicación de sus severos castigos, se dirigió a las tierras de los Pallas y los Cañaris (Loja y Azunay), que formaban parte de su imperio desde el reinado de Tupac-Yupanqui. Se estableció en Tumipampa, lugar de clima fresco y agradable, al pié de los nevados del Azunay. Abundaban allí las provisiones para el ejército, y se producian variadas frutas de exquisito gusto; los campos vecinos, poblados de venados, perdices, conejos, palomas, &, suministraban a los diestros cazadores del Inca cuanto pudieran necesitar para el consumo de la mesa real. Todas estas condiciones hacían agradable la vida en ese lugar, y HUAYNA-CAPAC, fatigado por sus largas expediciones y campañas, se quedó allí durante varios meses, y se entretuvo en embellecer la ciudad, y en construir un gran palacio (Yugapirca), un templo del Sol, y casa para las virgenes culto. Esa predilección del Inca por Tumipampa han hecho supones a algunos historiadores que HUAYNA-CAPAC nació en ese lugar. (55) La mayor prueba de cariño que dió HUAYNA-CAPAC a Tumipampa, fué hacer terraplenar la plaza principal de la ciudad con tierra llevada de una plazaa del Cuzco: esa santificaba su nueva residencia con la tierra sagrada de la capital. Allí conoció HUAYNA-CAPAC a Nitaya, graciosa muchacha que no aceptaba amores pasajeros. Cuando el Inca la preguntó: -¿Quieres ser mi amiga? Ella dijo: -Señor, tú te vas mañana, y te olvidas de mí: ¿Qué haré yo cuando tú me dejes? -No, replicó el Inca: cuando yo me vaya, tú irás conmigo. -Tu palabra es sagrada, y tu voluntad también, repuso Nitaya. El Inca quedó encantado con la contestación, y llevó a la muchacha a su palacio. ___________ CAPÍTULO IX CONQUISTA DE QUITO HUAYNA-CAPAC tenía resuelto terminar la conquista de Quito, comenzada en tiempo de su padre, para anexar ese reino a su imperio. Con ese objeto reorganizó su ejército, y después de larga y hábil preparación, salió de Tumipampa para su famoso campaña. ___________ Tupac-Yupanqui había hecho la guerra a HUALCOPO DULCHIGEA, rey de los Seyris, gran pueblo que ocupaba el centro del Ecuador, distribuido en las provincias de los Quitus, Otavalos, Caranques y Cyambes; y después de reñidos combates, HUALCOPO quedó derrotado, teniendo que refugiarse en Hatun-taqui, en donde murió de pesar. Su hijo Cacha, último rey de los Seyris construyó allí una gran fortaleza, y se preparó pacientemente para reconquistar la parte perdida de su reino. Después de grandes esfuerzos y tentativas, consiguió recuperar una parte de la provincia de los Puruhaes, sustrayéndola a la autoridad del Inca, pequeño éxito que llenó de esperanzas a su pueblo. ___________ HUAYNA-CAPAC salió de Tumipampa, y marchó lentamente, forticando a su paso los alrededores y la cumbrre de Azuay; y dejando en todos los fuertes pequeños guarniciones para su custodía, avanzó hasta las orillas del río Achupallas, en donde había un pequeño fuerte. Allí encontró la primera resistcia seria. En la orilla opuesta del río estaba acampado Calicuchima, célebre general del ejército de Cacha, al frente de treinta mil guerreros Seyris; el río corría rápido y tumultuoso, siendo dificil su paso. El Inca dispuso que su ejército lo atravesase por varios puntos, conteniendo la obstinada resistencia de los Seyris; pero con encargo de no avanzar a la opuesta orilla, hasta que recibiesen órdenes precisas. Los guerreros Seyris, que se oponían al paso de los incaicos, se puesieron muy contentos y esperaban la victoria, al ver la dificultad con que avanzaban los enemigos: más de una hora se mantuvo la lucha en esas condiciones; pero, de repente, dió orden el Inca para que su tropa cargase rudamente a las fuerzas de Calicuchima, en momentos en que diez mil soldados quechuas, que habían sido despachados con anticipación por HUAYNA-CAPAC, para que atravesando por las alturas, fuesen a cruzar el río por un vado que había más arriba, sorprendieron al enemigo por la espalda, cuando estaba más empeñado en el combate de frente. Los Seyris sorpendidos por retaguardia, fueron derrotados con terribles pérdidas, y el Inca pudo atravesar el río tranquilamente, al día siguiente, sobre un puente construido, casi improvisado, con bejucos tomados de las orillas. Entró victorioso a la provincia de los Puruhaes, conquistando nuevamente el territorio que había ganado el rey CACHA; estableció allí una fuerte guarnición, y al entregarla a su capitan, le gritó con energía, para recordarle que debía conservarla a todo trance: - Llactata cúnan, (ahora está es tu tierra). Y esas palabras quedaron profundamente grabadas en la memoria de los vecinos que las oyeron, y con ellas, mal pronunciadas, formando la voz LATACUNGA, nombre geográfico que conserva la ciudad. (56) ___________ No díó tiempo el Inca para que el rey Cacha aumentase su ejército; avanzó rapidamente a Teocaxas, en donde se habían concentrado las tropas disponibles de lso Seyris, y las atacó impetuosamente por varias partes, tratando de descubrir el punto más débil de ejército enemigo: cedieron los Seyris en uno de sus flancos, y entonces reforzó considerablemente HUAYNA-CAPAC sus fuerzaas por ese lado, y arrolló a los Seyris desodernando su ejército; sin embargo, el rey CACHA, rodeado por un grupo de soldados escogidos, opuso resistencia desesperadamente a la acometida de HUAYNA-CAPAC, y pudo conservar sus posiciones hasta la entrada de la noche; pero cuando la oscuridad puso fin al combate, constató que sus pérdidas habian sido tan considerables, que era imposible continuar la lucha al día siguiente, Dió ligero descanso a su tropa, y antes que amaneciera, emprendió la marcha para encerrarse en la fortaleza de Hatun-taqui. El Inca, victorioso en este combate, había comprado triunfo con la vida de ocho mil soldados cuzqueños, pérdida que amargaba mucho el placer de la victoria. Se propuso de largo descanso a sus soldados, y terminar su conquista por medio de negociaciones. Envió emisarios a CACHA, proponiendo las condiciones de paz. El rey Seyri reunió en Mocha un consejo de guerra para discutir las condiciones de HUAYNA-CAPAC. Hablaron primero los más ancianos: ahora es inutil toda resistencia, dijeron; la continuación de la lucha será la extinción de los últimos Caros (57) valerosos; aceptemos las condiciones del Inca, para salvar alguna parte del reino. Pero los caciques de Otavalo y Caranque rechazaron todo avenimiento; se comprometieran a reunir numerosas fuerzas para arrojar al invasor, y declararon que estaban dispuestos a morir antes que convertirse en siervos de un extrangero. CACHA aceptó esta última opinión, que encerraba alguna esperanza, y despidió a los emisarios de HUAYNA-CAPAC, rechazando las condiciones que habían propuesto. -Si quereis paz, les dijo, desocupad nuestro territorio, y devolved nuestras provincias hasta los Cañaris. ___________ -Muy caro pagarán su obstinación estos orgullosos, dijo el Inca cuando recicbió la contestación de Cacha. Y así sucedió; porque días después se presentó HUAYNA-CAPAC ante la fortaleza de Hatuntaqui; la atacó por divisiones escalonadas, que aniquilaban las fuerzas que encontraban a su paso; durante varios días quebrantó las huestes enemigas, destruyó y aniquiló a los Seyris, que resistieron valientemente, hasta que el rey CACHA cayó mortalmente herido, atravesado el pecho por una lanza. La muerte del rey Seyri puso fin al combate, huyendo sus soldados en completa derrota. (58) El Inca ordenó suspender la matanza y persecución de los vencidos, hizo levantar el cadáver de CACHA del campo de batalla, dispuso que lo embalsamasen, y asistió a los sollemnes funerales con que honró los restos del finado rey. ___________ La derrota de los Scyris en Hatuntaqui (59) fué completa; pero este era un pueblo obstinado, y aunque reconocian que estaban vencidos, no aceptaban tranquilos el dominio del vencedor; esta altanería nacía simplemente del conocimiento que tenían de la bondad de HUAYNA-CAPAC. Se reunieron los principales jefes y curacas del reino, y proclamaron heredera y sucedora del rey CACHA a su hija, la bella PACCHA. HUAYNA-CAPAC quedó sorprendido cuando supo que los Sciris, vencidos y aniquilados, desconocían su autoridad, y proclamaban a una Reina propia, como si el Inca vencedor debiera someterse a la princesa vencida. El ejército incáico era todavía suficiente para imponer por la fuerza la voluntad del Inca; pero éste era naturalmente benigno, y no acudía a las armas sino en los casos inevitables. Además, sabía que su ejército había sufrido pérdidas considerables desde su salida del Cuzco, y deseaba conservar los restos victoriosos que le quedaban. Resolvió entonces visitar a Paccha, y tratar con ella tranquilamente la reorganización del reino. Quiso consultar con los hechiceros: Uma-Sapa había regresado al Cuzco por orden suya, y no quedaba adivino de confianza en el ejército; afortunadamente Sisca Ruca había llegado a Quito. -Estos adivinos son grandes embusteros; yo no creo en sus mentiras, dijo el Inca; pero sus pronóstcos se cumplen muchas veces. Que venga Sisca-Ruca. Sisca-Ruca vino, le oyó, y le dijo: -¿Qué dudas tienes, Señor? El oráculo del Rimac y el sacerdote de Pachacamac le han anunciado que vencerás en todas tus conquistas, así ha sido hasta ahora; y así será en adelante; dominarás a PACCHA como has dominado a su pueblo. Presentate en su palacio con todo el brillo de tu corte, y esa infeliz princesa, sin padre, sin reino verdadero, caerá a tus piés como una paloma herida. No importa que resista un día y otro día; al fin comprenderá esa muchacha que nunca hallará otro hombre igual a ti. - Y tú, ¿para qué has venido del Cuzco? preguntóle el Inca. -Señor, dijo Sisca-Ruca, la Coya se muere de angustia por tu ausencia, y me envía para que te avise que el principe Inti-Cusi-Hualpa pregunta por ti todos los días, llora y ruega quar que vuelvas a su lado; las pallas del palacio sufren también porque no te ven, y el malestar que tienen se ha convertido en amargura, y en motico de discordía entre ellas. Domina, Señor, a PACCHA, y regresa al Cuzco, para que vuelca la alegría a nuestras casas y a nuestros campos. ___________ PACCHA, hija única de Cacha, rey de los Seyris, era una joven de veinte años, bella y altiva, que permanecía soltera porque no había encontrado ningún joven de su gusto, entre los muchos pretendientes que la habían solicitado. Una vez consultó con un hechicero, si debía casarse, y como sería su marido; y la contestación fue esta: Espera, hasta que encuentres un hombre que brille como el relámpago. Sin embargo, el rey CACHA la dijo un día: - PACCHA, ya es preciso que te cases. -¿Con quien, padre' -Tulcán, el hermano del general Cuticuchima, quiere casarse contigo, y ya me ha hablado. -¿Tú has consentido, padre? -Sí; porque es un joven noble y valiente. -Dile que derrote primero a los hombres del Cuzco. ¿Cómo quieres, padre, que me case con un hombre que mañana será un siervo del Inca? Y no se habló más de su matrimonio. ___________ Cuando Huayna Capac se presentó en casa de PACCHA, ésta quedó deslumbrada: nunca había visto a un hombre rodeado de un aparato tan brillante. El Inca bajó de su trono de oro, y acercándose a PACCHA, la dijo: -Princesa, tu pueblo te ha proclamado Reina de los Seyris; yo soy aquí el Rey, y mucho me agradará gobernar contigo. -Entre tú y yo, contestó PACCHA, está la sangre de mi padre. -Entre tú y yo, está la prosperidad del reino, replicó el Inca. -Yo devolveré a mi reino su prosperidad; no necesito de ti. -Princesa, contestó HUAYNA CAPAC, si tú quieres la lucha, verás extinguise a tus soldados como manojos de paja arrojados al fuego. Y salió de la casa de PACCHA, acomáñado de su elegante y numeroso cortejo. ___________ PACCHA quedó preocupada: la presencua del Inca la impresionó profundamente: le pareció un hombre hermoso, todavía joven, de gran majestadm y a la vez de mirada bondadosa y noble; pero él era la causa maldecida de la ruina del reino; por él había muerto su padre, había perdido su bienestar y su brillante porvenir; por él había corrido abundante sangre de sus súbditos; por él había sufrido, además de las pérdidas materiales, la humillación de las derrotas. Era preciso matar a HUAYNA-CAPAC, destruirlo y aniquilar su ejército. Todavía ella respiraba, tofavía podía luchar. Inmediatamente que salió HUAYNA CAPAC hizo llamar a Tulcán, su pretendiente. Cuando se presentó Tulcán, tuvo la princesa una sensación de disgusto. ¿Ese era su pretendiente? ¿Ese sujeto contrahecho, barrigón, de aire vulgar? Que distinto del otro. El otro era HUAYNA-CAPAC. -Ha estado aquí HUAYNA CAPAC, le dijo PACCHA: dice que él es el aquí el rey, y que si soy Reina, debemos vivir y gobernar juntos. Yo le he contestado que la sangre de mi padre nos separa, y que no necesito de su concurso para gobernar mi reino; pero me ha amenazado, y yo quiero que muera. Yo soy la Reina, y soy tu prometida. Como Reina te ordena que mates a HUAYNA CAPAC; como la novia, te pido que destruyas a tu rival. Te ordeno y te imploro que le mates, y que aniquiles su ejército. -HUAYNA CAPAC morirá en mis manos, contestó Tulcán. Yo reuniré a los valientes guerreros Caranquis, y atacaré al Inca de improviso, en una noche, cuando este de fiesta. Ya tengo meditado el golpe: espera unos días, y te traeré la cabeza de HUAYNA CAPAC en la punta de mi lanza. -Ese día me casaré contigo, le dijo la princesa despidiéndolo. Pero, cuando quedó sola, no tuvo fe PACCHA en la promesa de Tulcán. No podrá vencer al Inca de ninguna manera, pensó; es necesario formar otro plan. Y después de meditar largo rato, hizo llamar a su prima Quilage. ___________ Quilago era una mujer hermosa e interesante, viuda reciente del capitán Macho, que había muerto en el combate de Hatun-taqui, en defensa y al lado del rey CACHA. Era Quilago muy joven, y no le quedaba mas pariente que su hermano mayor Quindo, que estaba prisionero en poder del Inca. -Prima querida, la dijo PACCHA cuando recibió su visita: yo he perdido a mi padre en Hatun-taqui; tú has perdido a Macho, tu valeroso marido. Venguemos la muerte de nuestros parientes; pero no con lágrimas, sino con sangre. Yo necesito matar a HUAYNA CAPAC y destruir su ejército; tú debes tener el mismo deseo: yo buscaré mi venganza en el valor de mis soldados; busca tú la tuya en tu ingenio y tu astucia. -¿Qué quieres que haga, prima?, preguntó Quilago; dame tus ordenes, y yo las cumpliré en seguida. Y las dos primas discutieron largamente diversos planes, que aceptaban con estusiasmo al principio, y luego los abandonaban, por considerarlos irrealizables. Al fin convinieron en que Quilago iría a visitar a HUAYNA-CAPAC, para implorarle el pérdon y la libertad de su hermano Quinulo, único sostén que la quedaba después de la trágica muerte de su marido. Quilago era una mujer bella y fresca; HUAYNA CAPAC muy galante y sumamente enamorado, era seguro que el Inca se aficionaría de Quilago, y ordenaría la libertad de su hermano para complacerla; estonces ésta, por gratitud, invitaría al Inca a su casa para obsequiarle, y le haría beber chicha, preparada con un terrible veneno de los Chanchos. (60) Y convenido el proyecto, se separaron contentas las dos primas. PACCHA era mujer muy vehemente y desde la visita de Quilago calculaba los instantes de vida que le quedaban al Inca; ahora está Quilago en casa de HUAYNA CAPAC, pensaba... ahora con sus lágrimas y súplicas lo ha enternecido... ya ha conseguido la libertad de su hermano... Y continuando en sus cálculos y suposiciones, pensaba dos días despues: el Inca debe estar en casa de Quilago... esta se deja acariciar... le pasa la bebida envenedada... el Inca bebe... Quilago debe venir a avisarme... Y salía la princesa a la puerta para recibir a Quilago; pero esta no llegaba, y entonces PACCHA suponía otra escena. El Inca, enamorado de sus derechos de vencedor. Es preciso buscar otro medio de matar al Cuzqueño. Pero poco después llegaba Quilago con la apariencia de una gran preocupación. -Que hay, mujer? cuentame todo, dijo PACCHA. -Aconséjame, prima; porque no sé lo que debo hacer: el plan que habíamos combinado es ahora imposible. -¿Porqué, porqué? explicate habla. -He visto a HUAYNA CAPAC, y me ha concedido cuanto le he pedido. Es hombre seductor y peligroso; sus ojos ardientes brillan como los cocuyos (61) por a que la noche, me ha tratado con cariño, y en copa de oro me ha hecho tomar su chicha, yo primero, él después, en la misma copa, uno tras otro, hasta que la chicha se acabó. -¡Desgraciada! te has dejado conquistar por el Inca. ¿No te acordaste de la sangre de tu marido?¿No te acordaste que eres prima mía, y que tienes la obligación de conservar tu dignidad? -No, no es eso; he conservado mi dignidad y mi deseo de matar al Inca; pero si llevo adelante nuestro plan convenido, el Inca querra beber la chicha que yo le ofrezca en la misma copa conmigo, como ha hecho en su casa, y nos envenenariamos los dos. -Tienes razón, dijo PACCHA; pensemos en otra manera de matarle. Y discutieron nuevamente. Cuando se separaron, estaba concertado que Quilago haría cavar inmediatamente un pozo profundo en su alcoba; luego lo cubriría con una estera, y cuando HUAYNA-CAPAC fuera a visitarla le llevaría cariñosamente a su alcoba, y pasando cerca del pozo, de un empujón lo lanzaría adentro. Este fué el proyecto que encontró menos dificultades, -Lo que había referido Quilago a PACCHA era la verdad: había visitado al Inca, había estado inteligente y seductora con él, y HUAYNA CAPAC, muy amable y galante, la había hecho grandes atenciones. Pumacha, que estaba a la puerta del palacio de HUAYNA CAPAC, cuando Quilago salió de él, se fijó en la belleza de la joven, y no le gustó; la siguió a su casa, y todos los días repitió la visita, procurando no ser visto, hasta que descubrió que cavaban un pozo en la alcoba de Quilago, y sospechó la traición que se preparaba. De todos sus descubrimientos, y de todos sus temores, dió aviso al Inca diariamente, llegando a demostrarle el peligro que había en la visita a Quilago. Apesar de todos los avisos recibidos, el Inca acudió al convite de Quilago, y comió y bebió en su casa, halagándola con sus caricias. La hermosa viuda estaba contenta con las atenciones del gran monarca, y pensando entre si "mi marido no ha de volver a la vida", se sintió inclinada a corresponder lealmente al cariño del Inca, y abandonar los proyectos de venganza de PACCHA. Se levantó para dirigirse a su alcoba, siguióla HUAYNA CAPAC, y ambos tropezaron: la viuda levantó entonces los ojos para ver al Inca, y vaciló entre abrazaete cariñosamente o empujarle al pozo. Recordó otra vez el compromiso con su prima, y diciendose por la venganza, trató de llevar al Inca sobre el pozo. HUAYNA CAPAC constató entoncces el empeño que ponía Quilago en llevarle por determinado sitio: se acordó de las advertencias de Pumacha, y se puso en guardía esperando cualquier indicio de violencia para rechazarlo con energía. En efecto, cuando el Inca iba a pisar la estera que cubría el pozo, Quilago, fingiendo abrazarte, trató de empujarle con fuerza paque cayera en él; pero el Inca, que era hombre vigoroso, desvió el cuerpo, y cogiendo a Quilago por la cintura, la empujó violentamente sobre la estera, que se hundió con ella hasta el fonfo del pozo. (62) Al día siguiente se supo en todo Quito esta curiosa aventura. ___________ Para PACCHA no quedaba otra esperanza que el esfuerzo de Tulcán: allí concentró todas sus expectativas, y envió a su prometido repetodas instigaciones para que atacase al Inca con todas las fuerzas disponibles. Poco tuvo que esperar. CAPITULO X YAHUAR-COCHA Una noche, cuando menos lo esperaba el Inca, fué atacado de improviso por numerosos Caranques, que atropellaron la guardia, y se arrojaron sobre los nobles que le rodeaban: fue un momento de sorpresa y de estupor, en que perecieron casi todos los mozos que componían la flor de su nobleza; unos pocos consiguieron escapar para llamar a los soldados, que estaban a corta distancia; otros formaron con sus cuerpos una muralla que protegiese al Inca: casi todos estos cayeron atravesados por los dardos, las lanzas, y las agudas estacas que usaban los Curanques: más que un combate fué una carnicería en que, uno tras otro, sucumbieron todos los curacas, nobles y capitanes de HUAYNA CAPAC, hasta que llegaron los soldados de éste, en momentos que ya eran de agustia y desesperación para el Inca; pero era tan grande el prestigio de los guerreros incaicos que, a su vista, los Caranques, aunque victoriosos, huyeron en desorden, abandonando una acción que ya iba a terminar en su provecho. El Inca, apenas repuesto de la emoción que había sufrido, se detuvo a examinar los cuerpos caidos de sus abnegados defensores: uno de ellos se estremecía con los sufrimientos de la agonía, y al ver al Inca, que inclinado le miraba, hizo un supremo esfuerzo para decirle: -Joven divino, yo muero amandote... -Yo conozco esa voz, dijo el Inca: examinan a éste herido. El herido expiró en ese momento -Señor, dijo el indio que examinó el cadáver, éste es Pumacha; pero resulta que Pumacha no es hombre, es mujer. -Oh dolor! exclamó el Inca consternado; Pumacha es Viñay-Cusi! La ira de HUAYNA CAPAC fue tan grande, que no quiso darse un momento de reposo. Reunió sus tropas, y, al frente de ellas, se puso en marcha sobre los Caranques. ___________ Anochecía el día siguiente, cuando, después de contornear una eminencia de la cordillera, divisaron los incaicos al precioso lago de Otavalo, encerrado entre varios cerros. Las orillas, fortificadas en parte, estaban cubiertas por los Caranques: unos festejaban ruidosamente su incompleta hazaña; otros reñían, acusansose de traidores entre ellos, por haber fracasado el plan de matar al Inca. El combate que siguió al momento no pareció una luvha humana: tuvo la apariencia de un castigo divino e inexorable, en que los soldados quechuas no descansaron durante toda la noche, hirieron, matando, exterminando a todos los varones Caranques, hasta que vino la luz del día a iluminar, que rodeaban un mar de sangre, exclamaron aterrados Yahuan cocha! (lago de sangre!), y el lago de Otavalo quedó con ese nombre para siempre. Los historiadores, al referir este terrible episodio de las campañas de HUAYNA CAPAC, dicen que a orillas del lago Yahuar cocha murieron de veinte a veintidos mil caranques. (63) HUAYNA-CAPAC se detuvo unos días en ese lugar; hizo conducir allí el cadaver de Viñay-Cusi, y le dió sepultura en una soberbia tumba que hizo construir a orillas del lago. Frente a la tumba de Viñay-Cusi, en las orillas del mismo lago, hizo erigir un monumento de piedra en honor de los nobles de su guardia, muertos por los caranques. Los quipucamayos (historiadores) recibieron orden de consignar la relación de estos hechos en los quipus oficiales, refiriendo especialmente los actos heroicos de la ñusta. (64) ___________ Recuerdo penosos vinieron a la mente del Inca: en rápida sucesión se le presentaron las escenas de su coronación, las miradas cariñosas e insinuantes de Viñay-Cusi, sus evasivas ingeniosas ante sus pretendientes, los celos y el odio de Rava-Ocllo, la desaparición de la pobre ñusta amenazada; el heroismo de Pumacha, presentando su cuerpo ante la furia de los bárbaros purumancas, para librarle de la traición de Quilago, y su muerte heroica defendiendo a su amado del ataque de los Caranques. Y todo eso por un amor sublime, sin premio ni compensación. Lloró HUAYNA-CAPAC la muerte de su fiel amiga; vistió luto por varios días, y ordenó que los haravec compusieran un yaravi en honor de Viñay-Cusi... ___________ La muerte de Viñay-Cusi, y la terrible batalla de Yahuarcocha, produjeron un cambio notable en el caracter de HUAYNA-CAPAC se hizo más severo y menos generoso, y ya no quiso tomar el mando de sus tropas ni dirigir personalmente los combates. Hizo venir del Cuzco a su hermano Huan-Auqui, y le confió el mando del ejercito. Junto con Huan-Auqui llegó a Quito un emisario de la coya Rava-Ocllo, para rogar al Inca que no tomase por mujer a la princesa PACCHA; que no mezclase su sangre generosa con la sangre traidora de los Seyris; que los adivinos anunciaban que esa unión sería la causa de la ruina de su imperio; que regresase al Cuzco para descansar de las fatigas de la conquista. HUAYNA-CAPAC, que conservaba asociados en su mente el recuerdo de Rava-Ocllo y el de Viñay-Cusi, no contestó a la Coya. Encerrado en su palacio de Quito, renovó el personal de su guardía con algunos capitanes, y reforzó su ejércitp con diez mil hombres que le trajo Huan-Auqui; luego se dedicó a dictar las medidas necesarias para la tranquilidad del reino: una de estas fue la prisión de todas las personas de la familia de PACCHA, que podía intentar una sublevación. Los Seyris sufrieron afligidos la nueva política del Inca, que dejó de ser benigna, para convertirse en dura e implacable. Una de las disposiciones de HUAYNA-CAPAC que más mortificó a ese pueblo, fue la contribución de piojos. Tuvo noticias el Inca de que los Seyris estaban cubiertos de piojos, y que su propio ejército se había contaminado. Consultó con sus consejeros fricciones con sayri (tabaco); otros que se dictasen reglas de aseo; otros propusieron baños de aguas termales. El Inca no encontró suficiente ninguna de las medidas propuestas, y dispuso que cada varon adulto entregase a su curaca, una vez por semana, un carrizo de tres pulgadas de largo, lleno de piojos, so pena de cincuenta azotes al que no cumpliera la ley. Se puso en práctica esa orden con todo rigor, y fueron muchos los indios azotados en las primeras semanas; pero poco fueron cumpliendo todos, pagando la contribución fijada, reuniendose cantidades increibles de piojos, que se quemaban publicamente en los campos vecinos. Así pudo reducirse la plaga a proporciones mas tolerables. (65) De todas partes acudieron a PACCHA para rogarla que tratase de apaciguar a HUAYNA CAPAC, y que le implorase el perdón de los prisioneros. PACCHA se resistía valientemente; pero un día le avisaben que uno de sus primos había muereto en la prision; otro día le anunciaban el peligro en que estaban sus tios de salir desterrados hasta el Cuzco. Poco después se encontró aislada, abandonada de sus amigos, que temian hacerse sospechosos ante el Inca: entonces, agotado su resistencia, resolvió matarse, y recomendó a su sirviente que le preparase una bebida envenenada. El sirviente tuvo pena de la infeliz princesa, y avisó al Inca lo que ocurría. HUAYNA-CAPAC fue a visitar a PACCHA, y la encontró siempre bella: pero tan afligida, que se impresionó de su desgracia. -Princesa, la dijo, ahora que tus esperanzas han fracasado, yo te repito lo que te dije en mi anterior visita: serás Reina conmigo, o serés una desgraciada sin mí. Escoje. La joven se quedó largo rato contemplando a HUAYNA-CAPAC volvió a reconocer que era de aspecto noble, imponente, majestuoso; vino a su memoria la contestación que había reciibido del adivino a quien había consultado su matrimonio... No contestó; pero lloró con amargura, y se dejo acariciar por el Inca. ___________ Con grandes fiestas se celebró poco despues el matrimonio del Inca con la princesa. Agregó HUAYNA-CAPAC al llauto y la mascaypacha, atributos reales incaicos, la esmeralda, colgada de un hilo de oro, simbolo tradicional de la reyecía entre los Seyris. Volvió entonces la normalidad a su espíritu, y fue nuevamente el soberano temible en la guerra; pero benigno, generoso y progresista en la paz. CAPITULO XI VIRGEN DEL SOL Cuando Sinchi Paco se separó de Supay, después que el hechicero le previno que la desgracia perseguía a los amigos de Viñay-Cusi, quedó el enamorado joven muy mortificado. -Cierto es, pensó: HUAYNA-CAPAC, el gran Inca, ha sufrido varias veces por la mala influencia de la ñusta, y el desgraciado Cunti-Mayta ha envenenado su vida por el amor de la princesa: encerrado en Sacsahuaman, saldrá de allí para morir, o para llevar una vida miserable, humillado por el desprecio público. Es verdad: Viñay-Cusi trae la desgracia a sus amigos. Entonces resolvió olvidar a Viñay Cusi; pero como la imagen de la ñusta persistía en su memoria, se propuso buscar una muchacha noble, parecida a Viñay-Cusi, y que no tuviera su fatal influencia. Durante muchos días la buscó sin encontrarla. -------- Sinchi Paco era un alto jefe del ejército, rango que había obtenido por su valor en los combates; pero su especialidad era la construcción de acueductos, obra que dirigía con mucha habilidad. HUAYNA CAPAC, antes de salir para su campaña de Quito, dispuso aumentar la dolación de agua del Cuzco, y encargó a Sinchi Paco la dirección de la obra. El joven recibió el encargo con gusto, esperando olvidar en el trabajo su pesar amoroso. De larga distancia, y de conveniente altura sobre la ciudad, trazó Sinchi Paco un gran canal, que debía trasportar al Cuzco las aguas puras de un lago, encerrado entre los ramales de la cordillera. (66) Dos años duraron los trabajos del canal, antes de llegar a la capital, y grandes fiestas se celebraron cuando se cavaron las zanjas en la ciudad: atravesaban éstas la capital de Oriente a Occidente, con grandes ramales para llevar las aguas a los edificios de más importancia. Dirigía Sinchi Paco la construcción de un ramal del acueducto en Aclla-huasi, para aumentar la provisión de agua destinada a las Virgenes del Sol, cuando se encontraron sus ojos con los de Ticuna, virgen bellísima, parecida a Viñay-Cusi. Los dos jóvenes se quedaron absortos, mirándose; porque, sim conocerse, institivamente, se habían buscado, y se habían encontrado. -------- Ticana era virgen del Sol desde la edad de diez años, habiendo permanecido otros diez en Acllahuasi; había sido alegre, juguetona y feliz; pero un día que HUAYNA-CAPAC entró a su casa, y se llevó a una de sus compañeras, quedó la joven muy impresionada. Las Virgenes del Sol hacían voto de virginidad; pero esto no rezaba con el Inca, quien, como hijo del Sol, tenía el derecho de llevar a su serrallo a la que fuera de su gusto. (67) El corazón de Ticana se conmovió profundamente en esa ocasión: había descubierto que sus votos podían quebrantarse, sin fallar a la ley, si el Inca lo quería; y el Inca podía llevársela en cualquier día, y sacarla de su encierro. Desde entonces, cada vez que el Inca visitaba la casa, Ticana esperaba que la tocaría su turno, y ya su ilusión era salir del convento; pero fué desgraciada; porque HUAYNA-CAPAC nunca se fijó en ella. Mas tarde salió el Inca para sus campañas, conquistó el reino de Quito; se anunció que se casaría con PACCHA, y que no volvería más al Cuzco, y Ticana veía desvanecerse la ilusión de su vida. Pero la muchacha era soñadora, de esas que se aferran a su bello sueño, y no consintió en renunciar a su alegre y fantástico pensamiento: continuó esperando que, un día, volviera HUAYNA-CAPAC al Cuzco, visitaría Acllahuasi, y encontrándola a ella joven y bonita, la sacaría del convento para siempre. En esta situación de espíritu se hallaba cuando vió a Sinchi-Paco, y se encontró con un jovén simpático y hermoso, que la veía con admiración cariñosa; sintió la virgen un estremecimiento nervioso, y vió embelesada al joven, que le pareció bello como el Inca. Sinchi-Paco miró a Ticana, y comprendió que había encontrado lo que buscaba; pero didimuló prudentemente su emoción, resuelto a crear la oportunidad de sacarse a la muchacha. Varió la dirección de la zanja que se abria, y conduciendola por debajo de un muro, preparó una salida para Ticana. A la primera insinuación, comprendió esra todo el plan de evasión, y ayudada por una muchacha del servicio, se escapó del convento, y fué conducida a casa de Sinchi-Paco por la misma mujer. Sinchi-Paco se consideró dichoso, y ambos enamorados se comprendieron, y creyeron haber resuelto afortunadamente el gran problema de su vida. -------- Pero, a la mañana siguiente, Ticana se vió acometida por remordimientos y de terrores insufribles: había roto sus votos, y pronto la enterrarían viva, como mandaba la ley. Todos los esfuerzos se Sinchi-Paco, para tranquilizarla, fueron inútiles. La desesperación de la muchacha era angustiosa; con voz trémula y entrecortada por el llanto y los sollozos, le dijo a su amante: -Sinchi-Paco, mátame por favor. -¡Cómo he de matarte! contestó éste; primero me mataría yo. No tengas tanto miedo; yo te defenderé. -No: la mamacuna nos ha dicho siempre que nadie, ni el mismo Inca, podía salvar a la virgen que quebrantaba sus votos. Y en un nuevo acceso de terror, agregó: -Me enterrarán viva... pronto verán en Acllahuasi que me he escapado, vendrán a buscarme, y nadie podrá defenderme. Fué preciso, para tranquilizarla, que su amante consintiera en huir con ella muy pronto y muy lejos. Reunió Sinchi-Paco objetos de oro y piedras preciosas, que, en varias ocasines, había recibido de HUAYNA-CAPAC como obsequio; consigió, para si y para Ticana, vestidos de los indios Aymaraes, y disfrazándose con ellos, huyeron del Cuzco, dirigiendose rápidamente al Collao. Las molestias y las fatigas del viaje fueron para Ticana ratos felices, comparadas con las angustias que había sufrido su espíritu. A medida que se alejaban del Cuzco crecía en estos viajeros la tranquilidad, llegando a sentirse dichosos cuando entraron a Chuquiabo, en donde resolvieron quedarse. (Chuquiabo, hoy La Paz, Bolivia). Por el cambio de algunos objetos de oro, pudo Sinchi-Paco conseguir una choza y algunas provisiones para ambos, pero los indios Aymaras, que siempre mantenía gran rivalidad con los cuzqueños, conocieron por el lenguaje de sus dos huéspedes, que no pertenecían a su parcialidad, y comprendieron que eran fugitivos disfrazados, que venían cargando muchos objetos de oro. Discutieron los jefes Aymaraes el objeto del viaje de estos dos Cuzqueños disfrazados: la suspicacia indigena, la desconfianza de la raza, suministraron todos los argumentos de la discusión. ¿Para que han venido estos Cuqueños? ¿Qué vienen a buscar en Chuquiabo? Han venido como espias disfrazados: han venido para aumentar el tributo; para destruir nuestros adoratorios; para llevarse a los mejores hombres y a las niñas más bonitas para su Inca. No lo permitiremos, djeron los Aymaraes, que mueran los extrangeros. En la segunda noche de su permanencia en Chuquiabo. Sinchi-Paco y Ticana fueron atacados por una partida de indios borrachos, y fue inútil el valor del cuzqueño para proteger a su querida. Después de breve lucha, uno y otro cayeron molidos a palos, y sus cadáveres, con su choza, fueron incendiados. Así vino a recibir la infiel y desgraciada virgen del Sol la pena de su culpa, conmutada, pero no perdonada, por el inflexibe destino. -------- CAPITULO XII VIÑAY-CUSI El yaraví compuesto por los haravec, relatando la historia de Viñay-Cusi, abarcaba los hechos conocidos por el Inca; pero no daba noticia de los incidentes de la desaparición de la joven, de su transformación en soldado y de otros episodios de su vida, que entonces se ignoraban. (68) -------- Poco después que Rava-Ocllo encargó a Supay-súa que hiciera morir a Viñay-Cusi, fue este hechicero a visitar a la ñusta, y la dijo: -Tú amas, y sufres, porque no eres correspondida. Viñay-Cusi se quedó mirando al hechicero con desconfianza. -En tus ojos he visto tu amor y tu pesar. La ñusta lloró. -No llores, dame un poco de tu pelo, continuó Supay-súa, y yo lo quemaré, y echaré la ceniza en la bebida misteriosa que sé preparar, y tú darás la bebida a tu amado; luego frotarás tus piernas con el guayanchi, (yerba indígena), y tu amado caerá loco de amor en tus brazos... -Tú me engañas, le dijo Viñay-Cusi... -No te engaño, ñusta. He tenido pena de ver sufrir a la niña más linda del Cuzco. No temas: con mi bebida, yo he movido muchos corazones. -Toma mi pelo y corta, dijo la ñusta; pero si me engañas, el Sol le castigará. El adivino sonrió, y con una piedra afilada cortó un mechón de pelo a Viñay-Cusi- -------- Poco tiempo despues recibió la ñusta la visita de Sispata, íntima amiga suya. Viñay-Cusi, muy contenta abrazó a la amiga, y la dijo con estusiasmo. -El Inca me amará. -¿Qué dices? -El inca caerá en mis brazos, loco de amor. La amiga, sorprendida, se quedó mirando largo rato a la ñusta, y por fin la dijo: -¿Estás loca? ¿Qué estás hablando? -Supay súa me lo ha dicho, replicó Viñay-Cusi; el ha movido muchos corazones, y ahora está preparando una bebida para que el Inca me ame. Yo le he dado un mechón de mi pelo, para que eche su ceniza en la bebida. - Desgraciada, qué has ido a hacer? Supay súa te ha engañado: la Coya le ha ordenado que te mate, y ahora prepara un maleficio para ti. -Qué dices, matarme a mi? -Sí, tengo la seguridad de lo que te digo, y justamente había venido a prevenirte. -Porqué habrán de matarme, si yo no he ofendido a la Coya? La amiga, un poco maligna, contestó: Has tenido la pretensión de ser mujer del Inca, y la Coya no lo permitirá. -Yo soy una muchacha que ha vivido feliz, sin querer jamás a nadie, pero un día el Inca me vió de un modo extraño, y me quedé deslumbrada, como si hubiera visto al Sol. Desde entonces el Inca me parece ser mi padre, mi madre. La luz de día, la alegría de mis ojos. Que quieres que haga, Sispata querida? -No debes aspirar a tanta altura, dijo la amiga; cásate con algunos de los jóvenes que te pretenden, y no pienses en el Inca. -Arráncame, mejor, el corazón, dijo la ñusta. -Pero, mujer, tú vas a morir envenenada, si no tomas precauciones. -¿Qué debo hacer? -Huye en seguida. -¿A donde quieres que huya? En el momento que salga afuera, todas las gentes me conocerán, y verán adonde voy. La amiga, después de pensar un rato, la dijo: Tú estás en peligro. Mañana te traeré un vestido de china (mujer del servicio) para que puedas escapar sin que te conozcan. Procuraa desfigurarte, y huye, porque estás en gran peligro. -Y HUAYNA-CAPAC, no me salvaré? -HUAYNA CAPAC teme que tú le lleves la desgracia, como la Coya se lo ha anunciado... ----------- Toda la noche meditó la ñusta lo que debería hacer, hasta que llegó a tomar una resolución. En la tarde del día siguiente se cubrió con el vestido que su amiga la había enviado: se pintó grandes lunares, agregó a su peinado el pelo gris de su finada madre, que ella guardaba como recuerdo, y se fue ocultamente a Yntihuantana, a corta distancia de la ciudad (69) Era Yntihuantana un cuadrante solar, construido al lado de una casa de piedra, habitada por el anciano Canchis, antiguo amigo del padre de la ñusta, y encargado actualmente de la conservación y observación del cuadrante incaico. Consistía este en una serie de torres y columnas, hábilmente dispuestas, que al recibir el sol, y proyectar la sombra, marcaban tanto la hora del día como el mes corriente del año, por la dirección de las sombras proyectadas, y por su extensión. (70) Viñay-Cusi llegó afligida ante el anciano Canchis, se dió a conocer y le dijo: -Padrecito, yo vengo huyendo del odio de la Coya, y de las asechanzas del hechicero Supay-súa, que me quieren matar. -¿Porqué te han de matar? -No sé, padrecito; pero la Coya me odia, y ha encargado a Supay-súa que me persiga y que me mate. -Quédate conmigo, la dijo Canchis, Aquí no pasarás la vida alegre: pero nadie te molestará. Y la triste ñusta se quedó en Yntihuatana. Pero al cabo de un mes de encierro, la ñusta se deseperó. No veía al Inca, y la privación de su vista la asfixiaba: era preferible morir en manos de la Coya, o del hechicero, al tormento diario de no ver al jóven divino; pero lo más doloroso para ella, era que el mismo HUAYNA-CAPAC temía su presencia, por un presentimiento supersticioso. ¿Qué hacer en esta triste y complicada situación? Ella necesitaba vivir cerca del Inca, son que este lo supiera; necesitaba seguirle en sus viajes, acompañarle, defenderle, si llegaba el caso. La ñusta pensó, y halló energías en su amor. -Bien, dijo; renuncio a mi belleza; renuncia a mi sexo; pero no renuncio a ver al Inca. Me volveré hombre, y seré soldado. Y con vestidos viejos de Canchis, con cortes en la cara, con lunares pintados, y un cambio estudiado en su fisonomía, Viñay Cusi se disfrazó de hombre, y se dió de alta en una Compañía de soldados, como extrangero recién llegado de una provincia lejana, por muerte de sus padres. A nadie contó la ñusta su determinación-. desdonfiando de todos sus conocidos, temiendo que la delatasen, huyó sin avisar a Canchis, y desapareció sin dejar rastro de su fuga. Rucana, sus amigas, y el mismo Canchis, creyeron que la ñusta había desaparecido por las malas artes de Supay-súa. Muy grandes fueron los sufrimientos de Viñay-Cusi para hacer su aprendisaje militar, golpes, gritos, malos tratos, y el continuo peligro de que se descrubiese su sexo. Todo lo soportó pacientemente, sostenida por la voluptuosidad de sufrir por su amado, y defendida por continuos ardides de su ingenio. Cuando pudo ver al Inca, semanas despues, se consideró bien premiada, y olvidó sus trabajos. Pero quería formar parte de la guardía real para acercarse al Inca; luchó entonces con denuendo, tomó parte activa en los combates, y se distinguió tanto, que sus compañeros le cambiaron el nombreChilcay, que ella había adoptado, por el de Pumacha, que merecía (Pumacha, leoncito, en quechua) Ya se había visto que, algún tiempo despues, en la batalla de los purumancas, consiguió ascender al rango de soldado de la guardia, por sus servicios al Inca. Para la pobre joven, inocente y abnegada, la vida en adelante fue casi feliz. Varias veces, sin embargo, lloró la renuncia que había hecho de su sexo, porque sentía el corazón lleno de ternura; pero el temor de perder la deseada aproximación al Inca, la mantuvo en su determinación. Seguiré siendo hombre, pensaba; seré siempre Pumacha. -------- De guardia estaba Pumacha en el palacio de HUAYNA CAPAC, cuando vió entrar a su tío Rucana, llevando una vicuña, y acompañado por Supay-súa. Oyó las explicaciones del hechicero, su afrimación de que Viñay-cusi estaba escondida; oyó al Inca, que ordenaba guardar la vicuña en el interior del palacio; pensó que solamente el cariño, el recuerdo de la ñusta, habían inspirado a HUAYNA-CAPAC, al dar esa orden; se enterneció con esa manifestación del efecto, y tuvo impulsos de echarse a los pies del Inca, y decirle: -Perdóname, joven divino, que te haya engañado; yo soy Viñay-Cusi, y si me he disfrazado fe hombre, ha sido para verte, para seguirte, para cuidarte. Pero más tarde, vió llegar a Sinchi-Paco, y oyó a HUAYNA-CAPAC que le dijo: -Te concedo a Viñay-Cusi por esposa: búscala, y si la encuentras, cásate con ella. Ah no! no se descubriría; seguiría siendo un soldado de la guardía, aunque, ay dolor! la pobre ñusta nunca volvería a ser mujer. -------- Con la guardia de nobles fue Pumacha a la isla de Puná, acompañando al Inca en su visita a Tumbala. Recibió la orden, días después, de embarcarse en una de las balsas, que salían para Tumbes; pero el Inc se quedaba en tierra, y Pumacha buscó pretextos para no embarcarse. Por rara excepción, la suerte la favoreció en este caso, y se libró de morir ahogada, en la perdida traición de los indios de la Puná. Cuando se estableció HUAYNA-CAPAC en Tumipampa, y permaneció allí varios meses, ocupado en la construcción de fortalezas y otros edificios, Pumacha, muy contento con el clima y buenas condiciones en la ciudad; conoció a Atarihuana, mozo simpático, más o menos de su edad, quien lo obsequiaba frecuentemente, llevándole a su casa, y poniendole en relación con su familia. Tenía Atarihuana una hermana muy joven, de 17 años, llamada Sispa, la que , a los pocos días de tratar a Pumacha, se enamoró cándidamente de él. Pumacha se sintió halagado con el amor que había inspirado a la muchacha, y siguió divirtiendose con Sispa; pero cuando la familia propuso el casamiento de los dos jóvenes, Pumacha se encontró en dificultades para salir del lance. Pidió plazos, que fué prorrogado con distintos pretextos. Una noche, olvidando sus prudentes precauciones, se quedó Pumacha conversando con Atarihuana, al lado de un gran mat (calabozo) lleno de chicha. Hablaron de fiestas, de bailes. de bamquetes, con frecuentes libaciones de la bebida nacional, especialmente de parte de Atariguana, que perdió la prudencia. De repente cortó este la conversación, y recordando una preocupación anterior, proguntó bruscamente a Pumacha: -¿Porqué no quieres casarte con mi hermana? -Si quiero, dijo Pumacha; pero espero que se acabe la guerra. -No hay necesidad de esperar eso, replicó Atarihuana, puedes casarte, y dejarás aquí a Sispa cuando salgas a campaña... -No, cuando yo me case, quiero quedarme con mi mujer, por eso espero el fin de la campaña para casarme. -Tú desprecias a mi hermana... -No, yo la amor. -Tú la desprecias, y no tienes razón; porque es una muchacha digna del Inca. Y siguió incontenible en sus quejas, sin que pudiera calmarlo Pumacha. Por fin, quiso este retirarse para cortar la polémica: pero Atarihuna no lo consintió, y le agredió con energía. Pumacha, menos fuertem fue dominado en seguida; pero, en el forcejeo que sostuvieron, descibrió Atarihuana que Pumacha era muijer: en grandes apuros se encontró la ñusta; llegó un momento en que se vió obligada a morder cruelmente un brazo a Atarihuana para desprenderse de sus manos. Corrió la ñusta a la calle, y temiendo la divulgación de su secreto, huyó por los desiertos caminos, hasta llegar a la fortaleza del Azuay. Atarihuana, fatigado de la lucha, borracho, y profundamente lastimado, se dejó caer sobre un asiento, y se quedó dormido. A la mañana siguiente, el indio recordó, en forma vaga, su molestia con Pumacha, quiso salir a buscarle; pero se encontró enfermo: el brazo mordido se había hinchado monstruosamente, y una alta fiebre lo abatía. -------- Pumacha se incorporó de nuevo a la guardía de HUAYNA-CAPAC, cuando este llegó al fuerte de Azuay, y al día siguiente combatió valerosamente en Achupallas contra las tropas Seyris, con gran gusto, porque no se cumplió lo que tanto había temido: nadie sabía que era mujer, su secreto, descubierto por Atarihuana, no se había divulgado. Después de la batalla de Hatun-taqui, estaba un día Pumacha a la puerta del palacio de HUAYNA-CAPAC, cuando vió salir muy contenta a la hermosa Quilago, que había visitado al Inca. Rabia y celos tuvo Pumacha al ver a esa mujer fresca e impávida, y su propuso impedrir que HUAYNA-CAPAC la amase. Siguió a Quilago, conoció su casa, volvió diariamente para seguirle los pasos, hasta que observó que cavaban un gran pozo bajo la dirección de esa señora y en su propio dormitorio. Comprendió que se trataba de preparar una emboscada al Inca, y sin perder tiempo, avisó a éste lo que había descubierto y las graves sospechas que tenía. HUAYNA-CAPAC escuchó con atención, pensando que podía ser solamente una aprehensión de Pumacha; pero tomó nota de la advertencia para estar prevenido. Sin otros incidentes notables trascurrió el tiempo para Pumacha, hasta que entregó la vida en defensa de su joven divino, cuando los Caranques atacaron a HUAYNA-CAPAC, como ya se ha visto. CAPÍTULO XIII PACCHA Y TULCAN Después que el Inca tomó por mujer a la princesa PACCHA, todos los pueblos Seyris, y sus aliados, se sometieron completamente a su autoridad. Una paz absoluta reinó en todos los términos de Tahuantinsuyo, y HUAYNA-CAPAC pudo gozar de la tranquilidad que tanto necesitaba. La fortuna del Inca, que brillaba entonces en todo su esplender, vino a brindarle nuevos goces en el cariño de su mujer: el amor de PACCHA tomó de repente un incremento loco; la princesa se sintió orgullosa, feliz, apasionadamente enamorada; y principio para HUAYNA-CAPAC una existencia nueva, el delicioso idilio de su vida. El cariño, tranquilo y tímido, de sus otras mujeres, no podía compararse con el amor activo, inquieto y travieso de la joven Seyri, que inventaba caricias, sorpresas y obsequios para su Rey-dios. Altiva y celosa, comenzó por despedir a todas las mujeres que vivian en el palacio, comprendiendo entre ellas a la graciosa Nilaya, que tuvo que regresar llorando a Tumipampa. El Inca, feliz con el vehemente amor de PACCHA, la dejó hacer cuanto la sugerian sus celos y su pasión. Se presentaba diariamente a HUAYNA-CAPAC bajo distintos aspectos: un día se vestía como princesa Seyri, otro día como Coya cuzqueña, ya en traje de yapanga (71)Quillasinga, ya pintaba y adornaba como las mujeres de los chunchos, y casa vestido tenía su ceremonial de caricias distinto. El Inca, de mas de cuarenta años de edad, se divertía con la juguetona princesa, y se enamoraba de ella cada día más. -Tú me has contado, le dijo PACCHA una vez, que en el Cuzco hay grandes templos, y muchos palacios y casas para las virgenes del Sol; yo quiero que hagas construir edificios iguales en Quito, para que nada tengas que extrañar. Y en Inca, que se interesaba mucho en la construcción de grandes monumentos, dedicó su energía a complacer a su amada. Quito llegó a ser la segunda capital de su imperio: suntuosos edificios hermosearon la ciudad, no con la magnificiencia del Cuzco, cuyos monumentos ostentaban el trabajo y la riqueza acumulados por muchas generaciones; pero tomó la ciudad el sello de la civilización incaica. (72) Una de las grandes obras, que emprendió en esta ocasión el Inca, fue la reparación y embellecimiento de los esplendidos caminos del Tahuantisuyo. La obra resultó perfecta para su época, y el mejor elogio que puede hacerse de ella es trascribir la relación del historiador CIEZA DE LEON, que atravesó una parte del camino en los primeros años de la conquista. Se hizo un camino, el mas soberbio de ver que hay en el mundo, y mas largo, porque salía del Cuzco y allegaba a Quito, y se juntaba con el que iba a Chile. Igual a él, creo yo que desde que hay memoria de gente, no se ha leido de tanta grandeza como tuvo este camino, hecho por valles hondos y por sierras altas, por montes de nieve, por tremedales de agua y por peña viva junto a rios furiosos, por todas partes limpio, barrido, descombrado, lleno de aposentos, de depósitos de tesoro, de templos del Sol, etc, etc. En otra de sus crónicas dice: Una de las cosas de que yo mas me admiré, contemplando, y notando las cosas deste reino, fue pensar como y de que manera se pudieron hacer caminos tan grandes y soberbios como él vemos, y que fuerzas de hombres bastarían a los hacer, y con que herramientas e instruemntos pudieran allanar los montes y quebrantar las peñas, para hacerlos tan anchos y buenos como están; por que me parece que si el Emperador quisiese mandar hacer otro camino real, como el que va de Quito al Cuzco, e sale del Cuzco para ir a Chile, ciertamente creo, con todo su poder para ello, no fuese poderoso, ni fuerzas de hombres le pudiesen hacer, sino fuera con la orden tan grande que para ello los Incas mandaron que hubiese. Por que si fuera camino de cincuenta leguas, o de cien, o de doscientos, es de creer, que aunque la tierra fuese áspera, no se tuviera en mucho, con buena diligencia, hacerlo, más estos eran tan largos, que había alguino que tenía mas de mil y cientos leguas, todo por sierras tan agrias y espantosas, que por alguna partes mirando abajo, se quitaba la vista... Y, hablando del gobierno de HUAYNA-CAPAC, agrega: de ninguno de los poderosos reyes que el mundo mandaron, que tal camino hiciesen, ni inventasen el proveinimiento que en él había? Nofue nadala calzada que los Romanos hicieron, que pasa por España, ni los otros que leemos, para que con este se comparen, Y hizose hasta en mas poco tiempo de lo que se puede imaginar; por que los incas, más tardaban ellos en mandarlo, que sus gentes en ponerlo en obra. Agustin de Zarate, al hablar de los tambos, que estaban escalonados en los grandes caminos, mandados hacer por el Inca, dice: Estos aposentos se llaman tambis, donde los indios, en cuya jurisdicción caian, tenían hecha provisión y depósito de todas las cosas que en él había menester para proveimiento de su ejército, no solamente de mantenimiento, mas aún de armas, vestidos y todas las otras cosas necesarias, tanto, que si en cada uno de estos tambos quería el Inca renovar de armas o vestidos a veinte o treinta mil hombres en su campo, lo podía hacer sin salir de casa. Otros historiadores se han ocupado tambien de estas grandes obras. (73) -------- Dulcemente corrió la vida para los enamorados esposos. Pero Tulcam no había muerto: herido en Yahuarcocha, pudo escapar hacía el Norte, y curarse entre los Quillasingas, indios robustos y valerosos, que vivían en las serranías del asiento de Atiris (hoy Pasto, en Colombia). Acostumbraban esos indios hacer incursiones a las tierras de los Seyris, roberles las mujeres, quemar sus chozas, y volvían a sus pueblos con el escaso botín que habían conseguido. Los Seyris se desesperaban con esos ultrajes, que nunca habían podido castigar, por el temor que les inspiraban los Quillasingas. Tulcán, irritado por su derrota, y más todavía por el casamiento de su prometida PACCHA con el Inca, se propuso vengar sus agravios, y dar muerte a ambos. Buen elemento para su venganza podrían ser los bravos indios entre quienes vivia: hizo alianza con los jefes Quillasingas, les pintó con vivos colores las riquezas de HUAYNA-CAPAC. -Os aseguro, les dijo en la junta que tuvieron, que si entramos victoriosos a Quito, cada uno de vosotros volverá rico a su pueblo, si quiere volver, pero es seguro que nos quedaremos todos allí; porque en Quito encontraremos vestidos, telas, armas, oro, llamas, y abundancia de provisiones. Seis mil valerosos Quillasingas, ayudados por los Cayambes y Seyris, que se unirán a nosotros, son suficientes para acabar con las tropas cansadas del Inca. Allí están las riquezas para el que quiera apoderarse de ellas. Recorrió Tulcan todas las tribus vecinas; comprometió a los Ipiales, movió a los guerreros que habitaban las orillas del Juanambu; visitó la costa, y ofreciendo en todas partes el triunfo y la riqueza, consiguió reunir los seis mil montañeses, vigorosos y audaces, que creyó suficientes para su empresa. Pero una vez reunidos, surgió una difilcutad; cada tribu tenía su jefe, guerrero acreditado, y ninguna convenía en ser mandada por jefe distinto; además, las promesas de riqueza, que les habia hecho Tulcán, era tan halagadoras, que cada jefe de tribu quería tener el mando general para disponer a su antojo del futuro botín. Dos días se perdieron a discusiones; Tulcán se esforzaba inultimente en convercerles de la necesidad de ponerse de acuerdo para nombrar un jefe común: caad uno de los capitanes alegaban títulos a la dirección general: uno había vencido a tres Seyris en combate singular: otro alegaba ser el más antiguo y de mayor esperiencia: otro su destreza en el manejo de la lanza, hasta que impacientado Tumaco, uno de los caciques de la costa, levantó su maza formidable, y dijo a los pretendientes: -Yo me declaro jefe de toda fuerza: el que me dispute el puesto, venga a luchar conmigo. Dos mozos, armados con lanzas, salieron de las filas y avanzaron sobre el cacique costeño. -¿Con cual de los dos quieres luchar primero? le preguntaron, -Con los dos a la vez, contestó. Y corrió con rápidez tras uno de ellos; con una mano cogió vigorosamente la faja de cañamo, o cintuton, con el indio Tuquerres amarraba su delantal, su único vestido, y convirteindolo al mozo en escudo, se lanzó sobre el otro indio, Patía atacándolo, con su terrible maza. La lanzadas que le dirigia Patia, las recibía Tumaco en el cuerpo del indio Tuquerres, luchando con vigor y agilidad, escapando a los ataques y acertando (en sus feroces golpes.) Sorprendidos todos los indios, seguian con la vista el extraordinario combate, adamirando el vigor de TUMACO, que había convertido en un muñeco, en un escudo, a uno de sus contrarios, y tenía a los dos cubiertos de sangre. Pero llegó un momento en que el indio Tuquerres comprendió que con su resistencia, apoyado en el suelo, estaba favoreciendo involuntariamente los esfuerzos de TUCAMO, que lo tenia sujeto por el cinturón: entonces, levantando los pies, se dejó caer, para que todo el peso de su cuerpo rindiese el brazo de su enemigo; cedió efectivamente el brazo de TUMACO, y cayó Tuquerres al suelo; pero recibió en seguida el golpe mortal de la terrible maza, manejada con rapidez. Avanzó orgulloso TUMACO sobre el indio Patia, cin su maza levantada; pero este indio, ágil y esforzado tambien, había tenido tiempo para prepararse, y antes que cayese la amenazante porra sobre su cráneo, una feroz lanzada atravesó el pecho de Tumaco, pasánsole de parte a parte, como si hubiese sido de masa blanda. Creció Patia con el triunfo, y erguido ante el cadaver de que había sido vigoroso TUCAMO, se declaró jefe de la expedición guerrera. (74) El desenlace fue tan inesperado, que todos, acorbadados, aceptaron el mando de Patia, como un derecho adquirido por las armas. -------- Entraron entusiastas los Quillasingas a las tierras del Inca, y arrollaron sin gran esfuerzo las pequeñas guarniciones que encontraron a su paso. Pronto llegó la noticia al palacio de Quito. HUAYNA-CAPAC se irritó al saber que venían nuevos enemigos a turbar su delicioso idilio; pero despertó en seguido el guerrero veterano, y dejando a un lado su luna de miel, revistó a sus tropas, inspeccionó las armas y provisiones, y se dispuso a marchar sobre el enemigo. PACCHA ae desesperó: el odio de Tulcán y una gran invasión de los Quillasingas, eran, a sus ojos, desgracias horribles. Se echó a los piés del Inca; le rogó que pusiese a su hermano al frente del ejército, como lo había decidido anteriormente; que no expusiese su vida ante la furia de los bárbaros; pero si insistes en marchar, agregó, llevame contigo, que yo defenderé tu persona con mi cuerpo, como te defendió Viñay Cusi. El Inca estuvo indeciso, hasta que llegaron los chasquis, uno tras otro, trayendo y confirmando las mismas noticias: seis mil Quillasingas habían invadido las tierras del imperio. Al saber el número de los invasores, el Inca se rió. -Esos hombres están locos, dijo, si creen que con seis mil soldados pueden vencerme. Efectivamente, Tulcán había engañado a los Quillasingas, o el mismo estaba equivocado: había asegurado que a HUAYNA-CAPAC le quedaban solamente seis tunes. Probablemente ignoraba la llegada de HUAN-AUQUI con diez mil soldados del Cuzco. Huan-Auqui salió con numerosas fuerzas a batir a los Quillasingas, llevando las siguientes instrucciones del Inca. -Batirás y derrotarás a los enemigos; castigarás severamente a los jefes y principales de ellos, tomarás todo el territorio de los pueblos conquistados, y sin pasar adelante, levantás fortalezas en el límite de las nuevas tierras. -------- Las tropas incaicas, ya muy diestras en el arte militar, encontraron a los Quillasingas, y en dos combates los derrotaron. Siguió Huan-Aunqui hasta el rio azul, o Angasmayo (hoy rio de Patia); levantó allí una fortaleza, y fijó ese lugar como el límite septentrional de Tahuantinsuyo. (75) Tulcán pereció en el primer combate, y dió su nombre al pueblo en que encontró sepultura. Patia perdió su lanza y su vida en el segundo combate, y dejó tambien su nombre en herencia al suelo en que nació. Los Cayambis, y los Seyris descontentos, cuyo concurso esperaba. Tulcan para esa guerra, no se atrevieron a moverse, porque habían quedado aterrados con la sangrienta accion de Yahuarcocha. El imperio de los Incas llegó entonces a su mayor extensión y esplendor: de las riberas del Angasmayo a las del Biobio, y de las orillas del Pacífico al límite de los grandes bosques Orientales, regio la ley severa y benigna de los sucesores de Manco-Capac, sobre una población calculada en diez millones de habitantes. Jóvenes peruanos, trabajad que ardor por el resurgimiento de la patria. Recordad que el Perú fue grande, no por la intriga política, sino por el cumplimiento de la ley, por lla severa disciplina que ha formado siempre las grandes naciones. CAPÍTULO XIV EL TAHUANTINSUYU El Tahuantinsuyu, o las cuatro regiones unidas, (76) nombre del Perú en la época incaica, tenía, según Garcilaso, 1300 leguas de largo, calculadas así: 750 leguas desde el río Angosmayo hasta los Chinchas, que es la última provincia de los Chancas, y 550 leguas desde los Chinchas hasta el río Maule (no considaraba las tierras comprendidas entre Maule y el Biobio); su ancho, según el mismo historiador, era muy variable; 120 leguas en la parte más ancha, de Mayupampa (Moyobamba) a Trujillo, y 70 leguas en la parte más angosta de Arixa a la provincia de Llaricosa. Las dilatadas regiones del Oriente, asiento de las ricas llanuras regadas por los grandes rios amazónicos, no formaban parte del imperio incaico: estaban habitadas por tribus independientes y salvajes. Prescott fija los límites de este imperio entre el grado 2° de latitud norte y el 37° de latitud sur (se extiende, en consecuencia. hasta el Biobio) sean 39° geográficos de extensión, lo que daría menos de 1000 leguas de longitud; el ancho no puede determinarlo con exactitud; porque si bien el límite occidental está constituido invariablemente por el gran Oceano, el termino oriental se extendía en muchas partes mas allá de las montañas, hasta los confines de los estados bárbaros, cuya exacto posición no estaba determinada. Este inmenso territorio. atravesado caso en toda su extensión por dos grandes cordilleras (la occidental, que recorre la America de norte a sur hasta el cabo de Hornos, y la Oriental, que corre paralela a la anterior hasta el Chaco argentino) presenta diversidad de climas y temperaturas, desde los valles de la costa hasta las cimas de sus grandes alturas: encerradas en sus terminos estaban entonces las altas eminencias naturales de la America: el Mimani, el Aconcagua, el Chimborazo, el Misti, el Cotopaxi. Los frutos de su suelo, diversos, según las condiciones fisicas de cada regíon, eran, sin embargo, menos variados que hoy, despues de la introducción de semillas extranjeras; pero alimenticios y valiosos, tanto que, en el cambio de productos, entre los paises europeos y los americanos, no es fácil deducir cual ha resultado favorecido. La producción era abundante: alcanzaba a alimentar a una población de diez millones de indios, y a llenar los depósitos con los sobrantes, que eran de mucha importancia. (77) Este resultado se obtenía por el gran desarrollo dado a la agricultura, que se extendía por todo el territorio hasta los áridos terrenos de la costa, pues, a pesar de su sequedad natural, fueron cultivados y fertilizados con sardinas y guano de los islotes vecinos, y con el riego de los acueductos, que distribuian hábilmente las aguas largos rios y lagunas. Sus frutos rurles, riqueza verdadera en todos los pueblos y en todos los tiempos, contribuyeron a dar grandeza al imperio. La riqueza metalica de los Incas, tan preginada en todas las historias de América, fue realmente considerable: el historiador Prescot ha calculado que el oro reunido para el rescate de Atahualpa, representaba un valor actual de tres millones y medio de libras esterlinas, y la cantdad de plata, del mismo rescate, fue de 51610 marco de peso. El saqueo de templo de Coricancha, y de los palacios de la ciudad del Cuzco, dió a los conquistadores otra suma superior al importe del rescate; y las repetidas excavaciones de los españoles descubrieron en abundancia trozos de oro y barras de plata. (78) Todos esos capitales formaron grandes masas de metal precioso, que enriqueció a los capitanes y soldados conquistadores: el efecto inmediato de esa fantástica riqueza fue el encarecimiento de la vida; todas las mercaderías subieron locamente de precrio, de tal manera, dice Prescott, que parecía que el oro y la plata eran las únicas cosas que, en el Cuzco, no tenían valor. Las ricas minas del Tahuantisuyo, de donde procedían esos tesoros, han sido explotadas después durante cerca de cuatro cientos años, produciendo enormes cantidades de metal. Queda todavía esa fuente de riqueza, que parece inagotable, y que diariamente se ensancha más. El buen gobierno de los Incas, los enormes recursos de su agricultura, sus espléndidos caminos, las sabias leyes del país, hicieron del Tahuantisuyu la primera nación de la América meridional en los siglos XII a XV. (79) La civilización incaica quedó escrita en sus caminos y en sus grandes monumentos: hoy mismo, despues de cuatro siglos de excavaciones, terremotos y abandono, quedan las ruinas grandiosas de Ollantaitambo, las de Sascahuaman, del templo de Viracoha, del palacio de Chan Chan, y las misteriosas estatuas, obeliscos y fortaleza de Tiahuanaco, auqnue estas últimas pueden ser de época anterior. Quedan los terraplenes artificiales formados en las quiebras de los cerros de granito, para aumentar el terreno cultivable; quedan los restos de los grandes acueductos, que en parte se utilizan hoy; quedan sus obras de cerámica, adorno vistoso de los museos actuales. Quedó escrita la civilización incaica en sus delicadas telas, tejidas con la lana de vicuña , ropa finísima que no desdeñaron usar los reyes de España. (80) -------- CAPITULO XV RIVALIDADES El amor violento de PACCHA, y el idilio del Inxa, duraron cuatro años. Pero nació el principe Atahualpa, hijo de ambos, y el amor materno se despertó en el ánimo de la princesa, imperioso y dominante, como todas sus pasiones. El cuidado del chico fue entonces la preocupación principal de la princesa. Volvió HUAYNA.CAPAC a poblar su serrallo con las muchachas mas distinguidas de los Seyris, llevando entre ellas a Dassa, anterior amiga suya, que había sido expulsada por la celosa PACCHA. El Inca la deseaba, porque Dassa llenaba muy bien los deberes secundarios que tenían las muchachas en palacio: uno de estos deberes era asistir, por turno, a las comidas del Inca, y servirle personalmente. Cuando llegaba su turno, Dassa, elegantemente vestida, y adornada con flores, se acercaba al Inca en la mañana, antes del medio día, y en las tardes, después de puesto el sol, que eran las horas de las comidas; se arrodillaba a los pies del Inca, y despues de besarle las manos, levantaba en las suyas el plato de oro, que contenía el manjar, y lo mantenía a la altura conveniente, sin moverlo una línea, por mucho que demorase el Inca; su manjar era siempre el mejor sazonado, su toalla, para limpiar las manos relaes, era la mas blanca y la mejor perfumada, y su sonrisa de despedida era tambien la mas graciosa. Las nuevas atenciones de la princesa PACCHA, que ocupaba todo su tiempo, permitieron a Dssa y a las otras jóvenes palaciegas restablecer a sus gusto las antiguas costumbres incaicas -------- Cuando el principe atahualpa cumplió dos años, comenzarin las preocupaciones de la madre por el porvenir del chico. Nieto del rey Cacha, primer hijo de la reina PACCHA, nacido en el reino de sus padre; ¿Porqué no había de ser rey, él tambien' Sabía la princesa que según la ley de los Incas, el primogénito legítimo heredaba la corona; es decir que el derecho de Huascar, el hijo de Rava-Ocllo, al trono de sus padres, era exclusivo e indiscutible, Varias veces había conversado con HUAYNA-CAPAC sobre este asunto, tratando de haver modificar aquel precepto en provecho de su hijo; pero siempre había encontrado al Inca inflexible, La ley del imperio, la tradición secular, imponían a Huascar como único soberano. PACCHA comenzó a sentir nuevamente las amarguras de la vida; pero no era mujer de desahogarse con lamentaciones. Se propuso trabajar en el ánimo del Inca para wue llegase a convenir en que Atahualpa heredase, siquiera, el reino de los Seyris, sus antepasados, sin perjuicios de procurar el despojo de HUASCAR por todos los medios a su alcance -------- La graciosa Nitaya, desterrada a Tumipampa por los celos de PACCHA, había perdido las comodidades y los goces de mujer secundaria del Inca, para llevar la triste existencia de querida, abandonada por su amante, cuya alta protección había cesado; no la quedó ni el recurso de casarse con otro; porque nadie podía aspirar a la posesión de una mujer que había cesado; no la quedó ni el recurso de casarse con otro; porque nadue podía aspirar a la posesión de una mujer que había pertenecido al Inca. No se conformó Nitaya con su nueva existencia; ni pudo el tiempo calmar su encono; al contrario,a medida que pasaban los años crecía su resentimiento, y su deseo de vengarse de PACCHA. Necesitaba hacer el daño posible a la mujer orgullosa e insolente que había causado su desgracia, que la había despedido del palacio, como una sirvienta. Y la palabra sagrada del Inca, que un día la había ofrecido no abandonaría nunca, no se había cumplidp! Si, era preciso vengarse. -------- Tampoco era feliz Rava Ocllo: su autoridad era grande en ausencia del Inca; pero veía con angustia el amor de HUAYNA-CAPAC a PACCHA, su larga residencia en Quito, que parecía ya definitiva, y las consecuencias que tendrían para su hijo Huascar el alejamiento de su padre, y los nuevos vinculos que éste había contraido entre los Seyris. Esos sentimientos engendraron el odio y un anhelo de exterminio en Quito, en Tumipampa y en el Cuzco, iniciandose el conflicto que mas tarde estalló entre los hermanos HUASCAR y ATAHUALPA, triste preludio de la ruina del hermoso imperio de la América del Sur.(81) -------- PACCHA, que era la mas activa de las tres mujeres, fue la primera en trabajar. Hizo llamar a Sisca-Ruca, que se había quedado en Quito, y tuvo con élm a solas, una interesante entrevista. -Me han dicho que eres adivino, le dijo, y que puedes ver el provenir. ¿Es verdad? -Princesa, contestó Sisca Ruca, el hombre ve lo que el Sol quiere enseñarle. Tú eres mujer del hijo del Sol, y puedes conseguir lo que muchas otras no pueden pretender. ¿Que quieres? -Yo quiero saber si mi hijo Atahualpa llegará tranquilamente al trono. El hechicero fingió que meditaba, y luego dijo: -Yo creo que el principe llegará a ser rey. La princesa se estusiasmó. -Yo creo que tú llegarás a tener una buena casa en Quito; que tendrás oro y esmeraldas, que abundarán en tus comidas las perdices y las ricas frutas, que te vestiras con telas de vicuñas, y que una de las muchachas de mi servicio pasará a cuidarte y a alegrar tu casa .¿crees tú todo eso? -así será si tú quieres, dijo Sisca Ruca. -Tú le ganarás todo eso, y mucho más. -Princesa, manda lo que quieras; porque yo soy tu sirviente. -Yo necesito un hombre que no sea un tonto, y que tenga el corazon leal. -Manda lo que quieras, princesa. -Escucha con atención, continuó PACCHA. El principe Atahualpa es hijo de reyes, nacido en la cuna de los reyes sus abuelos; por consiguiente será rey, él tambien. Pero yo quiero consultar con un adivino las cosas que podrán suceder; yo quiero conocer el porvenir de mi hjo; necesito saber lo que piensa la Coya del Cuzco; lo que piensa el principe Huascar, necesito saber si se proponen combatir a mi hijo, o si convienen en qie Atahualpa sea el rey de Quito; quiero saber cuantos hombres de guerra hay en el Cuzco. que oigas lo que allá se dice de Huascar y Atahualpa, y que con toda prudencia veas, oigas, y vuelvas a decirmelo todo. Yo no quiero enviar allá a un principe Seyri, porque desconfiarían de él, le engañarían, y tal vez le matarían; no quiero enviar a un principe cuzqueño, porque ese me engañaría a mí. Necesito enviar a un hombre leal, que llegue al Cuzco, y penetro en todas partes, y vea, y oiga, sin que nadie desconfie de él; y que regrese a Quito, a contármelo todo, y a tomar posesión de todas las cosas que yo le obsequiaré. Pero ha de decirme la verdad. ¿comprendes? solamente la verdad. -Yo te diré lo que hayas visto y oido; pero no sé si tú creerás que esa sea la verdad. -No temas eso: por muy mañoso que tú seas, yo sabré comprender cuando mientes, y cuando dices la verdad ¡Qué deliciosa es la amistad de los reyes: pero que peligrosa tambien! pensó Sisca Ruca. -Tú juras, preguntole PACCHA, por el Sol que adoras, que no me harás traición, y que defenderás siempre mis derechos y el interés de Atahualpa? -Si juro, contestó Sisca Ruca; pero poniendo siempre, por encima de todo, la voluntad y el interés del Inca Huayna.Capac. Sorprendiose ls princesa de esa prieba de lealtad, que no esperaba en el hechicero, y después de hacerle varios obsequios, y de obtener a sus parientes al Cuzco, lo despachó para la capital. -------- Afligida Rava-Ocllo por el abandono en que había quedado, veia crecer a Huascar, privado de las caricias de su padre, como si fuera huerfano. Las noticias que recibía continuamente de Quito, por la mulltitud de personas que hacían el viaje entre las dos ciudades, aumentaban su amargura; porque todas ellas convenían en que el Inca tenía particular cariño por su hijo Atahualpa; que lo conservaba siempre a su lado, en sus viajes, paseos y comidas. La perspicacia maternal la hacía adivinar que su hijo, casi olvidado por su padre, comenzaba la vida desgraciada que le había tocado en suerte, y que eran muchos los peligros que le amenazaban. Y todo por culpa de PACCHA, pensaba la Coya. La maldita mujerm que se había atravesado en su camino, arruinaba todas sus legítimas esperanzas, y comprometía la misma existencia del imperio. Tal vez ha sido un error mío, se decía, haber separado a Viñay-Cusi del camino del Inca; esa pobre muchacha no era peligrosa para el porvenir del reino, y su cariño a HUAYNA-CAPAC hubiera podido ser un atractivo para el regreso del Inca. Era preciso que PACCHA muriera; pero. ¿a quien podía confiarle semejante comisión? Tal principe era tímido, tal otro era falso; este noble parecía traidor, aquel otro embustero; no encontraba a quien darle el dificil encargo; pero un día se acordó de Cunti-Mayta; recordó que había sido mozo inteligente y valeroso; que hacía quince años que estaba prisionero en Sacsahuaman, y que ella podía darle libertad, a condición de que ejecutase sus designios. Le hizo venir al palacio. Sorprendida quedó al verle; por dos veces le preguntó si él era Cunti-Mayta, y aunque este le contestó afimativamente, se quedó largo rato dudando. Quince años de prisión en Sacsahuaman, con todo el cortejo de sufrimientos y de tristes expectativas, habían desfigurado enteramente a Cunti-Mayta, variando su aspecto, su voz, su persona toda. -Te llamo, le dijo al fin Rava-Ocllo, para saber si quieres comprar tu libertad. -Señora, si salgo de mi prisión, seré tal vez mas desgraciado que ahora; porque mi familia ha sucumbido toda por mi infortunio; amigos no me quedan, ni tengo recursos para vivir. -Yo puedo levantarte a la altura que tenías antes, dijo la Coya. El antiguo Cunti Mayta morirá en Sacsahuaman, y tú serás otra persona, con otro nombre y con toda la riqueza que quieras; pero tú trabajarás primero en la gran obra que espero de ti. Entonces la Coya instruyó a Cunti Mayta de todos los sucesos ocurridos en los quince años de su prisión; lo expuso los diversos peligros que amenazaban al principe Huascar y al imperio; los grandezs males que se debían a PACCHA, mujer usurpadora de sus derechos, y hechicera que había cautivado al Inca. Era necesario que PACCHA desapareciera, para que HUAYNA-CAPAC volviera a dar vida al Cuzco con su presencia, y terminase el gran descontento que había en todo reino. ¿Como podría permitirse que una mujer usurpadora, rompiese por su ambición la antigua ley, que constituia al primogénito legítimo del Inca en heredero del trono? Cunti Mayta escuchó atentamente toda la relación; ofreció ir a Quito sin dejarse conocer; estudiar allí la situación, y buscar el remedio conveniente; pero le parecía imposible hacer desaparecer a PACCHA. -Pues ese es el único remedio, dijo Rava-Ocllo. Guardaron silencio la Coya y el prisionero; pero este comenzó a temer que se desvaneciera la agradable esperanza que había entrevisto, y antes que Rava-Ocllo pusiera término a la conversación, la dijo: -Yo quiero servirte, porque ese es mi deber. quiero servirte por gratitud, porque ese es mi deber, quiero servirte por gratitud, porque te has acordado de mi: pero ¿Cómo podré llegar hasta la princesa Seyri, siendo un obre desconocido? -Eso es fácil, dijo Rava-Ocllo. Pronto celebrarán en Quito la fiesta Sittúa, y para esa ocasión yo quiero enviarle al Inca cien llamas, cargadas con diversos obsequios. Tú irás como jefe de la expedición, encargado de llevar mi saludo de HUAYNA-CAPAC, y de presentarle mi obsequio. Así podrás entrar en el palacio y buscar la ocasión que necesitas, y que yo te indicaré. -Yo temo, Coya, que el Inca me reconozca, si vuele a verme. -Sí resicitase tu madre, y te viera, no te conocería, le dijo Rava-Ocllo; menos te reconocerá el Inca. -Tus órdenes serán cumplidas, aún cuando yo tenga que morir. -Bien está, dijo la Coya: desde hoy te llamarás Ancas, y quedas en palacio a mi servicio. Yo arreglaré todo como sea necesario. Y lo entregó, recomendado, a uno de los jefes del servicio CUNTI-MAYTA, convertido en Ancas, volvió con placer a la vida de hombre libre; conservaba adornadas sus largas orejas, títulos visible de su nobleza, y pudo fácilmente pasar por un vecino notable de Antisuyo, llegado al Cuzco para saludar a la Coya. Prudentemente evitó la sociedad de amigos, y nadie pudo reconocer al antiguo soldado valeroso en el retruido personaje que vivía con la alta servidumbre del palacio. Oyendo las conservaciones de las personas del servicio, pudo informarse de la muerte de Viñay-Cusi, muchacha a quien odiada ultimamente, como la causa de todas sus desgracias. Sintió un alivio al conocer esa tragedía, y le pareció que la influencia, que había destrozado su vida, había terminado para siempre. En adelante podría ser felíz. -------- Nitaya tenía pocos recursos para ejercitar su venganza; pero había dejado en Quito una amiga intima, Dassa, quien, junto con ella, había sido arrojada del palacio por la celosa PACCHA, en los días de su exaltación amorosa. Por intermedio de chasquis cuzqueños, de toda confianza, se habían entendido la dos amigas, y ya estaba acordada entre ellas la manera de vengarse de la altanera princesa. Hacía muchos años que Dassa había vuelto al palacio, llamada por HUAYNA-CAPAC, pero, pasada la frescura de su juventud, había quedado relegada, variando su condición en la casa real. Era, entonces, una señora respetada, atentida por sus sirvientes, y rodeada de comodidades; pero ya sin influencia en palacio. Vió que PACCHA conservaba su autoridad, apesar de su edad, y que gozaba del respeto y de la consideración general; tuvo celos de ella, se acordó que un día la había despedido bruscamente en sus arranques de una mujer celosa, y nuevamente se despertó en su ánimo el odio a la princesa, y el deseo de vengarse de ella. Recibió, pues, con estisiasmo las incitaciones y propuestas de Nitaya para hacer a PACCHA algún daño grave. Convinieron en que DASSA estaría en el palacio cuando se celebrase la proxima fiesta Sittua, y saludaría humildemente a la princesa, ofreciendola flores y frutas: asistiría a las fiestas, y cuando el Inca, siguiendo su costumbre, envíase a PACCHA su copa de oro, llena de chicha, Dassa cambiaría la copa, sustituyéndola por otra, llena tambien de chicha; pero mezclada con infusión concentrada de hojas y semillas de chamico. Facilitaría el cambio la casualidad de poseer Dassa una copa de oro, obsequio antiguo de HUAYNA-CAPAC, en un arranque de generosidad amorosa. Los Seyris conocían y utilizaban las propiedades del chamico, (Datura stramonium). Sabían ls preparación que produce una bebida venenosa; la que da un narcótico que idiotiza para toda la vida, y la que es medicinal. A PACCHA la harían tomar la terrible bebida que la volvería estúpida hasra su muerte. CAPÍTULO XVI SISCA-RUCA Cuando Sisca-Ruca llegó al Cuzco, cumpliendo las órdenes de PACCHA, quedó sorprendido del cambio que encontró en la ciudad. ¿En donde estaban las cuadrillas de jóvenes bailarines que recorrían antes la capital con sus danzas lentas y cadenciosas? ¿En donde estaba la música de flautas y tambores, que había sido incesante en la ciudad? ¿En donde las suculentas pachamancas, banquete indígena, cuyas viandas se cocian entre piedras caldeadas, en un gran hoyo cavado en el suelo? Un pueblo acostumbrado, por práctica tradicional, a recibir todos los beneficios de manos del Inca, a considerar este com a una providencia, fuente inagotable de todos los bienes, languidecia por la larga ausencia del soberano, como una familia de menores, abandonada por su padre. El pueblo se entretenía siempre con borracheras, danzas y yaravis; pero la tristeza de la raza había aumentado; las obras públicas no recibían el impulso vigoroso del Inca; los hábiles artesanos, establecidos en la capital, para las obras de gusto, estaban casi ociosos; los nobles pasaban sus horas desocupadas en lamentar la ausencia de HUAYNA-CAPAX, y en hacer tristes vaticinios para el porvenir; pero en ninguna parte er la desolación tan grande como en el palacio real; el descontento había tomado allí diversas formas las mujeres eran agresivas, el servicio indisciplinado, la Coya tirana y violenta. Cuando supo Rava-Ocllo la llegada de Sisca-Ruca al Cuzco, le hizo llamar al palacio. El hechicero había procurado informarse de los últimos sucesos ocurridos en la ciudad, y recibió las noticias desfiguradas por la imaginación popular. Le contaron que Cunti-Mayta había muerto en Sacsahuaman, estrangulado por fantasmas araucanos. Le dijeron que Sinchi-Paco había robado de Acllahuasi a una de las virgenes del Sol, que huyó con ella hasta los cerros de Urubamba, y allí, atravesando una ladera, fueron castigados por el mismo cerro, que descolgó sobre ellos sus galgas, hasta sepultarlos bajo una enorme tumba de piedra. Preguntó por Huascar, por la Coya, por los príncipes, y pudo comprobar que, en todas partes, existía la mayor ansiedad por la ausencia del Inca, y por la influencia poderosa de PACCHA. Observó que, generalmente, llamaban a PACCHA la usurpadora, y a Atahualpa el principe intruso. Oyó cantar variados yaravíes que expresaban la tristeza popular, uno de ellos, el mas repetido, decía: Fuése mi padre a extrañas tierras, y cayó en brazos de una extrangera. Ay, ay, ay. Para sus hijos su larga ausencia es noche oscura que se hace eterna es larga asfixia que el pecho cierra aguda espina que desespera, terrible angustia que el alma llena. La ciudad santa en que él naciera es hoy la tumba que nada alegra. Ay, ay, ay. Rompan al fin las penas mi triste pecho, como rompe las nubes el fuerte trueno. -------- Con gusto recibió Sisca-Ruca la ordén de Rava-Ocllo para ir al palacio, y se dirigió apresuradamente allí. -Dame noticias del Inca, le dijo la Coya al verle. -Señora, el Inca está bien: pasa su vida entre Quito y Tumipampa; pero siempre pensando en ti. -Calla, embustero. Como sabrás tú que el Inca piensa en mi? Y sin dejarle contestar, agregó Rava-Ocllo. -Dime si el Inca sostiene alguna guerra todavía. -No, Coya hoy todos los pueblos le obedecen humildemente, y las tribus vecinas temen su poder. Después del terrible castigo que impuso Huayna-Copac a los rebeldes en Yahuarcocha, los Caranques, y todos los Seyris, se han quedado tranquilos. Y después de breve pausa, continuó el hechicero: -Ahora voy a darte noticias de Viñay-Cusi: la muchacha se había ido siguiendo al Inca, sin que nadie lo supiera, porque se había disfrazado de soldado; cuando los Caranques atacaron a Huayna-Capac, en Quito, Viñay-Cusi se batió valientemente para defenderlo, hasta que cayó con muchas heridas, para morir a los pies del Inca. Ya ves que no te engañé, cuando te anuncié el viaje de la ñusta, siguiendo a su señor. -Ya me han contado todo eso, replicó la Coya; si esa pobre muchacha se hubiera quedado tranquila, a mi lado no le habria ocurrido ninguna desgracia. El hechicero, que era un zorro viejo, la contestó: - Cierto, señora, a tu lado estaría muy bien la muchacha. -Dame noticias de PACCHA y de Atahualpa; pero no mientas, dijo Rava-Ocllo. -La princesa PACCHA quiso que la llamaran Coya; pero el Inca se opuso, y todos la llaman palla; ella no puede ocupar tu puesto. Calló el hechicero un raro, y luego continuó: -El principe Atahualpa es debil y de poca inteligencia, muy distinto del despierto y vigorosos Huascar; pero tiene mucha astucia, y acompaña al Inca continuamente. Yo creo que si el Inca tuviera a su lado al principe Huascar; este sería el preferido. Ambos quedaron en silencio, hasta que la Coya, animandose, le dijo: -Me han asegurado que tú conoces las propiedades de todas las yerbas. -De algunas, Coya, contentó el hechicero. -¿Cual es la yerba mas venenosa que conoces? -El curare, señora. -¿Cómo se prepara su veneno? Sw pone en agua un pedazo del tallo de la planta, con se resina, y al día siguiente se retira el agua, que ya es un veneno. -¿Es veneno muy fuerte? -Tan fuerte, Coya, que los Chanchos no hacen mas que mojar es esa agua, la punta de sus flechas, las dejan secar, y ya saben que las heridas de sus flechas son mortales. Callaron nuevamente la Coya creyó que ya podría disponer del veneno que necesitaba; el hechicero pensó que no convenía revelar que ese veneno era mortal, solamente en su forma. Volvió la animación al semblante de Rava-Ocllo, y mirando fijamente s Sisca-Ruca, le dijo: -Dime todo lo que sepas, todo lo que has oido decir de PACCHA y de Atahualpa, y yo le daré una gratificación... El indio vaciló. La codicia iba a romper la discreción del hechicero, y ya se disponía a hablar cuanto sabía, cuando recordó las promesas de PACCHA: una casa en Quito, vestidos de tela de vicuña, una muchacha del palacio para su compañía...Ah no, no diría una de las palabras de PACCHA, aunque lo matasen. Rava-Ocllo advirtió la vacilación de Sisca-Ruca, le miró con desconfianza, y le preguntó: -¿Para que has venido al Cuzco? -Coya, he venido para darle razón de Viñay-Cusi, y tambien para ver a mi familia, pero si tú quieres, me regresaré. -Tú vienes a darme razón de mi encargo, despues de tanto tiempo que ha pasado? No, tu mientes, tú has vanido como espia, enviado por la usurpadora PACCHA. Tú no regresarás más. -Coya, contestó Sisca-Ruca, yo sirvo solamente a mis soberanos por ellos daré mi vida: pero por otros, no. -Tú vas a ocupar el sitio de Cunti-Mayta en la fortaleza de Sacsahuaman, dijo Rava-Ocllo. El hechicerp, aterrado, cayó a los pies de la Coya. -Señora, dijo sollozando, yo no he querido decirle cosas que pudieran mortificarte; pero si tu ordenas que yo hable, te diré lo que sé. -Habla, ordenó la Coya. El hechicero se repuso un poco de su emoción, y dijo más tranquilo: -En Quito se dice que Atahualpa es el hijo preferido del Inca; que siempre come, duerme y pasea en su compañía; que allí se quedará HUAYNA-CAPAC con su ejército, sin volver al Cuzco; que el principe Atahualpa será el heredero del trono del Inca... -Calla, asesino, le dijo la Coya. Y ordenó que encerrasen al hechicero en la fortaleza, porque se acordó de un dicho favorito de HUAYNA-CAPAC anunciar la desgracia es llamarla. Pensó también Rava-Ocllo que no era prudente dejar al hechicero en libertad, después de lo que habían hablado, si ella quería hacer uso del curare. -------- Rava-Ocllo se dedicó en seguida a disponer la expedición para el Cuzco: preparó personalmente el veneno del curare (Strychnos toxifera), siguiendo las indicaciones de Sisca-Ruca. Se dirigió a Acllahuasi, y ordenó preparar distintas tortas de maíz, especialmente humintas, que eran muy del gusto de PACCHA, y que no sabían preparar en Quito. Hizo reunir grandes cantidades de pastas, tortas, frutas secas, hojas de coca, algunas viandas que podían resistir una larga travesía, y mucha vajilla de oro. No olvidó la afamada acca, chicha de maíz, preparada por las virgenes del Sol. Cuando recibió de Acllahuasil las sabrosas humintas, las baño en la solución del curare, las dejó secar, y repitió por dos veces el mismo baño hasta que, en su opinión, estaban bien saturadas del veneno. Llamó luego a Ancas, antes CUNTI-MAYTA, y le dijo: - En tus manos leales pongo el porvenir de mi hijo..Irás a Quito con las cien llamas, cargadas de obsequios para el Inca: le dirás que la Coya y el principe Huascar, le saludan y le envian ese recuerdo; que ambos deseamos ardientemente verle; y que su larga ausencia nos tiene muy afligidos... Aquí tienes este plato de oro, y estas humintas que te entrego, para que le des a comer a PACCHA ya sus dos hijos, Atahualpa y Toparpa; pero a nadie más: y ten sumo cuidado para que el inca no llegue a probarlas...Confio en tu discreción y en tu inteligencia. Cuando PACCHA y sus hijos hayan comido de esas humintas, arroja las otras donde nadie pueda encontrarlas, y regresa pronto. Te recomiendo mucho cuidado en que nadie pruebe de esas humintas, salvo PACCHA y sus dos hijos; porque están destinadas unicamente e castigar el crimen de los culpables; pero no a hacer daño a ningún inocente. ¿Comprendes bien lo que te he dicho? -Señora, dijo CUNTY-MAUTA, sí lo comprendo; yo sé que vpy a morir; pero si consigo qye la usurpadora y sus hijos desaparezcan, para que el principe Huascar reine tranquilo, como es su derecho, entonces, Coya, yo moriré contento. Rava-Ocllo, agradecida, desprendió de su pecho el tupu, (ancho y largo alfiler de oro) con que juntaba los extremos de su lliclla, (manta o rebozo) y le dijo a CUNTI-MAYTA: -Recibe, Ancas, y conserva este alfiler como obsequio mío. En toda ocasión, a su vista, yo recordaré tus servicios, y sabré premiarlos...Te entrego tambien este hilo rojo, tomado de las franjas del templo, que te dará autoridad ante todos los curacas que encuentres en el camino. (82) Ancas se arrodilló largo rato delante de la Coya, y después de besar la orla de su vestido, se retiró. Fué en seguida a inspeccionar la recua de llamas y la partida de indios que debían acompañarle: recordó sus antiguas costumbres de soldado, y ordenó militante la organización y la marcha de la cuadrilla expedicionaria. CAPÍTULO XVII LAS LLAMAS, LA COCA Se dirigió por el gran camino de Chinchaysuyo, acompañado por veinte hombres, que conducían 200 llamas, cien de ellas cargadas con obsequios para el Inca, y cien de repuestos, para que diariamente se alternasen en la conducción de la carga. La llama, cuadrúpedo propio del Perú (Auchenia peruviana) era la única bestia de carga que poseían los indios del Tahuantisuyp; viajaba en grandes recuas, siguiendo al guía, macho de su especie, que llevaba la cabeza adornada con cintas y plumas; una tras otra, con el cuello levantado, aspecto elegante, mirando a derecha e izquierda, por su inquieta curiosidad, marchaban despacio, llevando casa una su carga de ochenta a cien libras, muy dóciles hasta completar su jornada de cuatro leguas; pero si la carga, o la jornada, pasaban de los términos de su resistencia natural, la llama se echaba en el suelo, sin que hubiera medio alguno de hacerla levantar. La llama es animal de mucha utilidad: el abundante vellón que cubre sus lomos, permite que la carga se le coloque directamente, sin albarda ni apareja, atada al cuerpo del animal; es sobria, contentandose con pacer la menuda y escasa hierba que crece en las punas de la cordillera; (83) resiste la sed casi tanto como el camello; y la conformación de sus patas la adapta para andar firmemente por los riscos y ásperas cumbres de las serranías, por donde otros animales no podrían pasar. Después de servir al hombre, durante su vida, como bestia de carga, le da su vellón de abundante lana, y su carne, como aliento sano. Sirvió tambien en la época incaica, de víctima propiciatoria en los sacrificios religiosos. (84) -------- Continuó su viaje Ancas tranquilamente por el hermoso camino de los Incas, limitando sus jornadas a las cuatro leguas fijadas a las llamas, y recorriendo sucesivamente los campos de Ayacucho, Huancayo, Sausa, Tarma, cubiertos por los semnbríos de la patata, la quinua, el ají; las pampas de Junin, con sus curiosas rocas en equilibrio; las rigidas sierras de Lauricocha, asiento de las minas que más tarde, harían célebre al Cero de Pasco; las tierras de Huánuco, con sus plantaciones de coca; las extensas chacras (85) de Huaylas, sembradas de maíz, jefe altanero de la espigada tribu. (86) grano precioso para la alimentación delos indios: con él formaban tortas diversas, con los nombres de zancu, humintas, tanta, api; el muttillo maiz sancochador; la cancha, o maíz tostado; chicha, de varias preparaciones, llamadas acca, sora, vinapu. (87) -------- Cuando llegaban a uno de los tambos, situados en el camino del Inca, en donde existían provisiones, ropas, y cuanto pudiera necesitar el viajero, se anunciaba Ancas, como enviado por la Coya ante HUAYNA-CAPAC, o mostraba el hilo rojo, tomado del templo del Sol; y entonces, todos los Gobernadores y Curacas ofrecían sus servicios, y todos los tambos brindabanm su contenido; pero Ancas era sobrio; le bastaba una ración de patatas, y la coca presiosaa, que llevaba en la chuspa (88) Los Incas y sus subditos atribuian propiedades maravillosas a las hojas de la coca (Erythrorylon Coca); su humo sagrado era particularmente agradable a sus dioses; el sacerdote debía mascar las hojas al ofrecer los sacrificios, que de otro modo no podían ser aceptados por la divinidad (89) la misma preocupación era necesaria para acercarse a la tumbas de los deudos o para comenzar una obra pública, Las minas escondían sus metales, si el director de los trabajos dejaba de mascar la hoja maravillosa: feliz era la casa en que ésta se guardaba: los éxitos amorosos no eran completos, si faltaba el carimanuchi; (90) y los viejps endebles y acachosos encontraban su único alivio en el bendecido arbusto (91). Durante mucho tiempo la coca estuvo reservada al culto divino y al uso de los hijos del Sol; mas tarde fué también el premio concedido por grandes servicios prestados al Inca; fué el recurso autorizado para el buen éxito de las obras públicas. Con la conquista de los Españoles, se extendió el uso de la coca a todos los indios que encontraron un consuelo para su desgracia en la hoja valiosa; pero luego se creyó que el vigor obtenido por el uso de la coca era una ilusión del demonio, (92) y fue prohibido por un Concilio limeño como cosa sin provecho, y aparejada para los abusos y supersticiones de los indios. Hoy, el indio peruano emprende sus penosos viajes a travez de las punas, y de los mas áspero caminos, llevando por toda provisión un puñado de maíz tostado, y su chuspa con hojas de coca, para mascarlas, sazonándolas con un poco de cal o de ceniza: y no necesita mas; pero su vigor maravilloso termina con su provisión de coca. (93) Largo es el camino del Cuzco a Quit: ya avanzando diariamente por las cuestas del Ritisuyo (Cordillera de los Andes, de anti, cobre); ya acercándose a la costa, siguiendo el trazo de la vía, penetró Canas sucesivamente a las tierras de los Chimus, tan ricas en vegetación como en oro; atravesó Cjamarca, futuro teatro del sacrificio de Atahualpa por los Españoles; penetró a la provincia de los Paltos (hoy Loja), de donde llevaron al Cuzco el sabroso aguacate o palta (Persea gratíssima); y donde encontró, por todas partesm el frondoso árbol de Capuli, golosina y alimento de los indios de esa región; y llegó a Tumip mpa, después de recorrer cuatro cientas leguas, comprendiendo los desvíos del camino, Allí descansó: despachó chasquis para el Norte y para el Sur; unos para anunciar al Inca su próxima llegasa a Quito: otros para avisar a la Coya su arribo a Tumipampa sin novedad. -------- Días después los indios cuzqueños continuaron alegres su viaje por el páramo de Azuay, muy contentos con la perspectiva de llegar pronto a Quito y presenciar las fiestas y esplendores de la corte del Inca; pero las llamas marchaban ya de mala gana; porque no encontraban su alimento favorito, pasto especial de los punas del Cuzco y de Puno. Pasó Ancas por las faldas del volcán Tunguragua, y llegó a Latacunga, pueblo ya floreciente, pero destinado a ser el teatro de frecuentes castástrofes, por su vecindad a los volcanes activos de esa refión, entró luego a los dominios del Cotapaxi, el más alto de los volcanes en actividad (19613 pies), y llegó a Quito, casi en las faldas del Pichincha; entonces se vió rodeado de los curiosos de esa población, que veían siempre con gusto llegar las recuas de llamas de la capital. -------- Como si hubiera sido un moderno diplomático, cumplió Ancos hábilmente con transmitir al Inca el mensaje de la Coya, y hacerle entrega de sus valiosos obsequios. Recibió HUAYNA-CAPAC con placer el oportuno presente de Rava-Ocllo, que llegada a Quito es vispera de las grandes fiestas Silluas. Dió regalos a Ancas, y ordenó que le alojasen en habitaciones del palacio. CAPÍTULO XVIII BANQUETE INCAICO HUAYNA-CAPAC introdujo el Quito las fiestas religiosas del Cuzco, con el culto del Sol; pero en esta ciudad no había el tradicional espíritu religioso de la capital del imperio, ni la majestad de sus templos; no obstante, con relativa modestia, se celebraban las mismas festividades del Cuzco, siendo una de ellas la fiesta Sillua, en el equinoccio de Setiembre, a las que asistía el Inca con la nobleza (94) Los principes y personajes Seyris, deslumbrados con la pompa de la corte del Inca, se acostumbraron pronto a todas sus ceremonias, bien que HUAYNA-CAPAC con taccto político, adoptó en su corte muchas de las costumbres propias de los reyes Seyris. Así, terminada la fiesta religiosa al caer la tarde, comenzaba en el palacio la recepción oficial, seguida de un gran banquete que duraba hasta la mañana siguiente. Los principes, el gran sacerdote, los nobles, y los jefes del ejército, entraban uno a uno en el palacio, y después de prosternarse ante el Inca, seguían al oficial encargado del orden, quien les ofrecía asiento, siguiendo con método la escala de las distinciones gerárquicas, en el poyo que corría a lo largo de las paredes, o en esteras de totora, colocadas en el suelo. El Inca, sentado en su banco de oro, acogía amablemente a sus visitantes, dirigiendoles alguna frase de atención. Nadie entraba al salón mienstras el anterior invitado hablaba con el Inca. Cuando todos ellos habían rendido al homenaje debido al soberano, se levantaba este de su asiento, recorría pausadamente el salón, haciendo preguntas y observaciones a algunos personajes, y daba la señal para que entrasen los haravec, para representar la comedia preparada. Venían en seguida los cantores, los músicos, y los bailarinesm que permanecían allí hasta el final de la fiesta. Puesto el sol, se traían luces, y comenzaba el banquete. -------- Las mujeres secundarias del Inca, cubierta la cabeza con flores, chispeantes por el brillo de las piezas de oro que adornaban sus vestidos, entraban, una tras otra, a cortos intérvalos, llevando cada una un gran plato de oro con el manjar preparado. Se arrodillaban ante el Inca, y levantando pedazo o ninguno, de la vianda ofrecida, y despedía cariñosamente a la portadora. Esta, entregaba entonces su plato a los mozos encargados del servicio, para que lo repartieran entre los asistentes, y se retiraba a sus habitaciones, para comer con sus compañeras. El indio era ordinariamente sóbrio en sus comidas, pero, en los días de banquete oficial, era voráz e insaciable. Circulaban, en esos días, grandes fuentes con peces, llevados a Quito desde la costa con rápidez increible. (95) y diversas viandas que componían un interesante menú; patatas sancochadasm o preparadas de otra manera, porotos, quinuasm patos asados, perdices, venado, todo sazonado con el uchu cuta y el inchi cuta, salsas de ají y de mani (cacahuate). En varios lugares de la sala había grandes vasos con agua, para lavarse las manos, y a la mitad del banquete comenzaba a circular los porongos (cántaros) de chicha. En ese momento se levantaba el Inca de su asiento, y ordenaba que distribuyeran comida al pueblo, que estaba reunido en la plaza, cerca del palacio; se le repartía entonces, profusamente, tortas, patatas, carne de llama o de cuyes (cochinillo de indias) y de chicha(96) La princesa, y sus damas de honor, comían separadamente. -------- Cuando advirtió Ancas que comenzaba el banquete en la habitación de la princesa, puso en el plato de oro, que tenía preparado, seis de las humintas que recicbió de Rava-Ocllo, y llamando a una de las muchachas del servicio, se lo entregó para que lo ofreciese a PACCHA. La princesa recibió con gusto las humintas, que tanto la agradaban; dió a comer una de ellas a su hijo Toparpa, que estaba a su lado, y una tras otra, se comió cuatro de las humintas que contenían el plato. Ancas, que presenciaba todo desde fuera, por el hueco de la puerta abierta, no comprendía que clase de venenp era el de esas huamintas, que no producía, en apariencia, ningúm efecto. Dassa supo colocarse al lado de HUAYNA-CAPAC, cuando este llenó de chicha su copa de oro, para enviarla a la princesa; y cogiendo la copa en seguida, se ofreció para cumplir el honroso encargo. Salió de la habitación con su copa llena de acca, y la cambió con el vaso que tenía preparado con chicha, mezclada con infusión de chamico. Risueña y humilde se presentó ante PACCHA, ofreciendola una copa que la enviana el Inca. Cogió la copa la princesa con mucho gustom y se tomó la mitad de la bebida, porque las humintas la habían dado sed. En ese momento, dos personas observaban a la princesa con intensa atención: Ancas, desde fuera, esperando el efecto de las humintas, y Dassa, en la sala, aguardando el estrago del chamico. De pronto, PACCHA hizo un gesto, y devolviendo la copa a Dassa, la dijo: esta chicha está amarga. Dassa salió, botó inmediatamente el resto del líquido que contenía la copa; cambió nuevamente esta por el otro vaso que tenía la chicha pura, y después de vaciar la mitad del líquido, colocó la copa, con el resto de la acca, cerca de la princesa. Todo esto pudo hacerlo libremente, porque PACCHA se sintió mal, y todas las personas se dedicaron a atenderla. Ancas, habiendo advertido que la princesa, angustiada y enferma, caía en brazos de sus sirvientas, se fué lejos del palacio, y después de vagar sin rumbo, se rescostó al pié de un árbol: allí se quedó pensando lo que debería hacer: ¿volvería al palacio, para apoderarse de la huminta que había sobrado, e impedir que algún inocente la comiera? Eso le pareció muy peligroso; ¿regresaría inmediatamente al Cuzco, antes que pudieran sospechar de él, y lo tomasen preso? Tampoco era conveniente; porque todavía no tenía noticias precisas que llevar a Rava-Ocllo; necesitaba esperar, hasta saber que la princesa PACCHA había muerto. Avisaron al Inca el súbito malestar de la princesa; fue a verla, y averiguó como había ocurrido esta enfermedad. -Señor, le dijeron, tan pronto como la princesa tomó chicha, se sinitó mal. -Quien le trajo chicha? preguntó HUAYNA-CAPAC. -Yo, señor, contestó Dassa; aquí está el vaso que tú le enviaste. Examinó el Inca el vaso, y ordenó a Dassa que bebiera el resto que contenía. Bebió sin vacilación la antigua amante y se quedó muy tranquila. -¿Qué otra cosa ha tomado la princesa?, preguntó el Inca. -Humintas, señor, le contestaron; y aquí queda una de ellas todavía. Examinó HUAYNA-CAPAC la huminta y notó que no tenía el mismo color que las él había comido; entonces averiguó quien había llevado esas humintas a la princesa. -Señor, dijo una de las muchachas, Ancas, ese hombre que trajo las llamas del Cuzco, ese me dió un plato de oro con las humintas, para que yo las ofreciese a la princesa. Ordenó el Inca que, inmediatamente, le llevasen a Ancas. El huasicama de Paccha salió corriendo a buscar al presunto reo. Después de dar muchos rodeos, vió a un hombre recostado al pié de un árbol; se acercó a mirarle, y reconoció a Ancas, pero fijándose en él con más atención, sintió una crispatura de nervios, y acercándose más aún le dijo: -Tú eres CUNTI-MAYTA. -Yo sot Ancas. -Tú eres CUNTI-MAYTA, bien te he reconocido: yo soy Laucán, el taqui araucano que tú arrancaste de su pueblo para traerlo a este lugar, yo he sufrido muchos azotes y muchas humillaciones por tu culpa, y ahora vas a pagarmelo todo. Y metiendo la mano bajo el vestido de su pecho, sacó un pedazo de chonta. (Bactris ciliata), puntiaguda como un espiche. -------- Efectivamente, el taqui araucano Laucán, llevado al Cuzco por Cunti Mayta, después de la batalla del Biobio, había sido incorporado al ejército del Inca, y había sufrido muchos castigos por su carácter altanero y rebelde. Dos veces se había dado orden de muerte contra él; pero en los combates con las tribus enemigas había luchado tan valerosamente, que el Inca había dicho: este hombre merece vivir, y había continuado en el ejército hasta llegar a Quito. Allí, este indio, aunque discolo y pendenciero, congenió completamente con los Seyris, y desertando su puesto del ejército de HUAYNA-CAPAC, se dió de alta en las fuerzas de CACHA, en donde le recibieron con estusiasmo; pero después de la derrota de Hatun taqui, temiendo que lo matasen, si caía en manos de los peruanos, buscó protección en casa de PACCHA. La princesa, habiendo sabido que Laucán era un soldado araucano valeroso, que había combatido por su causa, lo acogió benévolamente, y le dió un puesto entre los servidores de su palacio; más tarde obtuvo su perdón, y lo conservó a su a servicio, como huasicama. (97) Laucán, agradecido, sirvió lealmente a la princesa, y cuando oyó decir, en la noche de la fiesta Sillúa, que su patrona había sido envenenada por Ancas, salió corriendo con el deseo de castigar al asesino. Hombre muy listo y vengativo, fué el único que reconoció a CUNTI-MAYTA, y en el momento sintió la necesidad imperiosa de matarlo. CAPÍTULO XIX ARAUCANO Y CUZQUEÑO Vió CUNTI-MAYTA, el falso Ancas, que Laucán le acoometía con su chonta puntiaguda. Miró a todos lados, buscando algo con qué defenderse, y solamente encontró una piedra, que cogió con presteza. El araucano se preparó para el combate: avanzó su brazo izquierto, como un escudo, para protegerse la cabeza y el pecho, apretó fuertemente con la mano derecha su arma primitiva; y cauteloso, pero firme, se lanzó sobre su adversario. Esperó CUNTI-MAYTA la acometida, midio bien su golpe, y acertó una pedrada en la cabeza al araucano, Retrocedió este unos pasos, botó la piedra con un pié, y acometió de nuevo, balanceando ligeramente el cuerpo, siguiendo los movimientos de su contrario; hizo un falso ataque, y mientras CUNTI-MAYTA paraba el golpe, Laucán varió rapidez la dirección de su arma y la clavó en le pecho de su enemigo, La chonta penetraba poco, pero abria una ancha herida. Continuó el taqui araucano esgrimiento vigorosamente su punzón, hiriendo a Ancas en el pecho y en el estómago, sin hacer caso de los golpes que le daba este con los puños. Iba CUNTI-MAYTA perdiendo vigor, por la multitud de heridas que recibía, sin encontrar a su lado ningún elemento de defensa, ni le dejaba tiempo el araucano para buscarlo bien, y ya desesperado, anhelando vengarse de su enemigo, que lo asesinaba impunemente, se acordó del afiler de oro que le obsequió la Coya: buscó en su pecho, bajo el vestido, y rápidamente sacó el tupa y lo clavó con ira en el cuello de Laucán; retrocedió el araucano con presteza, dejando el afiler en manos de su adversario, sin darse cuenta de la arma que tan tardíamente aprovechaba su contrario; pero CUNTI-MAYTA avanzó sobre él, y nuevamente le clavó el alfiler en el cuello; esta vez con tal violencia, que no pudo retirarlo, y agotadas sus fuerzas, cayó CUNTI-MAYTA pesadamente al suelo. El araucano sintió que se ahogaba con la sangre; llevó una mano al cuello para tapar la herida abierta, que era la más dolorosa; pero no acertaba a desprenderse el alfiler; llamó por señas a un indio, que había presenciado el fin de la lucha, para que le ayudara. Acudíó este, viole, y arrancó con fuerza el tupu del cuello de Laucán. Cayó desplomado el araucano; pero haciendo un gran esfuerzo, estiró un brazo, señalando el cuerpo de su adversario, y con voz moribunda dijo: CUNTI-MAYTA. El indio, testigo del final de la lucha, había servido, en otro tiempo, a órdenes de CUNTI-MAYTA; se acercó a examinar el cadaver, y cuando reconocóa si antiguo jefe, corrió a llevar la terrible noticia al palacio. Supo HUAYNA-CAPAC la sensacional historia, y ordenó que le llevasen el cádaver de CUNTI-MAYTA y el alfiler de oro. La orden fue cumplida en seguida. Examinó igualmente HUAYNA-CAPAC el alfijer ensangrentado, arrancado del cuello de Laucán, y con gran sorpresa reconoció el rico tupu de oro con que la Coya prendía su lliclla. Fuertemente impresionado penetró a su dormitorio, y pasó la primera noche angustiosa de su vida, sin dormir un momento, discurriendo sobre los odiosas sucesos que tanto lo habían impresionado. Claramemte comprendió que Rava-Ocllo había libertado a CUNTI-MAYTA, prisionero en la fortaleza de Sacsahuaman; le había cambiado el nombre, le había dado una comisión de confianza, para ue envenenase a la princesa, y tal vez al mismo Inca; le había obsequiado su tupu, prenda íntima suya; y seguramente había faltado tambien a la fé conyugal. Una gran amargura fue el resultado final de sus meditaciones, y tambien una gran determinación, de consecuencias terribles para su familia y para su reino. -------- En la mañana siguiente se dirigió HUAYNA-CAPAC a visitar a PACCHA; estaba la princesa decaida, debilitada, echada sobre su cama. -Princeda, la dijo el Inca, vengo a traerte una gran noticia. Levantó la cabeza PACCHA, y se quedó mirando curiosamente a HUAYNA-CAPAC. -Nuestro hijo Atahualpa, continuó el Inca, será mas tarde el rey de Quito. Tambaleante, la princesa alborozada, salió de su cama, y vino a postrarse a los pies de HUAYNA-CAPAC, cuyas manos besó con gratitud... Había triunfado: La aspiración vehemente de sus últimos años se cumpliría, y su hijo Atahualpa sería el rey de Quito. No pudo decir una palabra. El estado de debilidad en que se encontraba la princesa, contribuyó a que la grandiosa noticia la produjera una conmoción cerebral, que la dejó idiota para el resto de su vida. No pudo levantarse del suelo; el Inca la alzó en sus brazos y la llevó a su cama; la recomendó en seguida al cuidado de las sirvientas, y el tambien se retiró a descansar. -------- Ordenó HUAYNA-CAPAC que sepultasen a Laucán con los honores de un curaca; mas feliz que CUNTI-MAYTA, cuyo cádaver fue arrojado fuera de la ciudad, los restos del araucano se encerraron en una huaca, formada para el caso, según los planos de las tumbas del Tahuantisuyu. Las huacas o guacas llamadas tolas en el Ecuador, son montículos artificiales, rodeados de grueso paredones, con sepulturas profundas, donde se encerraban los cadáveres embalsamados de los nobles y sujetos de distinción. Eran, a veces, de vastas dimensiones fabricadas como fortalezas, destionadas entonces a la defensa del territorio. Huaccay es voz quechua, que significa llorar, nombre apropiado para designar una tumba; pero, según Garcilaso, huaca significa también idolo, y tenía aún otras acepciones. (98) En el Perú se encuentran, por muchas partes, especialmente en la costa, numerosas huacas, que han sido registradas durante tres cientos ochenta años, y despojadas de las riquezas que guardaban, primero por la actividad de una franca codicia, después con el pretexto del interés arqueológico: Para el efecto del despojo, el Perú ha seguido en la condición de pueblo conquistado. CAPÍTULO XX RAVA OCLLO Y HUASCAR Partieron los chasquis en todas direcciones para anunciar los graves sucesos ocurridos en Quito. Los parientes de Paccha se movieron activamente para designar emisarios que se dirigiesen al Cuzco, y acusasen a la Coya, ante los principes y nobles, como traidora al Inca, envenenadora, y esposa infiel. Cuando supo Mama-Runti, mujer y prima de HUAYNA-CAPAC, y madre del principe Manco, que había llegado de Quito un personaje Seyri, llamado Ambato, acompañado de muchos nobles quiteños, para acusar a Rava-Ocllo de varios delitos, se llenó de alegría, y creyó que había llegado el momento de buscar su venganza. Invitó a su casa a los acusadores recién llegados, se informó de todo lo ocurrido en Quito, y de las acusaciones formuladas; pensó que esos sucesos podían favorecer el cumplimiento del promóstico de Supay Súa, es decir el reinado del principe Manco, y se dedicó, tomando precausiones, a sondear el pensamiento de los principes y nobles cuzqueños, que eran adictos a la Coya. -Dicen que han querido envenenar a PACCHA, y también al Inca, le dijo al principe Atimusca. -Así he oido decir, contestó este. -¿Y quien será que ha querido envenenarlos? -Dicen que Rava-Ocllo mandó a Quito a Cunti-Mayta con ese encargo. -Eso será, tal vez, mentira.. -Es cierto, contestó Atimusca; PACCHA ha quedado tonta, después de comer humintas que llevó Cunti-Mayta. -También dicen que a Cunti-Mayta le encontraron el tupu de la Coya; pero eso ha de ser mentira... -No es mentira; la Coya le regaló su tupu a Cunti-Mayta. -Ay, que sucía, dijo Mama-Runtu. Si nuestros abuelos obligaron a Yahuar-huacac a abdicar el trono, por ser hombre inutil y torpe, ¿que habrían hecho con una Coya rebajada, que se junta con un criminal prisionero? Y con pocas variaciones, repitió las mismas palabras en todas partes. -Tú, que eres hombre, le dijo a su hermano Capana, haz amarrar a la Coya, y que la encierren en la fortaleza. -Yo no tengo soldados, y la Coya tiene guardías, ¿Cómo quieres que la amarre? -Yo misma iría a darla de bofedada, si se hallara sola, agregó Mama-Runtu. -------- Hervía la capital del imperio, poco después, con las acusaciones y calumnias lanzadas contra la Coya, fermentando en la ciudad un nuevo descontento, que podía producir una explosión. Varios avisos recibió Rava-Ocllo del sentimiento hostil que se espacía contra ella, llegando muchos sujetos a repetir las palabras de Mama-Runtu, aumentadas: así los nobles, nuestros abuelos, fueron bastantes poderosos para obligar al Inca Yahuar-Huacac a abdicar el trono en favor de su hijo, nosotros podemos hoy obligar a la Coya a renunciar si tírulo y sus derechos en favor de Mama-Runtu. Llena de amargura Rava-Ocllo, resolvió convocar una junta de parientes del Inca, para dar explicaciones, y solicitar apoyo. Toda la parentela de HUAYNA-CAPAC fue citada a la junta, que se reunió dificilmente, después de muchas tentativas infructuosas. La Coya, emocionada, relató en quejosa exposición la historia de su conducta. Manisfetó que había en la ciudad una gran trizteza por la larga ausencia del Inca, retenido en Quito por los artificios de la usurpadora PACCHA; que había también inquietud porque los derechos legítimos de su hijo Huascar estaban amenazados por la misma PACCHA, en provecho de su hijo Atahualpa; que ella, la Coya, había trabajado continuamente para atraer al Inca a la capital, y restablecer la felicidad del reino; que todos los habitantes del Cuzco debían reconocer que ella defendía la causa justa del imperio. Calló la Coya, y un silencio embarazoso dominó en la junta. Viendo Rava-Ocllo que nadie hablaba, preguntó, a los nobles allí reunidos, si estaban dispuestos a renovar su juramento de fidelidad al Inca y a ella. -Al Inca, sí, contestó el anciano Atimusca; pero contra ti hay acusaciones muy graves, que noo has desvanecido todavía. Cunti-Mayta era prisionero del Inca en la fortaleza de Sacsahuaman, ¿Con qué derecho le pusiste en libertad? -Necesitaba mandarlo a Quito. -Hay muchos hombre en el Cuzco, que has podido envíar allá, sin que fuera necesario romper una sentencia del Inca. Entonces aumentaron los acusadores. -¿Porque mandaste envenenar a PACCHA y al Inca? pregruntó Chaco-Auqui. -Esa es calumnia, protestó Rava-Ocllo. Yo conservo por HUAYNA-CAPAC todo el respeto y todo el amor que él se merece. -Tú regalaste a Cunti-Mayta, insistió Atimusca, el tupu de oro con que prendías tu lliclla. Un vocerío de desaprobación se alzó en la Junta. -Tú has amado a Cunti-Mayta... agregó insolentemente Capana. La Coya se levantó indignada, y dijo: -Mientes, miserable; yo soy la Coya, y nuca he olvidado mis deberes; yo te castigaré por calumniante. Entonces salieron todos del salón, y en primera línea el atrevido Capana. Rava-Ocllo ordenó que tomasen preso a Capana, y lo encerrasen en la fortaleza; pero fue imposible encontrarle. Fué curioso, en estas circunstancias, ver que mientras Rava-Ocllo y Mama-Runtu se esforzaban activamente para defender sus intereses, los principes varones, Huascas y Manco, hombres vigorosos los dos, permanecian indolentes e inactivas. (99) -------- El principe Huáscar, de carácter bondadoso y tranquilo, tenía mas de treinta años de edad en la época de estos acontecimientos, y aunque tomaba parte importante en el gobierno del reino, no asistió a la junta convocada por su madre, a ruego de ésta. Temía Rava-Ocllo que en la junta se lanzase alguna acusación injusta contra ella, como realmente sucedió, y no quiso que su hijo tuviera ocasión de oirla. Huáscar había recibido la educación que se daba en el Cuzco al principe heredero, Entregado desde su niñez a los amautas, (sabios profesores), aprendió de estos todos los conocimientos que ellos mismos poseían; los deberes religiosos, tan necesarios para el Inca, que era a la vez el jefe de su iglesía; los principios de gobierno, en el que tomaría parte mas tarde; las leyes del imperio, para administrar justicia; los hechos gloriosos de sus antepasados, para que los imitase o excediese; le instruían en el dialecto incaico, paea que lo hablase con pureza y elegancia; en el conocimiento de los quipus, escritura curiosa de ese pueblo; y paralelamente a esas enseñanzas, recibía el principe lecciones de educación física, se adiestraba en el ejercicio de las armas, en la lucha, en los medios de rebustecer el cuerpo. Esa educación se daba al principe heredero, y con menos extensión a los nobes de la corte; pero a los otros: porque la ciencia no era para el pueblo, según la expresión del Inca Tupac-Yupanqui. (100) Bien instruido; pero sin haber disfrutado de los cariños y consejos de su padre, era Huascar de ánimo triste y desconfiado; conservaba un resentimiento profunfo por la ausencia de su padre, por su marcada predilección por Atahualpa, por su aparente determinación de no regresar al Cuzco; maldecía la conquista de Quito, como la causa primera de su desgracia, y recordada con pena los lejanos días en que el palacio real brillaba con la presencia y la majestad de HUAYNA-CAPAC; comprendía que esos días no volverían más, y temía, institivamente, que en lugar de ellos, vendrían otros de mayor desolación para él. (101) La desgracia había unido intimamente a Rava-Ocllo y a Huascar; heridos los dos por la misma fatalidad, abandonados por el Inca, viendo usupados sus derechos, sufrían igualmente la Coya protestaba con energía, sin conformarse con el inevitable despojo; Huascar, bondadoso y mas tranquilo, consolaba a su madre, diciendola que el Imperio sería siempre bastante grande para dos; pero Rava-Ocllo, con la perspicacia de la madre, replicaba que el despojo de Quito sería el principio de una injusticia mayor. -------- Supo Huascar, de manera casual, que en la junta de parientes de palacio, convocada por su madre, varios de los asistentes habían estado groseros con Rava-Ocllo. Perdió el principe su natural moderación; buscó personalmente a Atimusca, a Capana y a Chauqui-Auqui; se apoderó también de Ambato, príncipe Seyri, que había venido al Cuzco para acusar a la Coya, e hizo encerrar a todos en el fuerte de Ollantaitambom custodiados por una guarnición de su confianza. Varios nobles Scirs habían acompañado a Ambato en su viaje al Cuzco; pero habían sido mas discretos que él en sus acusaciones, Huascar los condenó a que permaneciera un año en la capital, sin salir de ella, y cuando fuesen a la calle, llevarían siempre una piedra en la espalda. (102) Los nobles Seyris enviaron un comisionado a HUAYNA-CAPAC, apelando de la sentencia de su hijo, y resolviendo permanecer dentro de sus casa, sin salir de ellas, hasta que llegase la contestación del Inca, la contestación no llegó; y cansados los Seyris de su largo encierro, tuvieron que resignarse a cumplir la sentencia, llevando cada uno en la espalda una piedra de los dos libras de peso cada vez que salían de sus casas. Ambato permaneció en Ollantaitambo hasta la muerte de HUAYNA-CAPAC, siendo entonces reclamado por Atahualpa; puesto en libertad, marchó a Quito con sus compañeros, ellos serían muy pronto los instigadores de la lucha odiosa entre Huascar y Atahualpa. CAPITULO XXI TUMIPAMPA Con la enfermedad de PACCHA, que la invalidó para la vida activa y brillante de la corte, se apagó, para el Inca, la luz del palaciio de Quito. Las otras mujeres de su serrallo hicieron inútiles esfuerzos para reemplazar a la princesa, que había sido de gran carácter, de pasiones vehementes y firme voluntad; ninguna de ellas era tampoco de sangre verdaderamente real, como PACCHA. Al disgusto que tuvo el Inca por la decadencia de la princesa, vinieron a agregarse otras mortificaciones: las desagradables noticias que le vinieron del Cuzco, tanto de la Coya como de Huascar, y los frecuentes chismes de las muchachas del palacio, que le importunaban en las horas de las comidas y en los momentos de intimidad. -Padre, decía una, la Rolla está queriendo reemplazar a la princesa. -Señor, decía otra, Cocachi le guardaba a Cunti-Mayta las humintas envenedadas. -Hijo del Sol, mis compañeras me maltratan porque yo te defiendo siempre. -Tayta, anda diciendo que la chicha que tomó PACCHA estaba también envenenada... -Eso no es cierto, dijo el Inca; Dassa tomó la misma chicha y no se ha envenenado. -Dicen que han visto a Dassa y a la Llica cuando cambiaron los vasos. Un día se fastidió HUAYNA-CAPAC, y resolvió regresar al Cuzco, haciendo en su viaje una larga visita a Tumipampa. Salió de Quito, después de muchos años de residencia en esa ciudad, encargó a aToparpa el cuidado de su madre, y dejó a su predilecto Atahualpa al frente del gobierno, como representate suyo. Triste fue la despedida de PACCHA: recordó HUAYNA-CAPAC los años felices, los mejores de su vida, pasados en compañía de la princesa; y ahora la pobre mujer, sin darse cuenta de lo que ocurría, recibía con indiferencia los abrazos de su antiguo querido y señor... -------- Muchas viudas dejó el Inca en su palacio, cuando salió de Quito; ¿que hacer con ellas? -¿Qué hacen en el Cuzco, en este caso? preguntaron las mujeres. Esa era la pregunta obligada en cada caso nuevo que ocurría. Los cuzqueños, que estaban en Quito, explicaban lo que se hacía en la capital en las circunstancias consultadas, y entonces se imitaba en Quito lo que se hubiera hecho en el Cuzco; pero el caso actual era sin precedente. Cuando el Inca dejaba su palacio del Cuzco era siempre con la intención die volver a él; y todo seguía en el mismo orden hasta su regreso. Si el Inca moria, las mujeres se quedaban en la casa, o se distribuian entre las varias casa reales que existían en la capital; porque el nuevo Inca hacía construir nuevo palacio para él; pero en Quito había solamente una cassa real, y deseando Atahualpa, que ya era un mozo de veinte y cuatro años, tener su corte propia, no quería conservar las mujeres de su padre. Entre estas había unas veinte muchachas que exigieron ser distribuidas entre los jóvenes nobles, como esposas preferidas, y fué tanto el tumulto que armaron, que Atahualpa se vió obligado a complacerlas, y las repartió entre los mozos nobles, que las aceptaron como una distinción honrosa; las victimas, en esta ocasión, fueron las mujeres anteiores de sus mozos, que quedaro, casi, en la condición de divorciadas, (Según el historiador Cevallos los quiteños podían divorciarse por la mas leve causa). -------- Los aires vivificantes de Azuay, la belleza de los campos de Tumipampa, y la acogida entusiasta que le hicieron los Cañaris, alegraron nuevamente el corazón de HUAYNA-CAPAC. Se dirigió a su bello palacio de Inga pirca, y allí le esperaba una sorpresa, que fue muy de su agrado. Cuando se extendió por el país la noticia de la enfermedad incurable de PACCHA, que ya no era jóven, temieron los nobles Seyris y Cañaris perder la protección que habían disfrutado por la influencia de la princesa; y cuando supieron que el Inca se dirigía al Cuzco, temieron también que no regresase más, y entonces perdería Quito todas las ventajas que había alcanzado, como residencia del rey y de su corte. Se propusieron aquellos personajes, como un medio salvador, buscar una joven de gran belleza y de familia noble, para ofrecerla a HUAYNA-CAPAC, y radicar así nuevamente a este en el país; la encontraron en la provincia de los Paltos; la hermosa TANGA, hija del cacique de Colaisaca. Elegantemente vestida, adornada con esmeraldas y dijes de oro y plata, la halló el Inca instalada en Ingapirca, esperandole: alta, gallarda, de ojos negros y cariñosos, inteligente y dulce, fué una sorpresa agradable para HUAYNA-CAPAC, quien la encontró tan guapa, que la comparó con un pedazo de cielo del estio. El anciano rey conservaba sus hábitos galantes. -¿De quien eres hija? le preguntó el Inca. -Soy hija de Pascoy, cacique de Colaisaca. -Has venido con el consentimiento de tu padre? -Mi padre me dijo: tú vas a ser mujer del Inca, y vivirás en le palacio de Ingapirca, y no en la choza de Colaisaca. -¿Tú has venido contenta? -Me han dicho que tú tratas bien a tus mujeres. El Inca dispuso un banquete para agasajar a Tanga, y la hizo ricos obsequios. -------- TANGA fue la estrella del palacio; llegó a tener tanta influencia sobre el Inca como la que PACCHA había disfrutado en los primeros años de su matrimonio: los nobles Seyris y Cañaris quedaron muy contentos al encontrar un firme apoyo para sus pretensiones en la nueva favorita. Entonces se propusieron impedir el viaje del Inca al Cuzco, halagándole con fiestas y homenajes. Conversaba un día HUAYNA-CAPAC con pedazo de cielo, y la entretenía con mucha axactitud, cuando la habló de las grandes cacerías que se afectuaban en la capital del imperio. Entusiasmóse la muchacha, y rogó al Inca que dispusiese una de esas cacerias en Tumipampa, para disfrutar de un espéctáculo, que ella nunca había visto. -Tumipampa no es lo mismo que el Cuzco, la dijo el Inca: aquí no hay, en los campos, la multitud de llamas, alpacas y vicuñas, que dan interés a los cacerías en la capital: allá se cazan veinte mil, o treinta mil, de esos animales, cuya lana se aprovecha para repartirla al pueblo, y cuya carne se sala, para hacer el charqui (tasajo) que se distribuye también para que todos coman carne, y aún puedan guardar para todo el años. -Pero aquí hay otros animales, le dijo TANGA, que pueden aprovecharse también. Sonrió el Inca, y para complacer a su amada, ordenó los preparativos de una gran cacería. Salió a reconocer personalmente el campo, examinó toda la área que podía abrazar la fiesta; eligió el lugar apropósito para el encierro de la caza; mandó construir los pequeños puentes, necesarios para comunicarse fácilmente en algunas direcciones; hizo limpiar el campo de los grandes obstáculos wue podían obstruir el paso; y ordenó que se alistasen 20.000 indios, número que juzgó suficiente para rodear la área escogida. Hechos los preparativos, dispuso la construcción de un pabellón, en una eminencia del terreno, de donde se pudieran observar las peripecias de la cacería; invitó a muchos personajes a la fiesta; y en una bella mañana de primavera, envuelta TANGA en rica mant de vicuña, fue con el Inca a presenciar el espectáculo. Cien hombres armados formaban la guardía. -------- Veinte mil hombres, provistos de palos y de lanzas, dirigidos por diestros cazadores cuzqueños formaron un cordón al rededor del terreno escogido (103): vigilantes los cazadores, marcharon cantando, dando terribles gritos, reduciendo y estrechando mas y mas el círculo, ocurriendo, de rato en rato, escenas emocionales: ya era un jaguar perseguido, que trataba de volver a su guarida, y viendo cerrado el camino, acometía a los indios más próximos, para romper la línea y escapar se concentraban los indios en ese punto, y herían a la fiera con sus lanzas y sus palos; a veces, un zarpazo acertado rompía la línea, y escapaba el jaguar en carrera velox; si el jefe de esa sección creía que el fracaso provenía de torpeza o cobardía de algún indio, se le castigaba rudamente, y en todo caso seguía el avance, acompañado de una gritaría infernal: a veces, dicen algunos cronistas, las aves que volaban en esa región, caían al suelo, atontatadas por la algazara de los indios; otra veces, grandes serpientes, acosadas en su fuga, volvían sobre sus perseguidores, y envolvían en sus anillos a los pobres indios, que perecían sofocados; los zorros se escurrían entre las piernas de los cazadores; los conejos, abundantes en esa región, escapaban por los ´pies de los indios, quedando muchos muertos a palos, avanzando otros con los venados, los ciervos, las perdices, aumentando su número a cada paso, y comcentrándose en el terreno designado para encierro. Embelesada TANGA, seguía el proceso de la cacería, deseando correr ella también tras los venados y conejos, y abandonar su tranquilo pabellón. Al medio día se sirvió el ligero almuerzo que se tomaba en esas ocasiones. En la tarde, habían recorrido los indios toda la área señalada, y formando, con sus cuerpos, númerosos círculos concéntricos, encerraron las piezas cazadas, que ya no puedieron escapar. Las fieras y los animales dañinos se mataron al momento: vino luego su turno a los ciervos, conejos, perdices, &, que se inmolaron igualmente, no en inmenso número, como pasaba en las cacerías cuzqueños; pero sí formando varios centenares, que permitían hacer alguna distribución de carne entre los fatigados ccazadores. Fue aquel para TANGA un día de felicidad, y regresó a Ingapirca dando gracias al Inca por su amable complacencia. (104) Los nobles Cañaris, que habían asistido a la cacería, regresaron a sus casas convencidos de que el Inca no volvería mas al Cuzco: se quedará en Ingapirca, decían, encadenado por la bella TANGA; Tumipampa será entonces la verdadera capital del Imperio. En pocos años será una ciudad superior a Quito, y tan rica como el Cuzco; nunca perderá su brillante posición, porque está mejor situada que las otras dos ciudades. Así pensaron los Cañaris. Alegres con esa perspectiva, celebraron con un banquete la supuesta permanencia del Inca en su territorio, y cuando estuvieron embriagados por la chicha, ya prohibidad por HUAYNA-CAPAC, y sacrificaron a un niño de dos años en homenaje a sus dioses protectores. (105) Supo el Inca el acto criminal de los Cañaris, que sacrificaron a un niño infringiendo sus leyes. Castigó severamente a los culpables, y dispuso que, en adelante, se empleasen los cuyes domésticos (cochinillo de Indias) para los sacrificios religiosos, práctica que por muchos años siguieron los Cañaris. CAPÍTULO XXII CONGOJA DEL INCA Pasadas las fiestas de la cacería, pasaron con ellas los últimos días felices del gran Inca peruano. Recibió luego HUAYNA-CAPAC diversas noticias que contristaron su espíritú. Llegó primeramente de la costa el cacique Machala, acompañado por varios indios, venidos todos para anunciar al Inca que unos hombres blancos, barbados, que recorrían el mar en grandes huampus (naves), que navegaban sin remos, habían aparecido nuevamente en las costas del Tahuantinsuyo, y que habían desembarcado algunos en Tumbes, viéndolo y examinandolo todo, preguntando por el rey del país, por su riqueza y por su ejército. Era este el tercer aviso que recibía HUAYNA-CAPAC de la llegada de los Españoles a la costa del Perú; y en esta vez eran tan precisos los pormenores que no podía ponerse en duda la noticia. Alarmado el Inca, oyó con atención todas las relaciones, y se interesó vivamente por conocer los detalles. Le informaron que los hombres blancos, recién llegados, eran hermosos, de buena presencia; que parecían valerosos; que usaban armas terribles, todas de brillo resplandeciente: unas sonaban como el trueno, y mataban como el rayo; otras eran hojas de metal muy duro, afiladas y puntiagudas, mas fuertes y mas poderosas que todas las armas de los incáicos; le dijeron que esos hombres tenían una religión que no comprendía, pero que, según parecía, ellos mismos habían matado a su dios; que usaban vestidos vistosos, de formas y de telas desconocidas; que montaban sobre grandes animales furiosos, que corríian atropellando cuanto encontraban a su paso; que tenían afición particular por el oro, y que todas sus preguntas terminaban siempre con prolijas averiguaciones de los depósitos de ese metal. Oyó consternado HUAYNA-CAPAC las extrañas noticias; comprobó su exactitud preguntando separadamente a cada uno de los indios recién venidos, y convencido de la realidas de esos hechos, se afligió inmensamente, considerando la llegada de esos hombres misteriosos como el principio de la ruina inevitable de su imperio. (106) Simultáneamente llegaron chasquis del Cuzco, anunciando raros acontencimientos ocurridos en la capital: venían enviados por los nobles cuzqueños para indicar al Inca la necesidad de que regresase a la ciudad, para tomar medidas que impidiesen el cumplimiento de los fatídicos anuncios. Refirieron que se había visto, durante varias noches, un gran cometa, que atravesaba el cielo de Occidente a Oriente; los adivinos consultados habían declarado que ese cometa anunciaba la invasión del imperio por hombres extraños, que vendrían por el mar; le contaron también que en varias ciudades del reino se habían sentido temblores repetidos; los divinos habían dicho que ese era el anuncio de un gran trastorno en todo el imperio; le dijeron que sobre la plaza del Cuzco volaba en una tarde una águila, y que, de repente, cinco cernicalos la atacaron, y la picaron furiosamente hasta que el águila cayó moribunda en medio de la plaza,a los pies de varios nobles que estaban presenciando ese extraordinario suceso. (107). -¿Cómo han explicado eso los adivinos?, preguntó HUAYNA-CAPAC con interés. -No han podido explicarlo, contestaron los chasquis. Pero la verdad era otra: los adivinos habían dicho que ese fenómeno anunciaba una gran desgracia: la muerte del Inca, asesinado por hombres extrangeros y rapaces. HUAYNA-CAPAC comparó las noticias recibidas de la costa con los acontecimientos ocurridos en el Cuzco, y encontró que unos y otros coincidían en anunciar la ruina del imperio. Convocó a los personajes y capitanes, que estaban en Tumipampa, para formar un consejo que deliberase sobre la situación. En la junta reunida, todos procuraron tranquilizar al Inca, que estaba muy excitado: le diljeron que la presencia de unos pocos extranjeros no podía ser una amenaza sería para un imperio sostenido por millares de soldados aguerridos; que todos convenían en los hombres blancos, recién llegados, eran mortalles, lo mismo que los hombres del Tahuantisuyo, y que en un combate moririan igualmente de una y otra parte, quedando victoriosos lo que hayan sudo mas numerosos. HUAYNA-CAPAC escuchó atentamente todas las opiniones, que no alcanzaron a tranquilizarle. -Hay una antigua tradición, les dijo, que ha anunciado la ruina del Imperio, después del reinado del duodécimo inca. Yo no puedo temer por mi persona, porque la tradición se refiere claramente a mi sucesor, y porque yo tengo la promesa de Pachacamac, y del oráculo del Rimac, de que triunfaré en todos los combates que sostenga, y así se ha cumplido hasta ahora; pero mis hijos no reinarán tranquilamente, y mi vasto imperio, formado con el esfuerzo de mis abuelos, y con el mío, será arruinao por unos extrangeros que se harán dueños del país. -Eso no es posible, señor, dijeron los nobles. -El Inca Viracocha, continuó HUAYNA-CAPAC, anunció la reuina de este reino, y esa predicción se ha mantenido a través de los años, no solo por la tradición, sino también por la estatua de piedra que hizo construir Yahuar-Huacac, para recordar a los incas, sus sucesores, que el imperio sería arruinado, por unos hombres blancos, que vendrían por el mar, valerosos y con armas formidables, que nos lllevarían ventaa en todo, La noticia que han traido el cacique Machala, y los hombres que con él han venido, pinta a los extrangeros llegados, exactamente como lo predijo Viracocha. (108) -Sería conveniente ver a alguno de esos extrangeros, para conocer bien el peligro que nos amenaza, dijo uno de los nobles del Consejo. -Nada hay mas fácil, repuso el cacique Machala, que asistía también a la junta. Los hombres blancos se han ido en su nave; pero han dejado en Tumbes a dos de sus compañeros. Cualquiera puede ir allá para verlos. -No, dijo HUAYNA-CAPAC, tú mismo, Machala, te pondrás mañana en viaje para Tumbes, y traerás a los dos hombres blancos. Diles que el Inca quiere verlos; que no tienen nada que temer, que yo les dejaré regresar a la costa, después de verlos. Si no quieren venir voluntariamente, tráelos por la fuerza; pero con toda consideración. Todos aplaudieron la determinación de HUAYNA-CAPAC, deseosos ellos tambien, de conocer y examinar a los hombres misteriosos, como ya se llamaba por todas partes a los Españoles desembarcados en Tumbes. -------- TANGA llegó a informarse de los graves sucesos que afligían al Inca: Observó primero su profunda melancolía; oyó luego la relación de Machala y de sus compañeros; supo la llegada de los chasquis del Cuzco, y sus extrañas noticias, y no quedó indiferente a la consternación que había en el palacio. Ella también se entristeció, y por varios días pensó, buscando afanosamente un remedio para la situación. Cuando creyó haberlo encontrado, se acercó al Inca, procuró consolarlo, repitiendole lo mismo que los nobles habían dicho: si el imperio disponía de un numeroso ejército aguerrido, ¿Porqué temer a cuatro extrangeros? -Los hombres blancos son seres superiores a nosotros, contestó HUAYNA-CAPAC; sus armas suenan como el trueno y matan el rayo. -Si tú me dejas hablar, repuso TANGA, yo te voy a decir de que manera se puede evitar la ruina de tu imperio. No te aflijas, y dame permiso para hablar, porque yo he pensado mucho lo que puede hacer en este caso. -Habla, la dijo el Inca. -Padrecito, prosiguió TANGA, los hombres blancos quieren oro. Si cuando ellos regrgesen a Tumbes, encuentran el oro que buscan, lo tomarán a la fuerza, y seguirán buscándolo por todas partes, y a, todas partes llevarán la ruina; pero si tú ordenas que todo el oro, toda la plata, y todo lo que parezca oro, todo se esconda, todo se guarde en lo profundo de la tierra, en las grutas, en los abismos, para que no se encuentre oro en ninguna parte, entonces esos hombres codiciosos se desalentarán. verán que sus esfuerzos y sus trabajos son perdidos, que aquí no hay lo que ellos necesitan, y desesperados, pelearán entre ellos, y se matarán, y desaparecerán, como desaparecieron los antiguos gigantes de Manabi. Ordena pues, padrecito, que escondan todo el oro y toda la plata, y sigue el consejo de la mujer que te ama. Sonrió HUAYNA-CAPAC, y por toda contestación acarició con su mano derecha el cabello negro y lustroso de TANGA. La muchacha no se desalentó: trató el asusnto con personas de su confianza; envió comisionados a Tumbes para que ordenasen al curaca, y a los vecinos del lugar, que enterrasen o escondiesen todo los objetos de oro o plata que tuvieran, a fin de que, los hombres blancos, a su regreso, no encontrasen lo que tanto deseaban. Se cumplieron sus órdenes, y no quedó en Tumbes vasija de oro a la vista: todas fueron enterradas o trasportadas. Cuando pocos años después, regresaron los españoles a ese puerto, se sorprendieron de no encontrar, en ninguna parte, las piezas de oro que habían visto en abundancia en su primera visita a ese lugar, y aún la misma población les pareció arruinadas. (109) Pero las facilidades de TANGA no iban mas allá; las riquezas del imperio permanecieron ostensibles en todas partes, a excepción de Tumbes. CAPÍTULO XXIII LOS ESPAÑOLES EN TUMBES Cuando el conquistador Francisco Pizarro llegó a Tumbes por segunda vez, en su viaje de exploración, encontró la misma cordial acogida que había reibido en su primera visita. Entonces habían desembarcado allí varios españoles, para reconocer el lugar e informarse de sus recursos y riquezas. Los indios habían recibido con admiración a sus extraños huespedes: hombres blancos, barbados, de arrogante aspecto, brillantes con sus atavíos militares, hablando una lengua desconocida, viajando en el mar en grandes casos de forma rara, eran condiciones suficientes para excitar la curiosidad de ese pueblo cándido, inocente, pueril. Con los españoles bajo a tierra un negro, sujeto curiosisimo para los indios, porque creyeron que estaba pintado; lo llevaron al río, le hicieron lavarse, ellos mismos le refregaron el cuerpo, y viendo que no se desteñía, y que el negro alegre, se prestaba a todas las pruebas, enseñando en su risa blanca dentadura, le creyeron un ser sobrenatural, digno del mayor respeto. Observaron también, atentamente, a losm hombres blancos, verdaderos hijos del sol, en su opinión. Les ofrecieron viveres, frutas dellugar, y cuanto tuvieron a la mano; les instaron para que se quedasen en el pueblo, con la promesa de suministrarles cuanto pudieran necesitar, inclusive mujeres. Recibieron con agrado los obsequios de los españoles, entre ellos un gallo, que cantó en el pueblo, llenando de sorpresa a los indios; preguntaron que cosa decía el gallo, y rogaron al traidor Felipillo, indio peruano que viajaba con los españoles, y que ya había aprendido su lengua, que tradujera el canto del hermoso animal. Fue, por fin, la primera llegada de los españoles a Tumbes, un acontecimiento feliz para los pobres indios, que en su candor infantil no sospechaban la funesta misión de sus fingidos amigos. --------- En la segunda visita de Pizarro, fue cuando el español Alonso de Molina, uno de los trece famosos de la isla del Gallo, y el marinero Ginés, encantados con el buen carácter de los indios y con sus magníficas promesas, se decidieron a quedarse en Tumbes, y establecerse tranquilamente allí, sin lanzarse nuevamente a la vida azarosa del aventurero explorador. Sobre todo, en vez de ser sujetos oscuros, entre los suyos, serían personas de distinción, y especialmente consideradas, entre los indios. Pidieron permiso a Pizarro para quedarse en tierra, y el conquistador, después de meditar largo rato su respuesta, les dijo: -Quedaos: haced un estudio detenido de las costumbres de estos indios, para que, a mi regreso, podais darme los informes necesarios y servirme de guía; aprended bien la lengua de estos hombres, para que seais nuestros intérpretes de confianza, y no necesitemos los servicios de falso e hipócrita Felipillo. -Tendréis a vuestro regreso, contestó Alonso de Molina, una razón exacta de los indios para conocerlos bien. -Quedaos con Dios, contestó Pizarro despidiendolos. --------- Una vida nueva y regalada comenzó para Molina y Ginés: el curaca los alojó en casa espaciosa, con las comodidades que usaban los indios; allí conocieron los dos huéspedes las delicadas frutas del lugar, la chirimoya, la palta, la papaya: allí recibieron diariamente provisiones escogidas, y tuvieron a su servicio numerosos indios, todo gratuito, sin que les costase ni el trabajo de pedirlo. Cayeron estos españoles a Tumbes como soberanos a sus dominios, a pesar de que encontraron en esa tierra pobladores que eran el reverso de sus propias personas: ellos, impávidos y valerosos; los indios tan indiferentes en asuntos religiosos como en la apreciación del oro, que no tenía valor monetario en el Tahuantinsuyo; las prácticas religiosas eran, para los indios, simplemente la ocasión de una fiesta, el oro no era mas que un objeto de adornos; ellos comilones, los indios sobrios; ellos francos y altivos, los indios reservados y humildes; ellos, heróicos aventureros, lo indios, indolentes y sedentarios; solamente en las aficiones eróticas se confundian unos y otros, llevando la ventaja el indio. Diariamente se alternaban partidas de hombres y mujeres, que se reunían delante de la casa de los dos españoles, y a los gritos de "aquí están los amigos", "aquí están los amigos", organizaban uno de los bailes del país para distracción de sus huéspedes; todo el día duraba la música desagradable de sus tambores y flautas su canto estrepitoso era incesante, y con la galantería de un pueblo civilizado, tendían en el suelo sus mantas y sus llicllas, formando con ellas un asiento incómodo y mullido para Molina y Ginés. Con su genial franqueza solía decir el marinero Ginés recorría a veces la costa inmediata, siguiendo las balsas de los indios, en sus viajes a los pueblos vecinos. Alternaba todas estas diligencuas como sus campañas amorosas: el curaca le había dado una muchacha como compañera; pero él procuraba conquistar las que eran de su gusto, especialmente a Cota, lozana muchacha, mujer del pescador Toloba. Desde la primera vez que llegó Molina a Tumbes vió a esta muchacha y se enamoró de ella; tal vez esta afición contribuyó a su decisión de quedarse allí. (110) Cota se vió perseguida por el español, y aunque reconoció que era este un mozo arrogante, muy superior a Toloba, infeliz pescador, no quiso corresponderle en ninguna forma; al contrario, viendo que Molina seguía asediándola, dió aviso a su marido para que la librase de esa persecución. El marinero Gines, hombre tranquilo y menos galante que Molina, aconsejó a este que desistiera de su empeño amoroso. -Esto no acabará bien, le djo; estaís amenazando nuestra tranquilidad. -No temais, contestó Molina; la muchacha me quiere y será mía; pero es hipócrita y disimulada, como son todas las indias. -Lo que os digo es que estos amores culpables son siempre la causa de las desgracias. Aquí nos dan casa, alimentos, buen trato, mujer; ¿Porqué queréis hacer daño a un pobre indio, quitandole su compañera? -La iglesía no los ha casado; por consiguiente Cota no es su esposa, sino su querida, y yo tengo tanto derecho a ella, como lo tiene él. -Haced como os parezca; pero lo que quereís hacer es injusto. Toloba, advirtió por su mujer, comenzó a buscar una ocasión de hacer daño al español; este esperaba diariamente la tarde, cuando el indio salía a pescar, para dirigirse a la casa de Cota; pero la muchacha procuraba estar acompañada cuando Molina llegaba. El indio regresaba a veces del mar antes de la hora acostumbrada, y solía encontrarse con el español en la puerta de su casa. Callaba Taloba; pero los celos y el odio amargaban sus horas, y ya tenía condenado a muerte al audaz y porfiado enamorado. ------ Tres meses habían pasado desde que Molina y Ginés se establecieron en Tumbes, cuando llegó Machala, acompañado del curaca del pueblo, que le servía de intérpre; llegaron en mala hora a interrumpir la vida regalada de los dos españoles. Recibierom estos la inesperada l visita del comisionado regio, y quedaron perplejos cuando oyeron el objeto de la embajada. -El gran Inca HUAYNA-CAPAC, les dijo Machala, os saluda por mi conducto, y os invita a ir a su palacio de Tumipampa, porque desea conoceros y obsequiarlos allí. Tengo orden de acompañaros, dandoos la comodidades que querráis, y ofreciendoos, a nombre del Inca, traeros de regreso, si esa es vuestra voluntad. Callaron todos largo rato, hasta que Molina dijo, dirigiendose a Ginés: -¿Qué pensáis de esto, camarada? -No ,e place el convite, dijo Ginés; mientras estemos en la costa tenemos la puerta cerca; pero una vez internados, la salida puede ser dificil. -Yo no creo así, repuso Molina; aquí la gente es buena, y no ha de hacernos daño.Me parece que este viaje nos enseñará muchas cosas, y es muy probable que sea la fuente de nuestra: si el Inca es tan rico, como dicen, ya le sacaremos una buena tajada. Pensadlo bien, para contestar al indio; yo acepto el convite, aunque tenga de ir solo. -Yo no puedo abandonaros, dijo Ginés; si vais con el indio, yo he de acompañaros; pero, al menos, pedidle alguna garantía. -¿Qué seguridad nos daís, preguntó Molina a Machala, de la verdad de tu comisión; y de tus sanas intenciones. -La palabra del Inca es la mayor de las grantías; y en cuanto a la verdad de mi encargo, dijo Machala, aquí teneis la señal que ha recibido del mismo HUAYNA-CAPAC para que, en todas partes, me reconozcan por enviado suyo. Y enseñó un pedazo de hilo rojo, arrancado de una franja del templo del Sol. El curaca se levantó respetuoso a la vista del hilo sagrado, y explicó a los españoles la significación y la importancia de ese precioso talisman. Convinieron entonces Molina y Ginés en irse con Machala, y así se lo dijeron, previniendole que, después de visitar al Inca en Tumipampa, habría de acompañarles nuevamente en su regreso a Tumbes; porque allí los había dejado su jefe, y allí habría de encontrarles. Todo el pueblo supo en seguida la gran noticia; comenzaron los preparativos para el viaje, que duraron varios días, y hubo generalmente un sentimiento de pena por la partida de los españalos, temiendo que no volviesen mas. Abundaron entonces los obsequios a los hombres blancos; se cambiaron protestas de amistad y cariño, y fue largo y afectuoso el cacharpari. (despedida). Marchó, por fin, una recua de llamas, cargadas con provisiones y útiles diversos, y trás ellas una partida dy porze indios para el servicio. Astutamente consiguió Taloba, el marido de Cota, alistarse en la comitiva, con el propósito de seguir a Molinam sin ser visto por él, y continuar el viaje hasra encontrar una ocasión propicia para matarle. Cuando salieron del pueblo, acompañados por el curaca y por muchos vecinos, buscó Molina por todos lados la bonita cara de Cota, para despedirse de ella: pero no la encontró. Cota, oculta tras un árbol, vió la partida de los viajeros, y cuando, a la distancia, comenzó a desaparecer la arrogante figura del español, del tenaz galán que tanto la había perseguido, salió el llanto la afligida muchacha. CAPÍTULO XXIV MUERTE DE HUAYNA-CAPAC Quebrantado HUAYNA-CAPAC por la noticia de la llegada de los españoles, sintió decaer sus fuerzas, al extremo de no poder asistir a las grandes fiestas del Raymi, que se celebraban en ese mes en Tumipampa, siguiendo los usos y prácticas religiosas del Cuzco. (111) TANGA estaba alarmada, tanto por la salud del Inca cuanto por su propia suerte; porque si moría HUAYNA-CAPAC, ella perdería su brillante posición, y volvería a la vida oscura y monótoma que había llevado en Colaisaca. Consultó con Nitaya, que iba frecuentemente a Ingapirca, para infomarse de la salud de su antiguo amante. -Si el Inca muerte, contestó Nitaya, todos se olvidarán de ti: en mi juventud yo fui la preferida de HUAYNA-CAPAC, y todos me consideraban como si fuese la Coya verdadera; pero cuando la malvada PACCHA me hizo salir del palacio, mi vida se volvió solitaria y triste como una noche en la puna. Yo te aseguro que una mujer, si no es la Coya, debe morir cuando pierde el amor del Inca. -Y tú, ¿Porqué no te mataste al salir del palacio? -Pensé matarme; pero no quise darle ese gusto a la malvada PACCHA. -Yo creo que moriré, si muere el inca; pero moriré de dolor. -No creas; el dolor del alma alimenta y alarga la vida; cuando el Inca muere, sus queridas deben matarse, si tienen vorgüenza y valor. TANGA, que era joven, se afligió con el rudo consejo. -------- HUAYNA-CAPAC siguió con alternativas en su salud, sin que sus medicos pudieran curarlo; pero un día, que se creyó mejpr, fue a bañarse a un lago, cerca de Ingapirca, donde solía ir, atraido por la limpieza y suave temperatura de sus aguas. Se dió un ligero baño, sin encontrar el agrado que siempre había tenido en él, y al salir del lago se sintió mal. Fue preciso llevarlo en hombros a su palacio en medio de la consternación general. Dos días después conoció HUAYNA-CAPAC que se acercaba a su fin: llamó a su habitación a varios parientes y personajes del lugar, y a otros venidos de Quito para visitarle, y delante de ellos declaró su voluntad para que la transmitiesen a todo el imperio: dejaba a su hijo Huascar el reino de Cuzco, como lo había heredado de su padre Tupac-Yupanqui; a su hijo Atahualpa, dejaba el reino de Quito, que parecía corresponderle, como descendiente de los reyes Seyris; encargó que gobernase los dos hermanos con justicia y en armonía, ayudándose uno a otro cuando fuera necesario: dictó otras disposiciones, pero no hizo en ese acto ninguna alusión a la llegada de los hombres blancos. El gran Inca, que había sido siempre severo en el cumplimiento de leyes, falló en esta ocasión: fué su testamento un acto impolitico, principio del derrumbe de su imperio; infringió la ley que designaba al primogénito legítimo como heredero universal del reyno; se apartó de lo justo y lo legal, acatando sin resistencia la orden del destino, deidad implacable de los antiguos... y de los modernos. Concluido el testamento, TANGA, muy afligida, se acercó al Inca para atenderlo, para halagarlo con sus demostraciones de cariño, sin abandonarlo un momento: arrodillada recibió las últimas caricias de HUAYNA-CAPAC, sus últimos consejos, y su último suspiro en una tarde de Diciembre de 1527. (112) Murió HUAYNA-CAPAC, y con él terminaron los días gloriosos y felices del imperio de los Incas. -------- La muerte del gran Inca produjo em su reino una explosión de dolor. En varias direcciones salieron los chasquis, llevando la triste noticia, que en pocos días se propagó de Norte a Sur del imperio, moviendo a toda la población a exhibir su sentimiento con quejidos, lamentos, llantos, y distintas manifestaciones de pesar, sinceras en parte, por el respeto y la veneración que el Inca supo inspirar; exageradas y fingidas en otra parte, por el carácter y la condición del indio. TANGA había amado a HUAYNA-CAPAC, no con la pasión impetuosa de PACCHA, propia entre dos jóvenes, sino con la veneración debida a un rey buenp. A su muerte pensó en el desamparo en que ella quedaba, en la vida triste que la esperaba, en los consejos crueles de Nitaya; pero luego le ocurrió que sería realmente una cobardía vergonzosa sobrevivir a su señor, y después de llorarlo sinceramente, se acercó al cadáver, sse arrodilló ante él, y en un esfuerzo de energía se clavó en el corazón el histórico tupu de Rava-Ocllo, que había recibido del Ynca en un día de confidencias. Antes que TANGA, se habían sacrificado muchas personas para acompañar a HUAYNA-CAPAC en su viaje a la brillante mansíon del sol, su padre. Millares de personas, dicen algunos historiadores, se mataron ante la tumba de este Inca, dando prueba evidente de su pesar y de su adhesión. (113) El cadáver de HUAYNA-CAPAC fue embalsamado en Ingapirca; su corazón fue depositado en el templo del Sol en Quito, como había dispuesto el Inca en su testamento; sus restos fueron llevados al Cuzco, para depositarlos al lado de sus padres. Una procesión monumental acompañó el cadáver real en su viaje de Tumipampa al Cuzco; en cada jornada se agregaban al cortejo fúnebre millares de personas que, de todas partes del país acudían al camino, atraidas por la noticia, y seguían a la comitiva hasta llegar a la capital. Fué entonces un espectáculo grandioso: los millares de indios que acompañaban el cadaver, aumentaron sus manifestaciones de dolor, y fueron secundados por los vecinos del lugar, que siguieron el estrepitoso clamor. (114) Huascar y los otros príncipes recibieron el cadáver del Inca y lo acompañaron al templo del sol, donde quedó instalado junto a los restos de su padre Tupac-Yupanqui. Poco tiempo permaneció el cadáver del gran Inca en ese lugar. (115) HUAYNA-CAPAC dejó numerosa descendencia, mas de cien hijos e hijas, según sus biógrafos: unos murieron por orden de Atahualpa, otros sucumbieron en manos de los españñoles: esa es la version más general de los historiadores; sin embargo, uno de estos dejó escrito lo siguiente: Tuvo cien hijos y hijas, y la mayor parte de ellos son vivos. (116) -------- Siguió Machala su viaje con Molina y Gines, regalándolos regiamente en sus comidas, haciendolos transportar en hombros de indios en los pasos difíciles del camino, y llenando fielmente las instrucciones del Inca sobre la comodidad y atenciones que debía prodigar a los hombres blancos. Seguían estos su marcha encantados con los bellos panoramas del camino, con la rica vegetación de los campos, y sobre todo con sus propios proyectos para sacar ventajas de la visita a HUAYNA-CAPAC, volver ricos a la costa, y regresar a España, para gozar tranquilamente de la riqueza adquirida en breve plazo y con poco trabajo. Atravesaron la cordillera, y un nuevo placer encontraron en los aires frescos y puros de las alturas. -¿Cómo traeremos la riqueza a nuestro regreso? preguntó Ginés. -Pediremos al Inca una recua de llamas, y los indios necesarios para su conducción, contestó Molina. -Ahora me parece, dijo Ginés, que la dificultad mayor que encontraremos será la de embarcarnos para España con nuestra fortuna. -Habrá que ceder una parte, para que nos dejen marchar. Y se sucedieron otros diálogos semejantes hasta llegar al pueblo de Oña, en los términos de los Cañaras. Hacía descargar Machala las llamas en el tambo, para pasar allí la nochem cuando llegó el primer chasqui con la noticia de la muerte de HUAYNA-CAPAC; antes de una hora habían llegado dos chasquis más, confirmando la inesperada nueva y dando abundantes detalles de la desgracia. Fué una dolorosa sorpresa para todos. -Tendremos que variar nuestros proyectos, dijo Molina. -Ha cambiado el viento, dijo Ginés. Y, en grupo aparte, consultó Machala con sus compañeros lo que debería hacer en este casos con los hombres blancos. -El Inca los ha llamado, dijeron varios indios; es preciso mandarlos adonde se halla el Inca. -HUAYNA-CAPAC me encargó que los llevara yo mismo, dijo Machala; pero no es justo que yo me mate por llevar a estos hombres. ¿Alguno de ustedes quiere llevarlos? indios; ellos solos pueden irse. -Yo no sé, repuso Machala; el Inca me encargó también que los cuidase, y yo no debo matarles. -El Inca los ha llamado, repitieron los indios. Y, después de un rato de discusión, se retiraron sin resolver nada- -------- Taloba pensó que había llegado el momento oportuno para obrar: observó la habitación que habían destinado para dormitorio de los hombres blancos, y vió que tenía una gran ventana al exterior; se ocultó entonces tras de una ruma de bultos, descargados de las llamas, y esperó pacientemente el momento favorable. Pasada la media noche, penetró Tolaba por la ventana a la habítación de los españoles; buscó y encontró la espada de Molina, desenvainó la hoja con gran cuidado, se acercó a la cama de su rival, y después de asegurarse de que este dormía profundamente, midió bien su golpe, y con toda comodidad degolló a Molina con su propia espada. Despertó al ruido Ginés, vió, por la luz que entraba por la ventana, a un indio con la espada de Molina, y se lanzó sobre él para desarmarlo. Taloba, que esperaba el ataque, recibió a Ginés con la punta de la espada, y atravesándole el pecho, lo dejó caido. Un silencio completo sucedió a esta rápido escena; Taloba vió que los dos hombres blancos estaban muertos, y escapó por la ventana sin hacer gran ruido. (117) Fuera de la habitación, nadie se dió cuenta del doble asesinato que se había consumado. A la mañana siguiente, viendo Machala que los hombres blancos no salían de su habitación, llamó repetidas vecees a su puerta: como nadie contestara, se asomó por la ventana. Quedó aterrado con el espectáculo que vió. Llamó a los indios principales de su comitiva, les hizo ver los cadáveres: tomó en seguida declaraciones a todas las personas que habían dormido en el tambo, y después de oír las negativas de todos a sus diversas preguntas, nada pudo deducir en conclusión. La explicación popular fue la única que se impuso: -El Inca ha vuelto a llamar, en la noche, a slos hombres blancos, y ellos mismos se han puesto en camino. Estos fueron los primeros españoles que muerieron en el interior del Tahuantinsuyo victimas sacrificadas, sin su voluntad, para aumentar el cortejo de HUAYNA-CAPAC en su viaje eterno. -------- NOTAS DE PIE: (1) Diadema o borla. (2) Pájaro de las montañas del Perú. (3)Cieza de León. Crónica del Perú. (4)Garcilaso. Comentarios Reales. (5)La residencia favorita de los incas era Yuncay, distante, cerca de cuatro leguas de la capital. En este delicioso valle, encerrado dentro de los brazos protectores de la cordillera, que lo defendían de los crudos vientos del este, y refrescado por fuentes y arroyos de agua torrentosa, construyeron los más hermosos de sus palacios. Allí, cuando fatigados por el polvo y las labores de la ciudad, deseaban retirarse y gozar en la sociedad de sus concubinas favoritas, vagaban en medio de arboledas y frescos jardines que emitían a su alrededor su suave y embriagador perfume, invitando a los sentidos a un voluptuoso reposo. Allí también se complacían en el lujo de sus baños, surtidos por torrentes de agua cristalina, que era conducida por canales de plata subterráneos hacia las fuentes de oro. Los espaciosos jardines estaban provistos con numerosas variedades de plantas y flores que crecían sin esfuerzo en esa templada región de los trópicos, mientras que, a su lado, otros parques de la clase más extraordinaria estaban plantados, resplandecientes con varias formas de vida vegetal, hábilmente emitidas, con oro y plata. Entre ellas el maíz indígena, el más hermoso de los granos americanos, es particularmente recordado. Prescott, Hist. De la Conquista del Perú. (6) palla, princesa casada. (7)Huinay- Cusi sería más propio; pero algunos conocedores del antiguo quechua, como Garcilaso, escribían Viñay (siempre). (8) Decían al eclipse solar, que el sol estaba enojado por algún delito que habían hecho contra él, pues mostraba su cara turbada como hombre airado. Garcilaso. Hist. General del Perú. (9) Acllahuasi, o casa de escogidas, era la habitación de las vírgenes del Sol. Ingresaban allí las niñas de familias nobles, menores de diez años, y permanecían en la casa durante el resto de su vida, haciendo voto de castidad. Su casa, en el Cuzco, era un palacio esplendido, gobernado por las mamacunas, antiguas vírgenes del Sol, envejecidas en la casa; eran servidas por 500 muchachas, y toda su vajilla era de oro, lo mismo que la del palacio real. La desgraciada que quebrantaba su voto de castidad (caso rarísimo en el Cuzco) era enterrada viva, y el castigo alcanzaba, no solamente a su cómplice, sino a toda su parentela. Es una cosa notable que la superstición hubiese imaginado el mismo suplicio, en Roma y en el Cuzco, para castigar la misma debilidad en las vírgenes de Vesta y en las del Sol». Marmontel. Les Incas. Paris, 1778 (10) Transmutaban de las tales provincias la cantidad de gente de que, de ellas parecia convenir que saliese a las cuales mandaban pasar a poblar otra tierra del temple y manera de donde salían, si fría, fría si caliente, caliente, en donde les daban tierras, y campos y casas, tanto, y más como dejaron. Sarniento. Relación etc. (11) Como los sectarios de Mahoma, que llevan la espada en una mano y el Corán en la otra, así los Yncas del Perú no dejaban alternativa entre el culto del Sol y la guerra. Prescott. Conquista del Perú (12) Tenía un jardín que los terrones eran pedazos de oro fino; y estaban artificiosamente sembrado de maizales, los cuales era de oro, así las cañas como las hojas y mazorcas; y estaban tan bien plantados que, aunque hiciesen recios vientos, no se arrancaban. Sin todo esto tenían hechas más de veinte ovejas de oro (llamas) con sus corderos, y los pastores con sus hondas y cayados que los guardaban, hecho de este metal. Había mucha cantidad de tinajas de oro y de plata y esmeraldas, vasos, ollas, y todo género de vasijas, todo de oro fino. Por otra parte tenían esculpidas y pintadas otras mayores cosas. En fin, era uno de los ricos templos que hubo en el mundo. Sarmiento. Relación etc. (13)Una curiosa tradición de las riquezas de Sacsahuamán (Antigüedades y Monumentos del Perú) cuenta lo siguiente: «Se dice y se cree generalmente que existe una sala secreta en la fortaleza del Cuzco, donde está escondido un inmenso tesoro, que consisle en la estatua de todos los Yncas, hechas de oro. Vivo todavía (año 1553) una señora, Doña Maria de Esquivel, viuda del úllimo Ynca, que ha visitado esa sala, y la he oído contar la manera como fue conducida a visitarla. Don Carlos, el marido de la señora, no sostenía una manera de vivir adecuada a su alto rango. Doña María se lo reprochaba algunas veces, declarándole que había sido engañada al casarse con un pobre indio, bajo el pomposo titulo de Ynca. Le dijo tantas veces que una noche Don Carlos exclamó: Señora; quiere usted saber si yo soy pobre o rico? Verá usted, que ningún Señor ni rey en el mundo, tiene un tesoro más grande que el que yo tengo» Cubriéndole «entonces tos ojos con un pañuelo la hizo dar vueltas dos o tres veces, y cogiéndola por la mano, la hizo caminar una corta distancia antes de quitarla la venda. AI abrir ella los ojos, cual fue su admiración! No había andado más de doscientos pasos y descendido pocos escalones, cuando se encontró en una gran sala cuadrangular, en donde alineados en bancos alrededor del muro, contempló las estatuas de los Yncas, cada una del tamaño de un muchacho doce años, todas de oro macizo. Vió también mucha vajilla de oro y de plata. En suma dijo la señora, ese era uno de los más grandes tesoros de todo el mundo» (14) Sacsahuamán. Antigua fortaleza al N. Oeste del Cuzco. Consiste en tres muros de 1800 pies de largo cada uno, que se levantan uno tras otro, sostenidos por terrazas artificiales, defendidas por parápelos. Los muros están construidos formando ángulos entrantes y salientes, conforme a los principios de la fortificación moderna, con inmensos bloques de piedra calcarea, superpuestos con gran habilidad» The Century Dictionary and Cyclopedia. N. York. 1902. La obra es, sin duda, el mayor ejemplar del estilo llamado ciclopeo que existe en América. E. G Squier. Perú. (15) La demolición de la fortaleza, comenzada inmediatamente después de la conquista, provocó la protesta de más de un Español culto, cuya voz, sin embargo, fué impotente contra el espíritu ríe codicia y violencia. Sarmiento. (16) Se supone con fundamento, que los monumentos de Tiahuanaco son anteriores a la civilización de los Yncas; pero el nombre es netamente quechua, compuesto de las voces tia, siéntate, y huanaco, nombre de un cuadrúpedo congénere de la llama, pero mayor y más veloz que ésta en su marcha. Cuenta la tradicion que un Inca recibió en ese lugar a un chasqui (correo) despachado por los Cañaris. Admiróse el Inca de la rapidez con que el chasqui había hecho el viaje, y viéndole fatigado le dijo cariñosamente Tia, huanacu, (siéntale huanaco) palabras que dieron nombre a ese lugar. (17) Esta ciudad es lo mejor e maior que en la tierra se ha visto, i aun en Indias: e decimos a V. M. ques tan hermosa i de tan buenos edeficios que en España seria mui de ver; tiene las calles por mucho concierto empedradas, i por medio dellas un caño enlosado; la plaza es hecha en cuadra i empedrada de quijas pequeñas todas, todas las más de las casas son de Señores Principales hechas de cantería; está en una ladera de un zerro en el cual sobre el pueblo está una fortaleza mui bien obrada de cantería, tan de ver que por los Españoles que han andado Reinos extraños dicen no haber visto otro edeficio igual al della » Carla del Cabildo de Jauja. Todo labrado de piedra muy prima, que cierto toda la cantería desta ciudad hace gran ventaja a la de España, aunque carecen de teja, que todas las casas sino es la fortaleza, que era hecha de azotea, son cubiertas, de paja, aunque tan primamente puesta, que parece bien. Relación del Primer Descubridor. (18) Labraban primero las (tierras) del Sol, luego las de las viudas, huérfanos y de los impedidos por vejez ó por enfermedad....Labradas las tierras de los pobres, labraba cada uno las suyas,ayudándose unos a otros como dicen a Torna peón Luego labraban las del curaca, las cuales habian de ser las postreras que en cada pueblo o provincia se labrasen. En tiempo de Huayna-Capac, en un pueblo de los Chachapoyas, porque un indio regidor antepuso las tierras del curaca, que era su pariente, a las de una viuda, lo ahorcaron por quebrantador del orden que el Inca tenia dado en el labor de las tierras, y pusieron la horca en la misma tierra del curaca.....Las últimas que labraban eran las del rey.....Las mujeres andaban contrapuestas a los varones para ayudar con las manos a levantar los céspedes,y volcar las raíces de las yerbas hacia arriba, para que se sequen, mueran y haya menos que escardar. Ayudan también a cantar a sus maridos particularmente con el retruécano bailla, (triunfo). Garcilaso. Hist. del Perú. (19) Ropa finísima para los señores Incas, de lana de las vicuñas, y cierto fue tan prima esta ropa, como habrán visto en España por alguna que allá fue luego que se ganó este reino. Los vestidos de estos Incas eran camisetas desta ropa; unas pobladas de argentería de oro, otras de esmeraldas y piedras preciosas; y algunas de plumas de aves, otras de solamente la manta. Para hacer estas ropas tuvieron y tienen tan perfectos colores de carmesí, azul, amarillo, negro y de otras suertes, que verdaderamente tienen ventaja a las de España. Cieza de León. Piezas de lana de la tierra que era cosa mucho de ver, según su primor e gentileza; e no se sabían determinar si era seda o lana, según su fineza, con muchas labores y figuras de oro de martillo, de tal manera asentado en la ropa que era cosa de maravillar. Oviedo. Hist. de las Indias. Los peruanos producían también un articulo de gran fuerza y duración, mezclando pelos de animales con lana; y eran muy expertos en las hermosas obras de plumas etc. Prescott. Conquista del Perú. (20) El Padre Valverde quedó sorprendido cuando volvió al CUZCO en el año 1539, como Obispo de esa diócesis. Tres grandes calamidades habian variado el aspecto de la ciudad: fue la invasión del ejército de Atahualpa, con el consiguiente asesinato de la parentela de Huáscar, casi exterminada entonces; la 2a. la invasión de los conquistadores españoles, con el despojo y la ruina de los templos y edificios públicos; la 3a. la rebelión fracasada del Inca Manco, en laque los indios incendiaron gran parle de la ciudad. El padre Valverde pudo apreciar los estragos de las dos últimas, y escribió al Rey de España: Certifico a V. M. que si no me acordara del sitio desta ciudad, yo no la conosciera». (21) «. . . .pero en todo lo necesario para la vida humana conforme a la costumbre e uso destos indios, todo lo saben hacer indistintamente, de manera que ninguno hay que haya menester a otro, ni pagarle para que le haga lo necesario para su casa ni para sus personas; e aun de lo que no es menester, oficiales hay. e había entre ellos, como plateros y de labrar cosas de palo; pero hacer de vestir y calzar, y una casa, sembrar e coger, todos lo saben; y hacer herramientas e aparejos para ellos; verdad es que su hábito e casas no son de obra muy dificultosa, porque a lo que yo entiendo, es vestido natural y de que debieron usar los primeros, que son estas mantas y camisetas; porque yo los he visto en pinturas antiquísimas»... .etc.. Ondeyardo. Relaciones. (22) Quando en tiempo do paz salían los Incas a visitar su reyno, cuentan que iban por él con gran majestad, sentados en ricas andas armadas sobre unos palos lisos largos, de madera escelente, engastadas en oro y argenteria y de las andas salían dos arcos altos hechos de oro. engastados en piedras preciosas. Caían unas mantas algo largas por todas las andas, de tal manera que las cubrían todas: y si no era queriendo el que iba dentro, no podía ser visto, ni alzaban las mantas si no era cuando entraba y salía, tanta su estimación era; y para que le entrase aire, y él pudiese ver el camino, había en las mantas hechos algunos agujeros por todas parles. En estas andas había riqueza, y en algunas estaba esculpido el Sol y la luna, y en otras unas culebras grandes, andadas, y unos como bastones que las atravesaban Esto traían por encima por armas, y estas andas las llevaban en hombros de los señores. los mayores y más principales del reino, y aquel que más con ellas andaba, aquel se tenía por más honrado y por más favorecido.En rededor de las andas, a la ida iba la guardia del Rey con los arqueros y alarbarderos. y delante iban cinto mil hombres y detrás venían otros tantos lanceros con sus capitanes, y por los lados del camino y por el mismo camino iban corredores fieles, descubriendo lo que había y avisando la ida del Señor, y acudía tanta gente por lo ver, que parecía que todos los cerros y laderas estaban llenos de ella, y todos le daban las bendiciones, alzando alaridos, y grita grande a su usanza, llamándole: Aucha atunapo indichiri ccampa capalla apatuco, pacha camba balla Yuley, que en nuestro idioma dirá: Muy grande y poderoso Señor, hijo del Sol, tu sólo eres Señor, todo el mundo te oye en verdad. Y sin esto le decían otras cosas más altas, tanto que poco faltaba para le adorar por Dios. Todo el camino iban indios limpándolo de tal manera que ni yerba ni piedra no parecía, sino todo limpio y barrido. Andaba cada día cuatro leguas o lo que él quería. Paraba lo que era servido, para entender el estado de su reyno; oía alegremente a los que con quejas le venian, remediando, y castigando a quien hacia injusticias. Los que con él iban no se desmandaban a nada, ni salían un paso del camino. Los naturales proveían a lo necesario sin lo cual lo había tan cumplido en los depósitos que sobraba, y ninguna cosa faltaba. Por donde iban salían muchos hombres y mujeres y muchachos a servir personalmente en lo que les era mandado, y para llevar las cargas: los de un pueblo las llevaban hasta otro, de donde los unos la tomaban y otros las dejaban; y como era un día, y cuando mucho dos, no lo sentían, ni de ello recibían agravio ninguno. Zarate. Conquista del Perü. (23) Huayna-Capac celebró el nacimiento del Principe con una fiesta, en que presentó una cadena de oro macizo, que los nobles tenian en las manos mientras ejecutaban las danzas nacionales. La cadena tenia setecentos pies de largo, y los eslabones eran gruesos como el puño de un hombre. Zarate, Conquista del Perú. (24) Las tropas del Inca avanzaron hasta el valle de Chile (Aconcagua y Quillota) que dió su nombre a todo el país. Barros Arana. Historia general de Chile (25) los soldados del Inca no cometian muertes, ni robos, ni ultrajes de ninguna naturaleza. En las provincias escasas de viveres, el Inca mandaba distribuirlos a sus habitantes, y les repartía llamas para que las propagasen.--- Diego Barros Arana. Historia de Chile. (26) Garcilaso, Comentarios Reales, (27) tambien suelen hacer hoyos mayores con estacas agudas en el suelo, cubiertas de carrizo, hierba y flores, porque puedan pisar sin más recelo. allí los indiscretos corredores teniendo sólo por remedio el ciclo se sumen dentro, y quedan enterrados en las agudas puntas estacados. Alonso de Ercilla y Zúñiga. La Araucana (28) En tiempo de los Incas los nobles peruanos usaban como no signo de distinción, grandes aros de oro, a manera de zarcillos, que les alargaban las orejas considerablemente. De allí provino el nombre de Orejones que les dieron los Españoles en la época de la conquista. (29) La Araucana. (30) Garcilaso. (31) Después de una victoria eran crueles y salvajes atormentaban a los vencidos y los asesinaban lentamente y con crueldad. (32) El Inca Huayna-Capac consolidó y dilató la conquista. (33) Al cabo de algunos años los peruanos habian llegado hasta el rio Biobio, que vino a ser el limite definito de sus conquistas. Retirada la guarnición del sur de Chile, los indios de esa región se levantaron mas enérgicos y resueltos que nunca,empuñaron las armas y emprendieron la persecución de los peruanos hasta el sur del rio Maule. D. Barros Arana. Historia general de Chile. El dominio de los Incas sobre las tribus araucanas duró realmente hasta los ultimos meses del reinao de Huascar;entonces fue necesario retirar la guarnición del Biobio, para reforzr el ejército del Cuzco, en la guerra con Atahualpa. (34) La Araucana. El saco de Concepción. (35) Pacay es una voz quechua que significa escondido; pero también es el nombre de un fruto indígena que en otros lugares de América se llama huaba (Hojas del Inca) (36) Habitantes del territorio que es hoy, la provincia de Guayas en el Ecuador. (37) Garcilaso. Coment. (38) Garcilaso. Coment. (39) Garcilaso. (40) ... el templo de Pachacamac continuó manteniendo su ascendencia; y los oráculos emitidos por su oscura y misteriosa deidad se tenían entre los naturales del Tahuantinsuyo, en tanta reputación como los oráculos de Delfos obtuvieron entre los griegos. Se hacian peregrinaciones al lugar sagrado desde las más distantes regiones, y la ciudad de Pachacamac llegó a ser, para los peruanos, lo que era la Meca para los Mahometanos, o Chulula para el pueblo de Anahuac. El altar de la deidad, enriquecido por los tributos de los peregrinos, se convirtió gradualmente en uno de los más opulentos de esa tierra; y Atahualpa, ansioso por colectar su rescate con toda la rapidez posible, urgió a Pizarro a que mandara un desacamento en esa dirección, para segurar los tesoros, antes que pudieran ser escondidos por los sacerdotes del templo. Prescott. Conquista del Perú. (41) El lugar ocupado por el templo de las Mamacunas se llama hoy Manacona. (42) Garcilaso, Montesinos. (43) El rey andaba siempre en una litera de planchas de oro. Traía más de mil señores principales para solo llevarlos en los hombres, y estos eran de su consejo y los más privados. Zarate. Hist. del Perú. La anda o litera, en que ellos viajaban (los incas) ricamente decorada con oro y esmeraldas, era custodiada por numerosa escolta. Los hombres que la llevaban en sus hombros eras suministados por dos ciudades, especialmente designadas con ese objeto. No era un puesto que pudiera codiciarse, si, como se asegura, una caida se castigaba con la muerte. La tradición conmemoraba por mucho tiempo los lugares en que el Inca descansaba, y el sencillo pueblo del país los consideraba con reverencia como sitios consagrados por la presencia del Inca. Prescott. (44) Los Incas se casaban con sus hermanas para que su heredero fuera de la sangrre pura de su raza, no contaminada por niinguna mezcla, (Prescot). (45) A la muerte de Atahualpa le sucedió su hermano Toparpa, y muerto éste, Pizarro hizo proclamar Inca a Manco, el hijo de Mama-Runtu, cumpliendose el pronostico de Supay-Súa. Manco no ejerció realmente el poder, pues en verdad fue un instrumento y un prisionero de Pizarro. Logró escaparse, y se puso al frente de una rebelión contra los Españoles; pero fué vencido en el año 1537, y buscó la libertad huyendo a las montañas. Allí fue asesinado traidoramente en 1544 por un fugitivo español, del bando de Almagro. (46) Por todas parts que el Inca pasaba, dejaba hechas tales cosas, que es admiración contarlas. Al que erraba castigaba, sin dejar pasar por alto nada, y gratficcaba a quien bien le servía. Agustin de Zarate. Historia del Perú. (47) Garcilaso. (48) Despachó el Inca a muchos nobles del Cuzco con sus capitanes en balsas, y como fuesen descuidados en el agua, los naturales con engaño desaotaban las cuerdas de la balsas, y cayeron los nobles y soldados al agua. Muertos los peruanos, volvieron los asesinos a la isla para embarcar más gente, a la que igualmente ahogaron, siendo ellos diestros nadadores. Lo supo Huayna-Capac, y castigó severamente a los isleños, y así fueron muertos millares de indios, y ordenó que en sus cantos se refiriese la maldad que había cometido y el castigo recibido. Cieza de León. (49) Para castigar a los Guancavilcas, cómplices de la traición, mandó que se sacasen cuatro dientes de la mandibula superior, en lugar de dos dientes que se sacaban por prácticas religiosas. Gonzales Suarez. Historia general del Ecuador. Luego mandó a sus capitanes a las provincias de los que mataron a los capitones de su padre, y llamando a sus curacas y principales los reprendió severamente y ordenó que diezmasen a los culpables, para matarlos, y sacasen dos dientes a cada uno de los curacas. Toda la nación Huancavilca, que esperaba un castigo mayor, quedaron contentos. Garcilaso. Hist. del Perú. (50) Garcilaso.. Id. (51) Garcilaso. (52) Así como Chimbos dieron su nombre al ciumborazo, enorme montaña de los Andes, de 20498 piés de altura sobre el mar, debe suponerse que los Pichunches dieron su nombre al Pichincha, bellísimo volcán de 15918 piés de altura en la vecindad de Quito; sin embargo, los historiadores dicen que los Pichunches se establecieron cerca de la costa, en las inmediaciones de los Guancavilcas, muy lejos por consiguiente de Quito y del volcán Pichincha. (53) Esta tradición, que refieren muchos historiadores de Amércia, (los gigantes de Santa Elena) parece que tuvo su origen en el hallazgo de montones de grandes huesos de mastodontes, que tomaron los indios por huesos humanos. Cuando llegaron los españoles a América, se encontraron con este cuento en los pueblos de la costa del Ecuador, y compusieron la leyenda que ha llegado hasta nosotros: tradiciones semejantes han existido en otros lugares, que han tenido gerelmente un origen igual. Es posible que las malas costumbres de las tribus de esas regiones, haya contribuido a componer la fea fábula tan esparcida en la historia. (54) Pero viendo el Inca que estos pueblos, sodomitas, sin religión, sin agricultura, desnudos y salvajes, eran peores que bestias, dijo a sus capitanes. Volvamos, estos hombres no merecen tenerte por rey y señor. Garcilaso. Recorrió el Incas las provincias de Manabi y de Esmeraldas, y aún bajo hasta el Choco, cuyos moradores le parecieron tan salvajes y tan degradados, que no quiso ni intentar su conquista. Los Pichunches moraban en las provincias de Guayaquil y Manabi, terriblemente oprimidos por Huayna-Capac para que cambiasen de costumbres. Federico Gonzales Suárez. Historia General del Ecuador Luego pasó para Manta, donde fué a encontrar entre sus tribus la llamada Pishunsi, de costumbres tan viciosas y sucias que ultrajaban se dice al sexo hermoso y aún a la naturaleza, como en los harenes orientales del tiempo de Bayaceto. Creyó el Inca que no debía quedar ni la memoria de ella, y dispuso que matasen a cuantos la componían, como se verificó, sin que escaparan sino unos pocos que fugaron oportunamente. P. F. Cevallos. Hist. del Ecuador. (55) La madre de Huayna-Capac fue Mama-Ocllo, hermana y mujer de Tupac-Yupanqui; es decir, la verdadera Coya, que nunca salió del Cuzco, pues la Coya no acompañaba al Inca en sus conquistas militares. Huayna-Capac nació, pues, necesariamente en el Cuzco. Otro error semejante se encuentra en Cieza de León, cuando afirma que Atahualpa fue hijo de Tuta-Palla y que nació en le Cuzco. (56) Gonzales Suárez. Historia del Ecuador. (57) Caras, nombre primitvo de los Sciris. (58) En la batalla dada en las llanuras de Hatun-taqui pereció el último de los Seiris, pero los restos de sus tropas se refugiaron en Caranqui, y allí, por largo tiempo, sostuvieron con Huayna-Capac una guerra tenaz y obstinada. González Suárez. Historia general del Ecuador. Perdida la fortaleza de Caranqui, ya no quedaba en Cacha otra que la mui afamada de Hatun-taqui, última esperanza de los pueblos que aún se mantenían fieles. La plaza de armas de Hatun-taqui, llamada así porque se conservaba en ella el mayor de los graneros que había en el reino era mui esplayada, de figura cuadrilonga, con muchos órdenes de terraplenes i con escalas levadizas; i el Seyri acampó su ejército al ruedo de ella. Resistió a cuantos ruegos le hicieron para qué se situase en el centro de la fortaleza: i no sólo esto, sino que, forzando su Constitución endeble y achacosa, se hizo llevar en silla de mano i se colocó, el día del combate, en el punto de mayor peligro, no como soberano, más como cualquier soldado de sus filas. El Inca victorioso, que no podía afianzar su conquista mientras no rindiera al Seyri, se avistó mui en brevecon él, y le dirigió todavía una nueva invitación a que se sometiese para escusar, decía, derramamiento de sangre. Cacha respondió con el temple que otras veces, diciendo que él no buscaba la guerra, i no hacía sino defenderse. Recibida esta contestación dío el Inca la orden del combate, i la de no tener misericordia con los rebeldes, como los llamaba. los primeros encuentros duraron muchos días, porque tras ellos seguía de ordinario una suspensión de armas destinadas ostensiblemente para sepultar los muertos, más con el objeto real de engrosar cada uno sus filas. Vinieron por remate a una batalla jeneral, que se mantuvo mui obstinada mientras vivió el seyri, a quien parecía inclinarse la victoria; más habiendo caído de su silla mortalmente herido con una lanza que atravesó su cuerpo, cayeron también el ánimo y fidelidad de sus vasallos. Rindieron pues las armas al vencedor, pero con una especie de protesta, diremos así, porque no bien había espirado Cacha, cuando aclamaron por Seyri a Paccha, su única hija i heredera. No dejó Huayna-Capac de molestarse por este acto, que venía a poner en balanza su triunfo, más, prudente, humano y generoso, cómo era no sólo disimuló su enojo, sino que mandó suspender las hostilidades promulgó un perdón jeneral aún para cuántos se habían mantenido con las armas en la mano. Ordenó que se celebrasen suntuosas exequias por Cacha i los demás grandes i señores que habían muerto en la batalla: se enterraron luego cuántos cadáveres se encontraron, sin hacer distinción de los bandos a que pertenecían. El cuerpo del seyri fue trasladado a Quito, y enterrado en el sepulcro de sus mayores, i por las cercanías de Hatun-taqui se levantaron más de doce mil tolas, de las cuales se conservan hasta ahora intactas algunas de ellas. P. F. Cevallos-resumen de la Hist. del Ecuador. (59) Hatuntaqui es voz quechua, compuesta de hatun, grande y taqui, canto. Probablemente la fortaleza recicbió ese nombre después del triunfo de HAUYNA-CAPAC, que debió ser celebrado con grandes cantos, como era costumbre entre los indios. (60) Indios de las montañas del Perú. (61) Cocuyos, luciernaga. (62) Descubrío la traición de la señora Quilago, que lo invitó a su casa para agaajarlo, y había abierto un pozo en su alcoba para arrojar en él a Huayna-Capac; pero este, que había recibido aviso, penetró con precaución, y arrojó en el pozo a la Quilago- Montesinos. Memorias. (63) Hizo la guerra severamente a los Caranques y a sus aliados, derrotándolos en todas partes, y degollando a veintidos mil de ellos cerca de una gran laguna al norte de Quito, que tomó el nombre de Yahuar-cocha, o lago de sangre. Garcilaso. Historia general del Perú. La ultima acción con los caranques fue tan reñida y sangrienta, que se tiñeron de sangre las aguas del lago, en cuyas orillas se habían fotificado. Huayna-Capac hizo pasar a cuchillo a todos los varones capaces de tomar las armas, y entonces el lago apareció a la vista como un mar de sangre, de donde vino el nombre de Yahuarcocha, que todavía conserva. Gonzales Suares. Hist. del Eduador. (64) Los quipus eran cordones de 2 pies de largo, tejidos con hilos de diversos colores, usados por los antiguos peruanos para recordar los sucesos de importancia: el color de los hilos, y la variedad de los nudos que se hacían en los cordones, denotaban la clase de acontecimientos que debían recordar. En aquella ciudad (Cuzco ) se hallaron muchos viejos oficiales del Ynca, así de la religión, como del gobierno, y otra cosa que no pudiera creer si no la viera, que por hilos y nudos se hallan figuradas las leyes de lo uno como de lo otro, y las sucesiones de los reyes y tiempo que gobernaron, y hallasé lo que todo esto tenían a su cargo, que no fué poco y aún tube alguna claridad de los estatutos que en tiempo de cada uno se habían puesto. Ondegardo y Sarmiento. (65) Dominó a los Quillacus, a los que impuso un tributo de piojos, para obligarlos a limpiarse de ellos. Garcilaso. (66) El agua era conducida por medio de canales y acueductos subterráneos, ejecutados en noble escala. El acueducto que atravesaba el distrito de Condesuyos, media 400 a 500 millas. Prescott. (67) Aunque virgenes del Sol, eran novias de Inca, y en la edad de casarse, las más hermosas de ellas eran escogidas y trasladadas al serrallo rea. Prescott. (68) El yaravi es una música dulce, de notas tristes; es un lamento, una queja amorosa. Interrumpida por estallidos de pasion y de dolor, que producen una intensa emoción. Es la música propia de los antiguos peruanos, expresada por su instrumento peculiar, la quena, (flauta hecha de carrizo o de metal, y aún del hueso de la tibia, según la tradición del Manchay puito. La palabra yaravi, se deriva probablemente del haravec (poeta) (69) Yntihautana, voz quechua, formada con las palabras inti, sol, y huatana, atadero, es decir, sitio en donde el sol está atado; porque todas sus evoluciones aparentes se registraban es ese cuadrante. (70) Dividian su año en doce meses lunares; cada uno de ellos, con su propio nombre, se distiguian por la festividad que celebraba. Tenían tambien semanas pero es incierto si estas eran de siete, nueve o diez días. Como su año era lunar, resultaba necesariamente corto, y rectificaban su calendario por observaciones solares, hechas por medio de un número de columnas cilindricas, levantadas en las altas tierras que rodeaban el Cuzco, que se les servían para tomar el azimut solar, y midiendo sus sombras establecían el tiempo exacto de los solsticios. El periodo de los equinoccios era determinado por medio de un pilar solitario o gnomo, colocado en el centro de un circulo descrito en el área del gran templo, y atravesado por un diámetro trazado de Este a Oeste. Cuando las sombras eran pocos visibles, bajo los rayos solares del medio día, decían los indios que el sol se sentaba con toda su luz en la columna. Quito, situada inmediatamente bajo el Ecuador, donde los rayos verticales del sol no proyectan sombras al medio día, era tenida en especial veneración, como la residencia favorita de la gran deidad. El periodo de equinoccios se celebraba con regocijos públicos. El pilar era coronado con la silla de oro del Sol, y tanto en estas fiestas como en los solsticios, las columnas se adornaban con guirnaldas, se hacían afrecimientos de flores y frutas, y grandes fiestas se celebraban sus ritos religiosos y ceremoniales, y prescribian la naturaleza de sus labores agricolas. El año mismo comenzaba a contrse desde el solsticio de invierno. Prescott. Historia de la Conquista del Perú Dieron su nombre a cada mes... aunque no tuvieron nombres para los días de la semana. Garcilaso. Hist. general del Perú. (71) Yapanga, muchacha del pueblo. (72) la ciudad de Quit, fundada en un pleno desigual, con anchas quebradas debío presentar un aspecto muy variado, con sus grupos o hileras de chozas pajizas y los extensos palacios de Huayna Capac, construidos de piedra labrada con muros macizos y cennicientos. Gonzales Suares. Hist. genera del Ecuador Sencillez, simetría y solidez, son los tres caracteres por los que se distinguen ventajosamente todos los edificios peruanos. Humbolt. Vista de las cordilleras. (73) Un camino inmenso, aplanado de un extremo a otro del imperioa traves de altas montañas, era el monumento prodigioso de la grandeza de los Incas, en este camino los arsenales estaban distribuidos por intervalos los hospicios abiertos incesantemente a los viajeros, las fortalezas y los templos, los canales que hacían circular el agua de los rios. Marmotel. Los Incas. París. 1778. (74) Hay en esas provincias hombres muy vigorosos:vivia en Pasto hace más de cuarenta años, un individuo a quien llamaban popularmente Cargobarros, y le atribuia la tradición actos herculeos exagerados: cuando llegó a ser un caballerp, enriquecido con su trabajo, contaba francamente el origen de su apodo, despojandolo de las exageraciones populares: una vez, decía, cuando yo era un joven arriero, se cansó un burro de mu recua, al subir una empinada montaña; para no perder su valor, que entonces era considerable para mi, me eché el burro a cuestas, y trepé, con el cargado, la legua que faltaba para llegar a la cima; allí lo bajé, y pudo terminar bien su jornada. (historico). (75) Hizo capitan general de su ejército a Huan.Auqui, se hermano, hombre valeroso que conquistó las provincias hasta el asiento de Atiriz, hoy Pasto. Montesinos. Pasado algún tiempo, llevó el Inca sus armas hasta Past, venciendo y sujetando a los Quillasingas, quedando el rio de Angasmayo como límite del imperio. F. Gonzalez Suaréz. Historia del Ecuador. (76) Las cuatro regones eran: El chinchansuyo que comprendía las provincias del Norte, hasta el r o Angasmayo (Colombia): el Cuntisuyo abrazaba las provincias occidentanles del Cuzco, hasta el Oceano; el Collasuyo, se extendía a las provincias del Chile, hasta el rio Biobio, encerrado tambien el territorio del Túcuman; y el Antisuyo, al Oriente del Cuzco, incluyendo gran parte de la actual Bolivia. (77) Los españoles calcularon que, en los tambos, habían encontrado provisiones para diez años. (78) Los conquistadores creian que los tesoros, en oro y plata, escondidos y enterrados por los indios, eran mucho más considerables que los que cayeron en sus manos. (79) Hoy los tiempos han cambiado, y las condiciones de los pueblos tambien: los paises de habla española, que se fundaron en este continente, han avanzado en su progreso con pasos muy desiguales: ni la posicion geográfica, ni las riquezas aparentes, ni la ventaja de los recursos constituidos, han sido los factores que han desarrollado las nuevas nacionalidades; fuerzas nuevas han entado en acción, y deteniendo a unos pueblos han impulsado a otros, variando su importancia relativa. Descuella, ciertamente la República Argentina, con situación geográfica inferior a la que tienen Colombia y Venezuela, con herencia economica muy inferior a la que tuvo Perú; pero las riquezas prodigias de su suelo, extraidas por el esfuerzo de sus laboriosos hijos, con el valioso concurso de los emigrantes europeos, han transformado el país y continuan impulsando rapidamente, como crece un organismo joven, sano, y de poderosa vitalidad. Y este progreso se ve con simpatía, tamto porque es el bienestar de un pueblo hermamo, cuanto por la confianza en que su prosperidad no constituye una amenaza para los otros pueblos. Viene, en seguida, la República de Chile, con horizonte mas limitado, con situación geográfica desfavorable; pero con las ventajas de una población homogénea y patriota. Asistimos al progreso creciente de los paises hermanos sin emulación: el Perú sabe que guarda en sus minas, y en sus territorios orientales, las incalculablles riquezas que le devolverán mañana la opulencia perdida. (80) La ropa de la cama toda era de mantas, y frazadas de lana de vicuña que es tan fina y tan regatada, que entre otras cosas preciadas de aquellas tierras, se las han traido para la cama del Rey Don Felipe II. Garcilaso. Coment. Reales. (81) Es intesante observar que el retrato de estos pueblos de América, según la historia contemporánea, parece en muchos casos una ampliación de los bocetos diseñados en el siglo XV. (82) Con un hilo de esta burla, entregado a uno de aquellos Orejoven, gobernaban la tierra i proveian lo que queríann con maior obediencia que en ninguna provincia del mundo se ha visto tener a las provisiones de su Rei. Zarate. Conq. de Perú. (83) Puna, en el Perú, región alevada y fría. (84) En la fiesta de Rayni, el sacrificio usualmente ofrecido era el de la llama, y el sacerdote, despues de abrir el cuerpo de su victima, buscaba en la apariencia que presentaba como leer la lección del misterioso futuro. Prescott. Conquista del Perú. En los primeros años de la conquista los españoles mataron inmerso número de llamas, según relación del Provisor Morales. Muchos españoles han muerto i matan increible cantidad de ovejas por comer solo los sesos, hacer pasteles del tuétano, i candelas de la grasa. (85) La palabra chacra, lo mismo que otras veces quechuas, figura hoy en el Diccionario de la lengua castellana. Pueden citarse las siguientes: Cacharpari, Colato, Cancha (maíz tostado), Cápuli, Carocha (enfermedad), Carapulcra, Concho, Coronta, Cuculí, Chala, Charqui, chasqui, choclo, cholo, chonta, chupe, chupo (absceso), Chuno, Garúa, Guacamayo, Guanaco, Guano, Guasca, Huaco, Icho, Layva, Loero, Llama (animal), Macana, Machina, Mita, Humita, Pampa, Pauca, Pichava. Pique, (nigua), Pachamanca, Poncho, Poroto, Pucho, Puma, Puna, Pacoy, Quincha, Soroche, Suche, Taita, Tambo, Tobra, Tuba, Yapa, Yarenk, etc. (86) Bello, frutos de la zona tórrida. (87) Garcilaso. Comentario reales. (88) Bolsa de lana, colgada a manera de jabalí. (89) los oráculos no contestaban y los agueros eran terribles, si el sacerdote al consultarlos no mascaba la enunciada hierba, imitando en esto a los griegos, entre quienes la Pitonisa se preparaba a la respuesta mascando las hojas del laurel. (90) Carinanachi, (para hacerse querer) era un poroto especial, el guairuro, envuelto en hojas de coca y regado con chicha. (91) qye se conjurasen todos los pesares que oprimen al hombre desgraciado, el peruano socorrido con la coca, los veía, y aún ve, con aquella serenidad de ánimo con que el griego presenciaba la muerte de sus padres y degollación de sus amigos cuando tomaba el neponte Unanue. Disertación sobre la coca. El comercio de la coca podía ser ventajoso para la España, salud de la Europa, remedio preservativo de muchos males, reparativo de las fuerzas perdidas y prolongativo de ka vida humana...es lástima que tantas familias pobres no tengasn este preservativo de hambre y sed; que tantas oficiales y artesanos carezca de este mantenimiento de fuerzas para el trabajo continuo, que tantos viejos y jóvenes aplicados a la pesada tarea del estudio y a su componer libros, no gocen de esta hierba contra la fala de espíritu, contra la consiguiente debilidad de cabeza y flaqueza de estómago, compañera inseparable del estudio continuo. El Abate Julian, citado por el Dr. Unanue en su obra indicada. (92) Real cédula de 18 de octubre de 1569. (93) Con una pequeña provisión de esta coca en su bolsa, y un puñado de maíz tostado, el indio peruano de nuestros tiempos llena su fatigosa jornada, día tras día, sin cansarse, o al menos, sin quejarse. Aún el alimento más poderoso es menos agradable para él que si amado narcótico. Prescott. Hist. de la Conquista del Perú. Desde el siglo pasado se emplea en medicina, como poderoso anestésico local, la cocaina, alcaloide obtenido del as hojas de la coca. Las mismas hojas son hoy consideradas con propiedades estimulantes y muy tónicas. (94) Tenían columnas puestas en el centro de un cerco redondo muy grande, que tomaba todo el ancho de la plaza...Por la sombra que la columna hacía sobre la raya, veían que el equinoccio se iba acercando, y cuando la sombra tomaba la raya de medio a medio, desde que salía el Sol hasta que se ponía, y que a medio dia bañaba la luz del Sol toda la columna en derredor, sin hacer sombra a parte alguna, decían que aquel día era el equinoccial. Garcilaso. Hist, general del Perú. (95) Según Montesinos, el pescado, trasladado de cien leguas de distancia por los veloces chasquis, se servía fresco en las comidas del Inca. (96) En la distribución del pan y el vino en estas grandes festividades, los ortodojos españoles, que vinieron primero al país, vieron una notable semejanza con la comunión de los cristianos. Prescott. Conquista del Perú. (97) Huasicama es voz quechua, compuesta de las palabras huasi, casa y camak; el que hace; debía, pues, significar el que hace la casa pero en Quito llaman huasicama al portero, al que cuida la casa. Esta acepción puede derivarse de la frase quechua huasi camary cuy, el que aliña, o asea la casa; o bien de huasi ccahuack, el que guarda la casa, teniendo en consideración tus pequeñas diferencias que se advierten frecuentemente en las voces quechuas en el Cuzco, en Quito, en Junin, en Ancash, etc. (98) Llaman huacca a las cosas que han ofrecido al sol...tambien llaman huacca a cualquier templo, grande o chico, y a los sepulcros que tenían en los campos...Llamaron HUACA a la gran cordillera de la sierra nevada, que corre por todo el Perú, a la larga, hasta el estrecho de Magallanes, por su largadura y eminencia; que cierto es admirable a quien la mira con atención. Dan el mismo nombre a los cerros muy altos que se aventajan de otros cerros, como las torres altas de las casad comunes, y a la cuestas grandes que se hallan por los caminos... Garcilaso. Historia del Perú. Vastas elevaciones del terreno, de forma irregular, pero frecuentemente ovaladas, penetradas por galerias que corrían cortandose en angulos rectos, se erigían sobre los muertos, cuyos cuerpos secos o momificados se han encontrado en número considerable, a veces de pié, pero con más frecuencia en la posición sentada, común a las tribus indias de ambos continentes. Tesoros de gran valor se han extraido ocasionalmente de esos monumentales depósitos y han estimulado a los especuladones para repetir las excavasiones, con la esperanza de una suerte semejante. Prescott. Conquista del Perú. (99) El Inca Manco dió, más tarde, pruebas de gran energía. Reunió un ejército de 200.000 hombres, atacó el Cuzco, y tomó la fortaleza de Sacsahuaman. Casi un año lucharon los españoles, perdiendo entre sus soldados a Juan Pizarro, hermano del conquistador, que habiendo descuidado cubrirse la cabeza con su armadura, fué herido con una piedra que le arrojaron los indios. Y estaban batallando con ellos para echallos de allí, Joab Pizarro se descuidó de cubrirse la cabeza con la adarga, y con las muchas pedradas que tiraban le acertaron una en la cabeza que le quebraron los cascos, y dende a quince días murió desta herida, y ansí herido estuvo forcejando con los Yndios y Españoles hasta que se ganó este aterrado, y ganado le abajaron al Cuzco. Pedro Pizarro. (100) No es lícito que enseñen a los hijos de los plebeyos las ciencas, que pertenecen a los generosos, y no más; porque como gente baja no se eleven, y ensoberbezcan, y menoscaben y apoque la república: básteles que aprenden los oficios de sus padres que el mandar y gobernar no es de plebeyos; que es hacer agravio al oficio ya la república en comendárselas a gente común. Garcilaso. (101) Fué Huascar un ser predestinado al sufrimiento y al sacrificio; sufrid duramente la mayor parte de su vida la fatal infuencia de su hermano Atahualpa; por el perdió la compañía y el cariño de su padre; por él perdió primero, una parte importante de su reino; por él, más tarde, fue combatido, derrotado, y hecho prisionero; por el perdió el resto de su imperio; sus mujeres y sus hijos fueron degollados en su presencua por orden de ese hermano; y por fin, fue violentamente ahogado en el rio Andamarca, por mandato del mismo Atahualpa. Esa es, en breve resumen la triste relación de Garcilaso. (102) Uno de los castigos más frecuente, por ofensas menores, era llevar una piedra en la espalda. Era un castgo que no causaba sufrimiento físico; pero revelaba la desgracia en que había incurrido el que la llevaba; pena calificada justamente por el M, Culluch como una muestra de sensibilidad y de refinamiento. Prescott. Historia de la Conquista del Perú. (103) La cacería se llama en quecgua chocu, palabra que signnifica también atajar; porque el sistema de caza de los indios consistía en atajar a los animales, para que no escaparan, y encerrarlos poco a poco en un estrecho espacio, en donde era posible cogerlos a la mano. (104) Garcilaso describe las cacerías del Cuzco en los siguientes términos: A cierto tiempo del año, pasada la cría el Inca ala provincia que le parecia conforme a su gusto, y según que las cosas de la paz o de la guerra daban lugar. Mandaban que saliesen veinte o treinta mil indios, más o menos, los que eran menester para el espacio de tierra que habían de atajar. Los indios se dividían en dos partes; los unos iban hacía la mano derecha, y los otros a la izquierda a la ila, haciendo un gran cerco de veinte o treinta leguas de tierra más o menos según el distrito que habían de cercar. Tomaban los ríos, arroyos o quebradas que estaban señaladas por términos y padrones de la tierra que cazaban aquel año, y no entraban en el distrito que estaba señalado para el año siguiente. Iban dando voces y opando quantos animales topaban por delante, y ya sabían a donde habían de ir a parar y juntarse las dos mangas de gente para abrazar el cerco que llevaban hecho, y acorralar el ganado que habían recogido, y sabían también donde habían de ir a parar con el ojeo, que fuese tierra limpia de montes, riscos y peñas, por que no estorbasen la cacería: llegados allí apretaban la caza con tres o cuatro paredes de indios hasta llegar a tomar el ganado a manos. Con la caza traian antecorregidos leones, osos, muchas zorras, gatos cervales que llaman Ozcollo, que los hay de dos o tres especies, ginetas y otras savandijas semejantes que hacen daño en la caza. Todas las mataban luego para limpiar el campo de aquella mala canalla. De tigres no hacemos mención, porque no los hay sino en las bravas montañas de los Antis. El número de los venados, corzos, gamos y del ganado mayor que llaman huanacu, que es de lana finísima, era muy grande, que muchas veces, y según las tierras, eran unas de más caza que otras pasaban de veinte, treinta y cuarenta mil cabezas, cosa hermosa de ver y de mucho regocijo. Esto había entonces, ahora digan los presentes el número de las que se han escapado del estrago y desperdicio de los arcabuces, pues apenas se hallan ya huanacus y vicuñas sino donde ellos no han podido llegar. Todo este ganado tomaban a manos. Las hembras del ganado cerbuno, como venados, gamos y corzos, soltaban desde luego porque no tenían lana que les quitar; las muy viejas, que ya no eran para cria, mataban. También soltaban los machos que les parecian necesarios para padres, y soltaban los mejores y unas crecidos, todos los demás mataban y repartían la carne a la gente común, también soltaban los huanacus y vicuñas, luego que las habían trasquilado. La lana de los huanacus, porque es lana basta, se repartía a la gente común, y la de la vicuña, por ser tan estimada por su fineza, era toda para el Ynca. Estas caceria se hacían en cada distrito de cuatro en cuatro años. Hacían tasajos, que llaman charqui, que les duraba todo el año hasta la otra cacería. Comentarios reales. (105) Los sacrificios de los Cañaris se hacian degollando niños tiernos sobre un ara de piedra, con cuchillos también de pedernal. Gonzales Suárez. Historia del Ecuador. (106) Para ojos vulgares esta era una pequeña manoha que se dibujaba en los límites del horizonte; pero los del sagaz monarca parece que descubrieron la oscura nube tempestuosa, que se extendería más y más hasta estallar con furia sobre su nación. Prescott. Conq. del Perú. (107) Garcilazo. (108) Huayna-Capac, versado más que ningún otro en la historia y tradiciones de su patria, había oído desde niño la predicción hecha por el Inca Viracocha, uno de sus antecesores: predicción fielmente conservada y transmitida de lengua en lengua, por la cual se anunciaba que vendría tiempo en los Incas perderían su corona i patria: Para que no se perdiera la memoria de este anuncio se había hecho construir por el Inca Yahuarhuaccac (llora sangre) una estatua de piedra a semejanzas del hombre forjado por la fantasia de Viracocha: a saber, color blanco, rojizo i poblada la cara de barba, aspecto noble i altivo, i aún ciertos pormenores con respecto a los vestidos. Según la tradición, los hombres hechos al molde de la estatua, eran entes de superior naturaleza, i ellos los que debían subyugar el Imperio de Manco-Capac. P.F. Cevallos: Resumen de la Historia del Ecuador. (109) La escena de desolación llenó a los Conquistadores de desaliento; porque aún los crudos reclutas, que por primera vez visitaban la costa, había oído historias maravillosas de los tesoros de oro de Tumbes, y confiadamente los habían vislumbrado como un fácil despojo, después de todas sus fatigas. Perp el oro del Perú parecía solament un engañoso fantasma, que después de llamarlos a tavés de los trabajos y peligros, se desvanecía en el momento que se esforzaban por cogerlo. Prescott. Conquista del Perú. (110) Uno de estos fue Alonso de Molina, el mismo que había bajado la primera vez a tierra en este lugar y había sido cautivado por los encantos de las bellezas indias. Prescott. Conq. del Perú. (111) Diciembre (raimi), llamado así por la pomposa fiesta que se celebraba en este mes. Grandes caciques i nobles esparcidos por lejanas provincias, llevando cada cual numerosa comitica, concurrian al Cuzco para su celebridad. Precedía a la fiesta un riguroso ayuno; en la alborada del 21 de Diciembre el emparador y su familia, los empleados superiores, los nobles a plebeyos, todos vestidos de gala o con lo mejor que tenían, esperaban con cierta especie de recogimiento la salida del sol, la antorcha del mundo; padre del que gobernaba el imperio. Así como asomaban sus primeros rayos y comenzaban a dorarse las cumbres más elevadas, sonaban los instrumentos de música, las bendiciones i vivas a cual mas estrepitosas. El inca ofrecía a su divino padre dos copas de oro llenas de chicha derramaba la que tenía en la derecha en una tina, tambien de oro i de la otra daba de beber a los primeros personajes, quienes llenandola de nuevo pasaban a los demás de grado en grado. Concluido el sacrificio, pasaban todos al templo con los pies desnudos; y el inca después de invocar a su dios como supremo señor del universo, le ofrecía en holocausto las copas de que se había servido para las libaciones, i algunas otras joyas de gran valor. Tras el ceremonial habido en el templo, se mataban centenares de llamas, se tenía un banquete público, se bailaba, y la chicha corría a torrentes. La alegría era jeneral i duraba varias semanas. P.F Cevallos. Historia del Ecuador. (112) Prescott, siguiendo las indicaciones de algunos historiadores, dice que la muerte de Huayna-Capac ocurrió probablemente a fines de 1525: perp es más probable que haya sido a fines de 1527. Pizarro, según el mismo Prescott, salió de Tumbes , en viaje a Panamá, y tocó solamente en la isla de Gorgona, para recoger a sos de sus compañeros que habían quedado allí. A su llegada a Panamá. Pizarro preparó activamenete su viaje a España, para donde partió en la primavera del año 1528. Fué, por consiguiente, en el año 1527 cuando Alonso de Molina y Ginés se quedaron en Tumbes, y de allí mandó llevarlos Huayna-Capac, para comocerlos, en los que convienen todos los historiadores de estos acontecimientos. La muerte de Huayna-Capac aconteció en el mes de Diciembre, y el fatal suceso tornó en duelo, en llanto y en desolación las alegrías y regocijos con que estaban celebrando la fiesta de las cosechas. Los cantares se cambiaron en fúnebres lamentos, las danzas en ceremonias de duelo- Gonzalez Suárez. Hist. del Ecuador. (113) Sus exequias se celebraron con sangriento esplendor en las dos distantes capitales de su extenso imperio; varios millares de las concubinas imperiales, con numerosos pajes y oficiales del palacio, se dcice que probaron su pesar: o su superstición, ofreciendole sus propias vidas, para que les fuera posible acompañar a su señor en el viaje a la brillante mansión del sol. (114) Tan grande fue el pesar que cansó la muerte de Huayna-Capac, que más de mil personas se sacrificaron voluntariamente, deseando ir a servir y acompañar a su amado soberano en la misteriosa región de los muertos. Los funerales duraron muchos días, y cada año, en cada luna nueva, se renovaban los llantos, los gemidos y las ceremonias fúnebres. F. Gonzalez Suárez. Hist. general del Ecuador. (115) Los peruanos escondieron las momias de sus soberanos despúes de la conquista, para que no fuesen profanadas por los insultos de los españoles, Ondegardo, cuando fué corregidor del Cuzco, descubrió cinco de esas momias, tres de varones y dos de mujeres. Las primeras eran los cuerpos de Viracocha, del gran Ynca Tupac-Yupanqui, y de su hijo Huayna-Capac. Garcilaso las vió en 1560: estaban cubiertas con sus vestidos reales i sin otra insignía que el llanto en sus cabezas estaban en posición sentada, y para usar su propia expresión. Lo mismo que vivos, sin que les faltase ni un pelo de las cejas. Cuando fueron conducidos por las calles decentemente envueltos en mantas, los indios se postraron de rodillas, en señal de reverencia, con muchos llantos y lamentos, y se conmovieron más todavía cuando vieron a los mismos españoles que se descubrieron con muestras de respeto por los finados reyes. Los cuerpos fueron posteriormente conducidos a Lima, y el Padre Acosta, que los vió unos veint años después, dice que estaban todavía perfectamente conservados. Prescott. Conq del Perú. (116) Oviedo. Hist. de las Indias. (117) La misma causa el espanto que inspiraban los Españoles si no ciertos excesos particulares cometidos por el gallardo Molina y el galancete Ginés, debió influir en que los indios mataran a estos desgraciados que tan confiadamente habían quedado entre ellos. Cevallos. Historia del Ecuador. INDICE Monumento necesario..............................................3 I. Huayna-Capac...........................................................7 II. Cuzco..........................................................................16 III. Inti-Cusi-Hualpa.........................................................25 IV. Campaña de Chile.....................................................31 V. Sinchi-Paco................................................................45 VI. Pachacamac...............................................................52 VII. India peruana..............................................................61 VIII. La Puna, los Pichunches...........................................68 IX. Conquista de Quito....................................................81 X. Yahuar-cocha..............................................................97 XI. Virgen del Sol..............................................................104 XII. Viñay-Cusi....................................................................111 XIII. Paccha y Tulcán...........................................................121 XIV. El Tahuantisuyo............................................................131 XV. Rivalidades...................................................................138 XVI. Sisca-Ruca....................................................................149 XVII. Las llamas, Ls Coca....................................................156 XVIII. Banquete incáico..........................................................164 XIX. Araucano y Cuzqueño...................................................171 XX. Rava-Ocllo y Huascar....................................................176 XXI. Tumipampa-------------------------------------------------------184 XXII. Congoja del Inca.............................................................192 XXIII. Los Españoles en Tumbes...........................................198 XXIV. Muerte de Huayna-Capac.............................................205 De desastres a celebraciones: archivo digital de novelas peruanas (1885-1921) Proyecto del Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar: https://celacp.org/proyectos/de-desastres-a-celebraciones/ Encargada de transcripción: Almendra Minaya Bravo